viernes, 31 de mayo de 2013

TRISQUEL FLAMENCO EN EL TEATRO ALHAMBRA (29/05/2013)

Sobre la base musical del romance el espectáculo es un aparente juego a tres proyectado por tres actores principales en los que el argumento es el flamenco en toda su extensión. Trisquel Flamenco abarca desde la raíz misma del cante en la voz de Antonio Campos, pasando por el baile poliédrico del reciente ganador Premio Max Manuel Liñán hasta la innovación a través de las nuevas tendencias musicales desarrolladas por las manos de Pablo Suárez. El camino del flamenco ha sido eso. Desde su génesis cantaora, hasta la danza en toda su extensión finalizando en vanguardia. En resumen, Trisquel flamenco. Cante, baile y toque. 
El trio artístico reunió a  la mayor cantidad de aficionados cabales que he visto en mucho tiempo en la ciudad. Acostumbrados a ver los teatros medio vacíos y/o acogiendo a turistas, los dos granadinos y el pianista consiguieron reunir a toda una pléyade de conocidos en el flamenco granadino. Sólo por esto ya merece haber ido al teatro. El Alhambra llegó a media entrada, quizás algo menos para disfrutar de esta idea salida de la cabeza de Antonio Campos. Un explorador del flamenco que convierte en grande todo aquello que crea. Probablemente tanto Manuel en su especialidad como Antonio sean de lo mejor que hay en Granada, cada uno en su disciplina. Y si se suman para dar cuerpo a una historia simple, libre de efectismo y flamenca en esencia, el resultado no puede ser distinto al sobresaliente. 
La trama no es otra que el cante por zambras, milongas, recitado de poema (Jose Heredia Maya) bamberas o romances en la voz de Campos, el baile de Liñán ya fuere solo, con piano, con voz o con los dos y el piano de Suárez por granainas, romance o lo que le echen.  
Tres disciplinas unidas, viajando en el sonido, dibujando el tiempo y sonando imágenes. Puedan parecer extrañas estas palabras pero traducen el resultado de este 'Trisquel'. 
Manuel Liñán es la evolución del flamenco granadino. Desde hace años avanza en la investigación de nuevas formas, de nuevos formatos que llevar al escenario sin parecerse a nadie, alejado de copismos pero teniendo siempre presente a sus maestros. La evolución de su trayectoria se refleja no ya sólo en la obtención del premio Max, más que merecido, sino que supone un disfrute personal verlo por el escenario, Juega con el cuerpo, a veces sus movimientos son sugerentes, picarones que se vuelven flamenquísimos o se adentra en los conceptos de la danza propiamente dicha. 









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