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miércoles, 3 de abril de 2013

DANI DE MORÓN EN EL TEATRO ALHAMBRA (CRÓNICA)


Quede por delante la intención de no establecer una comparación entre nombres.
La evolución flamenca desde el maestro Patiño ha sido inmensamente progresiva en enriquecimiento ornamental. Me atrevería a establecer tres grandes momentos de la historia del flamenco en los que se ha dado un paso significativo en la evolución de la guitarra.
El primero de ellos lo situo a principios del siglo XX, en el que confluyen las sonantas de Javier Molina, Juan Gandulla Habichuela y Ramón Montoya. Este último a destacar del resto por su aportación a la creatividad y el descubrir que el mástil es mucho más amplio de lo que se pensaba. Entre esta y la segunda encontramos una generación de grandes tocaores como lo fueron Niño Ricardo, Melchor de Marchena, Sabicas o Carlos Montoya. Lo que nos deja en el segundo gran momento de la historia: la generación de Paco de Lucía, Manolo Sanlúcar y Serranito. La evolución pareció alcanzar el summun de la guitarra principalmente con el de Algeciras. Y mi atrevimiento me lleva a hablar de una nueva etapa en el toque flamenco. La generación del siglo XXI. Los jóvenes que vienen pisando fuerte, que se han fundamentado y empapado de los maestros para dar más colorido, si cabe, a la paleta de colores que tiene el sonido de una guitarra. Seis cuerdas y un sinfin de colores musicales que dan como resultado nombres como el de Diego del Morao o Dani de Morón. De este último toca hablar después de su magnánima intervención en el teatro Alhambra el pasado lunes. Es sorprendente la capacidad de un joven de apenas 30 años por descubrir que no está todo inventado y que la genialidad de un artista, en la mayoría de los casos pasa no sólo por crear, sino por crear con un gusto que atrapa.


Sabiamos de su gira con Paco de Lucía, de su procedencia moronense en el toque y sobre todo de su amplitud de registros para con el toque. 
Presentó su ópera prima discográfica 'Cambio de sentido'. Un título que no puede estar más acorde con su forma de entender el toque. Aunque habría que llamarlo 'Vuelta de tuerca'. Vuelta a la evolución del toque más antiguo y añejo pero con el sabor más vanguandista que se pueda esperar.
Y es que las manos de Dani son prodigiosas. La pulsación que posee y ha adquirido es vertiginosa. Su forma de manejar los tiempos, de utilizar los silencios a su antojo es providencial. 
Da igual que esté tocando una Intro para calentar motores o que de seguida le meta mano a las bulerías que ya compusiera para el espectáculo Inmigración de M. A. Gabaldón en 2003.
En su disco se basó el repertorio. Soleá (Siete revueltas) con guiños a Diego del Gastor, 'Momento de calma' (junto a Quique Terrón en la percusión, 'Popo' al bajo y Los Mellis en las palmas) y bulerías (Barrio C). Dani es un obseso del tiempo, de medir el toque y esto se nota. Sus silencios son aparentes improvisaciones que deja en el aire para recoger en el tiempo diez, pero nada de eso es verdad. Le da igual cerrar en el tiempo siete y recoger en el dos. Maneja el reloj con sus manos y domina el 'tempo' a su antojo. Es posible que esto haga que el espectador no aficionado al toque tradicional se pierda y no sepa en que momento se encuentra pero esto es lo bueno de Dani, se aleja y vuelve.
El impasse del concierto vino por el cambio de tercio en el toque de rondeña que dio paso a la seguiriya, de nuevo dibujando melodías moronenses y del 'Del Gastor', un referente para el tocaor.


De aqui a los tangos (con el cante de Los Mellis) y al cierre de la noche por bulerías con 'Cambio de sentido', corte que da título a su disco.
Algo más de media entrada en el teatro y buenos aficionados a la guitarra y profesionales entre las butacas. Josele de la Rosa, Rubén Campos o el maestro guitarrero Francisco Manuel Díaz acudieron a la cita, al igual que caras conocidas del cante como Antonio Campos o la bailaora Patricia Guerrero.
 

sábado, 2 de marzo de 2013

EL CABRERO. CICLO FLAMENCO VIENE DEL SUR. 25/02/2013 (CRÓNICA)



Con retraso se anunció la programación de este año del ciclo 'Flamenco viene del Sur'. Ya casi nos temíamos que no se hiciera por falta de presupuesto del Instituto Andaluz de Flamenco, mientras que si lo habría para otro ciclos como el del 'Flamenco de orilla a orilla', que no ha sido sino un gasto del todo nefasto, mal gestionado y sobre todo llevado a cabo en contra de las propias políticas de empleo y contratación pública.
Nos quedamos, dentro de estos tiempos de crisis con que, un año más, podemos disfrutar en Granada de un ciclo completo y con artistas de nivel, dentro de los pocos que existen en la provincia. Ya que han eliminado fulminantemente las subvenciones a las peñas flamencas, que menos que tengamos un ciclo en condiciones.
El Cabrero fue el encargado de inaugurar en el teatro Alhambra la programación 2013. Vino arropado musicalmente de Rafael Rodríguez.
Lo del Cabrero es de resaltar. Hace dos semanas escasas compartíamos vivencias y cervezas con Pepe Habichuela y nos comentaba lo difícil que era hacerse de un público fiel que siga a los artistas allá donde vayan. Factura le pasaron sus palabras pues el escaso público que quiso acompañarle evidenció estas palabras. Y mira que tiene tirón Habichuela en su tierra. Pues ni aún así. La crisis de afición es palpable.






No así con 'El Cabrero' que como decía hay que resaltar que, después de tantos años en la tribuna, tiene una legión (más bien ejército) de incondicionales que lo jalea, haga lo que haga, sin atender a duendes ni misterios del cante. Son los llamados 'cabreristas'. Pues de esos había muchos en el teatro la noche del lunes. Si ya es personal en su forma de cantar más aún lo es en sus letras. Su predicamento no es otro que criticar al clero, a la monarquía, a los ricos y terratenientes del campo y a los políticos. La vigencia de sus cantes ya tuvieron una época de esplendor en la transición española, y se repite el ciclo. En estos tiempos de crisis, corruptelas, enchufismos y políticos saqueadores aparece El Cabrero que, sin cambiar el guión, está totalmente actualizado. Ya lo decía el otro 'Así pasen treinta años'.
En cuanto a su repertorio cantaor, encaró el inicio de su programa con seguiriya y cabal, que quedaron enturbiadas pues no tenía la voz aún redonda para poder sortear las dificultades de los tercios de la misma. Algo que la afición no tendría en cuenta, pues lo de menos era cómo lo hacía sino las letras que entonaba.
Su propuesta pasó por dar un repaso cabal a los trabajos de los jornaleros, de los que comen del campo; de los que como el, son el estrato social que da sustento y alimenta a una sociedad ennegrecida por el poder y el dinero. De la 'semblanza del macho montés' por bulerías a los sonetos de Borges cantiñeados por bulerías en tonos menores y a la malagueña y abandaolao. Y por supuesto siguiendo miméticamente el guión letrístico y reivindicativo del que hace gala.

''El clero pide obediencia
y los patronos esclavos,
El clero pide obediencia
y las armas, las armas las van comprando
a los hombres la conciencia
para seguirnos matando''

Si esto lo metió por malagueñas que no metería por romances por bulerías o por soleá.





Uno de sus máximos es el fandango. Y fue aquí donde el público lo esperaba. Fue breve en los fandangos de Huelva y de Alosno, pues dejaría para el final lo mejor de su repertorio. Antes, se acordó de los maestros (Manolo Caracol) entonando el 'Carcelero, carcelero'. Para el final lo mejor de su cante: 'Pastor de nubes' y 'Luz de luna'. Su compañero a la guitarra, es sobrenatural. Un superdotado de las seis cuerdas. Posiblemente sea de los pocos guitarristas que puedan seguir el cante del Cabrero. Ya no sólo en la velocidad de la seguiriya o de la soleá sino que la aportación magistral del tocaor es única y el Cabrero no sonaría igual sin Rafael a su lado.
Quiso finalizar con una toná, que resultó a todas luces, descafeinada y desafinada, aunque la retahíla de fandangos naturales con la que se despidió, hasta en tres ocasiones, por las continuas peticiones del respetable ya valieron el recital entero. Volvió a sus quejar cantaoras argumentadas en las diferencias de las clases sociales y batallando con el cante republicano que es lo suyo.
¡Larga vida al cabrerismo!

domingo, 17 de febrero de 2013

PEPE HABICHUELA EN PLANTABAJA. (CRÓNICA)



Después de la entrevista que tuvimos ocasión de hacerle al maestro de la sonanta, pudimos disfrutar de un recital sobrio, íntimo y cuanto menos sorprendente. Estamos acostumbrados a ver a Pepe en solitario, en concierto, él a solas con su guitarra. Acudir a una cita donde se anuncia a Pepe Habichuela y poder disfrutar de sus manos y de su conocimiento es todo un lujo. Los hemos visto en numerosas ocasiones acompañando al cante, en un rol secundario, pero Pepe de frente es otro cantar. Y otro sonar. 
El público que había en la sala era aficionado al toque de Pepe, conocía sus temas y disfrutó. 



Aunque la soledad de su toque se nos antojó corta. Muy corta. Un comienzo por taranta y un soleá antológica nos parecieron breves, muy breves. Con ansías de degustar las notas de su guitarra, se nos hizo corto su protagonismo en el escenario. De seguida apareció en escena su sobrino Pepe Luís Carmona que quiso protagonizar la parte cantaora. Muy sui generis comenzó con vidalita. Ni Marchena ni Enrique estaban representados en la misma, pues su personalización del cante las alejó de ambos para encontrarse con un concepto anárquico. Algo parecido pasó con los fandangos de Huelva. El miembro de la Barberia del Sur recogió el fandango popular que grabara Morente en su disco 'Negra si tu supieras' y se lo llevó a su terreno. Un terreno desconocido aunque lo afrontó con intención. 





Ya en soleá no pudo encarar los tercios en las formas ortodoxas del cante a pesar del esfuerzo. Es posible que sea un cante que se le quedara grande, pero se encontró cómodo en la soleá de Frijones y eso disipó el resto. Hasta ese momento todo parecía seguir un guión, pero a partir de aquí la fiesta por tangos hacía presagiar que la noche pudiera acabar bien. 
Y acabó como no hubiéramos esperado. Cuando Pepe iba a comenzar a tocar por bulerías hizo un comentario acordándose de su amigo Jorge Pardo. ¿Y que pasó? Que en ese momento salió del público con su flauta y para sorpresa de todos, incluido Pepe Habichuela, se subió al escenario. Imagínense la fiesta que se pegaron ambos. Para muestra un botón. Os dejamos un audio con una parte de lo que hicieron ambos artistas en el escenario. Del resto, destacar dos aspectos: uno positivo y otro negativo. El primero de ellos, unos fandangos de Pepe Luís sin micro (lo mejor de su cante en toda la noche) y el otro no haber podido disfrutar del toque en solitario de Pepe más tiempo. Al final un fin de fiesta en el que su mujer, Amparo, se pegó una pataita. 


 Pincha aqui y sscucha a PEPE HABICHUELA Y JORGE PARDO. JAM SESSION






lunes, 28 de enero de 2013

EL TORTA EN PLANTABAJA. (CRÓNICA)


No se si Granada puede presumir de tener ciclos dedicados al flamenco y que cada uno de ellos tenga gran aceptación entre los aficionados. Todavía recordamos la nefasta acogida que tuvo el festival de Otoño. Los encuentros flamencos fueron un éxito en el cartel pero una ruina en la taquilla. Ya entonces me quejé no sólo de la crisis económica que hay en Granada, sino de la crisis de afición. No fue normal ver el teatro Isabel la Católica con apenas cincuenta personas para ver a La Macanita o Juan Andrés Maya.

Pincha aquí para leer la reseña de los Encuentros flamencos de Granada 2013

Pepe Luis Carmona es un histórico en el flamenco a pesar de su juventud. Fue fundador de La Barbería del Sur. Y ahora ha inaugurado un ciclo de flamenco en la céntrica sala Plantabaja. Entiendo que no tiene que ser fácil organizar un ciclo de estas características en los tiempos que corren, pero con esfuerzo seguro que se consigue. La noche del viernes, se inició este ciclo en su temporada 2013 con la presencia de Juan Moneo Lara 'El Torta' y la guitarra de Paco Lara. Podríamos definir a Juan como una cantaor anárquico, de esos que ya no quedan. De los que no se preocupan de si afinan o están haciendo el cante de este o aquel. Juan se enfunda el traje de duende y deja que fluya. Que aparece, pues ya podemos presumir en el tiempo de la mañida frase: 'Yo estuve allí'. Que no, pues un recital de un cantaor con duende en el que esa noche ha querido jugar con nosotros. 

Fijaros en esta foto y la posición de sus dedos a la hora de expresarse con el cante. 



Juan vino aquejado de asma, por lo que preveíamos que no iba a ser un recital histórico. Pero cuando Juan se abandona, se olvida de todo, de su salud incluso, y empiezan los duendes a corretear por el escenario nos hacemos una idea de lo que puede pasar en el escenario.
Tuvo dos momentos de los de poner los vellos de punta: en el fandango y en la seguiriya. Y es que Juan es capaz de lo mejor y de lo peor. Durante el resto de la noche idas y venidas con el cante de pellizco, desde la soleá hasta la bulería, el recuerdo a Luis de la Pica o las alegrías de Cádiz. 

Pincha aqui para escuchar los Fandangos del Torta

Posteriormente a la actuación del Torta, un grupo de aficionados se reunieron en la peña flamenca 'Luis Habichuela' para proseguir la noche. Allí pudimos estar con El Torta y con Paco Lara que nos deleitaron con cante íntimo, visceral, del que les gusta a los aficionados; el que se hace en pequeñas reuniones; a gusto, con una copita y entre amigos. 

MARIQUILLA

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