sábado, 2 de marzo de 2013

EL CABRERO. CICLO FLAMENCO VIENE DEL SUR. 25/02/2013 (CRÓNICA)



Con retraso se anunció la programación de este año del ciclo 'Flamenco viene del Sur'. Ya casi nos temíamos que no se hiciera por falta de presupuesto del Instituto Andaluz de Flamenco, mientras que si lo habría para otro ciclos como el del 'Flamenco de orilla a orilla', que no ha sido sino un gasto del todo nefasto, mal gestionado y sobre todo llevado a cabo en contra de las propias políticas de empleo y contratación pública.
Nos quedamos, dentro de estos tiempos de crisis con que, un año más, podemos disfrutar en Granada de un ciclo completo y con artistas de nivel, dentro de los pocos que existen en la provincia. Ya que han eliminado fulminantemente las subvenciones a las peñas flamencas, que menos que tengamos un ciclo en condiciones.
El Cabrero fue el encargado de inaugurar en el teatro Alhambra la programación 2013. Vino arropado musicalmente de Rafael Rodríguez.
Lo del Cabrero es de resaltar. Hace dos semanas escasas compartíamos vivencias y cervezas con Pepe Habichuela y nos comentaba lo difícil que era hacerse de un público fiel que siga a los artistas allá donde vayan. Factura le pasaron sus palabras pues el escaso público que quiso acompañarle evidenció estas palabras. Y mira que tiene tirón Habichuela en su tierra. Pues ni aún así. La crisis de afición es palpable.






No así con 'El Cabrero' que como decía hay que resaltar que, después de tantos años en la tribuna, tiene una legión (más bien ejército) de incondicionales que lo jalea, haga lo que haga, sin atender a duendes ni misterios del cante. Son los llamados 'cabreristas'. Pues de esos había muchos en el teatro la noche del lunes. Si ya es personal en su forma de cantar más aún lo es en sus letras. Su predicamento no es otro que criticar al clero, a la monarquía, a los ricos y terratenientes del campo y a los políticos. La vigencia de sus cantes ya tuvieron una época de esplendor en la transición española, y se repite el ciclo. En estos tiempos de crisis, corruptelas, enchufismos y políticos saqueadores aparece El Cabrero que, sin cambiar el guión, está totalmente actualizado. Ya lo decía el otro 'Así pasen treinta años'.
En cuanto a su repertorio cantaor, encaró el inicio de su programa con seguiriya y cabal, que quedaron enturbiadas pues no tenía la voz aún redonda para poder sortear las dificultades de los tercios de la misma. Algo que la afición no tendría en cuenta, pues lo de menos era cómo lo hacía sino las letras que entonaba.
Su propuesta pasó por dar un repaso cabal a los trabajos de los jornaleros, de los que comen del campo; de los que como el, son el estrato social que da sustento y alimenta a una sociedad ennegrecida por el poder y el dinero. De la 'semblanza del macho montés' por bulerías a los sonetos de Borges cantiñeados por bulerías en tonos menores y a la malagueña y abandaolao. Y por supuesto siguiendo miméticamente el guión letrístico y reivindicativo del que hace gala.

''El clero pide obediencia
y los patronos esclavos,
El clero pide obediencia
y las armas, las armas las van comprando
a los hombres la conciencia
para seguirnos matando''

Si esto lo metió por malagueñas que no metería por romances por bulerías o por soleá.





Uno de sus máximos es el fandango. Y fue aquí donde el público lo esperaba. Fue breve en los fandangos de Huelva y de Alosno, pues dejaría para el final lo mejor de su repertorio. Antes, se acordó de los maestros (Manolo Caracol) entonando el 'Carcelero, carcelero'. Para el final lo mejor de su cante: 'Pastor de nubes' y 'Luz de luna'. Su compañero a la guitarra, es sobrenatural. Un superdotado de las seis cuerdas. Posiblemente sea de los pocos guitarristas que puedan seguir el cante del Cabrero. Ya no sólo en la velocidad de la seguiriya o de la soleá sino que la aportación magistral del tocaor es única y el Cabrero no sonaría igual sin Rafael a su lado.
Quiso finalizar con una toná, que resultó a todas luces, descafeinada y desafinada, aunque la retahíla de fandangos naturales con la que se despidió, hasta en tres ocasiones, por las continuas peticiones del respetable ya valieron el recital entero. Volvió a sus quejar cantaoras argumentadas en las diferencias de las clases sociales y batallando con el cante republicano que es lo suyo.
¡Larga vida al cabrerismo!

4 comentarios:

  1. Muchos de los seguidores del Cabrero no son aficionaos al cante, al igual que le ocurre al Torta. Son como bien dices cabreristas...En fin, esta claro que tenemos una crisis de afición, porque al Zambo fueron a verlo 20 personas si me apuras.

    Por cierto, en el título pones en el Plantabaja, pero en el artículo dices que fue en el teatro Alhambra¿?

    Un saludo.

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  2. Efectivamente, fue en el teatro Alhambra. Fue un lapsus.
    Gracias

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  3. no soy "aficionao" al cante pero lo vivo. Y me tiene. Espero que sigáis escribiendo artículos como los que habéis hecho. Enhorabuena. Saludos

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  4. los cabreristas no entiede de flamenco entiede los que engordan criticando a el cabrero

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