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martes, 14 de septiembre de 2021

FESTIVAL MILNOFF. MAYTE MARTÍN. MANUEL DE FALLA. 12/9/2021

 

La sensibilidad hecha cante. 

Solo quien tiene la llave del universo de la sensibilidad es capaz de llegar a la profundidad de un poema para buscar y ofrecer nuevas formas de leerlo. Por eso, musicalizar un poema no es tarea banal. Hay quien lo ha conseguido y quien no. Y luego está Mayte Martín. Punto y aparte. 

La cuadratura del círculo se consigue cuando se aúnan fuerzas invisibles que no siempre se entienden ni se perciben pero que tampoco es preciso porque el resultado te lleva a un estado de éxtasis inminente. Pueda parecer excesivo esto que digo, pero no hay más que escuchar las primeras notas de un disco (en este caso, en directo) como el homenaje que hiciera hace más de una década Mayte Martín al poeta Manuel Alcántara a través de sus versos, los de Maite también porque versificó al poeta y porque ha creado una forma de escribir música. Si la creación y elección de los versos del poeta es majestuosa aún lo es más cuando confluyen en la voz natural, dulce y sensible de la cantaora catalana. 

alCANTARaMANUEL es una obra redonda en todos los sentidos. La estética templada que argumenta el repertorio escogido es un viaje en el tiempo de la mano de los recuerdos, de los homenajes y de los sentimientos de Alcántara a los que Mayte supo dar conciencia musical. 

El Festival Milnoff no ha podido elegir mejor cierre. Si bien este espectáculo no es en sí un espectáculo basado en cantes tradicionales, es sabido que todo lo que la varita Martín toca lo convierte sino en flamenco en canción flamenca. 

Esta vez sí, el escenario fue adecuado a un recital de este tipo. Cinco músicos en el escenario, capitaneados por la voz y guitarra de Mayte. Se acompañó de Alejandro Hurtado a la guitarra, sobresaliente y custodio de primas y bordones; Biel Graells al violín, impoluto; Guillermo Prats al contrabajo y a las gaviotas; percusión de David Domínguez y no menos importantes sus técnicos David Rodríguez (monitores) y Miguel Torroja (sonido). 

La práctica totalidad del disco se desgranó durante algo mas de una hora. 'Por la mar chica del puerto' principia la noche. Canción serena pero con fuerza descomunal y un poder de transmisión sublime. 'A Miguel Hernández', 'Le gustaban pocas cosas', 'En aquel tiempo', 'Excusas a Lola' (dedicado a la hija del poeta), 'Manuel' en homenaje al poeta Manuel Altolaguirre de quien Mayte se encargó de ofrecer una breve pero acertada biografía y la voluntad que los unió en vida. Suena el son argentino en forma de tango. Preciosista y cuidado. 'La paloma de Picasso', Réquiem 'Al sur de los limones' en homenaje a la tierra del poeta (Málaga), 'Carnet de identidad', 'Niño del 40' y 'No pensar nunca en la muerte' (musitada de idéntica forma que 'Por la mar chica del Puerto' (insuperable conexión de poesía y música).

Procedería desgranar cada música impresa en la poesía pero podría cometer el error de no llegar a conseguir con palabras el poder de transmisión que procesa cada una de ellas. Hay que escucharlo. En directo. 

Si no queda más remedio, se acude al disco, pero la fuerza de la voz viva de Mayte no tiene parangón con la 'música enlatada' que diría Enrique 'El Mellizo'. Siempre he defendido que el disco 'Querencia' es una de las grandes obras maestras de la música flamenca de los últimos 50 años. Pero la magia de la poesía cantada del binomio Alcántara-Martín supera con creces al anterior. De ahí que tengamos que hablar de Magia Martín. 


(Todas las fotografías del festival Milnoff realizadas por © Óscar G. Luengo)

jueves, 11 de abril de 2019

Memento. Teatro Alhambra. Flamenco viene del sur. 8-4-2019

Son muchos los motivos por los que podemos entender por qué Mayte Martín canta como canta. Memento es su último disco, y en Granada fue visto el lunes. Nada tendrá que ver el día pero últimamente algunos vistos los jueves no se acercan demasiado a lo que es el flamenco ni tampoco el de hoy. Porque para que sea flamenco deben darse unas condiciones de armonía, melodía y modo musical. Y Memento reúne todas esas condiciones. 
Mayte Martín siempre ha sido una cantaora intimista, ‘arrecogida’ en sus formas pero con una calidad envidiable donde muchos deberían fijarse. Sin duda, es posiblemente la cantaora que mejor ha sabido tomar el testigo del clasicismo flamenco y actualizarlo a los nuevos tiempos sonando a lo que debe de sonar y sin vender humo con pseudo-olor a flamenco.
Como cantaora, no sólo cuida al detalle el repertorio sino que con la dulzura de su voz es capaz de hacernos entender que el cante no es para sordos y que aún reinterpretando estilos cuyos registros tonales exigen exprimir la garganta al máximo, ella es capaz de dotarlos de un carácter personal y transparente que para nada desdibuja a sus referentes.


Imágenes cedidas por Gilberto González Vázquez.

Memento es un elogio, un tributo y un recuerdo a algunos de los grandes cantaores y maestros que han marcado su vida y a los que les rinde homenaje justo pues el repertorio que trajo al teatro Alhambra se basó en una cadena de estilos sostenidos estilísticamente por grandes de la historia.
Empezó con el ‘Papa del cante’ por media granaina para trasladarse al Petén mejicano y cantar una petenera primitiva oriunda de aquel país que cerró con la petenera de Medina el viejo.
Por tientos, hizo un repaso sublime acordándose de Caracol, Chacón y Morente y por tangos también viajó con la Niña de los Peines hasta terminar en Extremadura sin despeinarse.
En la soleá tocó todas las zonas geográficas propias de este estilo: Alcalá, Cadíz, Lebrija y Triana.
Por seguiriyas, afrontó los cantes de Jerez (Manuel Torre) con mucha profundidad hasta que remató con la cabal del Pena que, en mi opinión, pocos artistas de esta generación han sabido interpretar entre el lamento y la queja como Mayte.
En el repertorio de fandangos de Huelva se acercó vivamente a La Niña de los Peines para cambiar de tercio a la milonga marchenera y a la colombiana en versión de Valderrama, uno de sus ídolos y referentes más notables.


Terminó por bulerías, de Jerez, valiente y enérgica y con un bis por cantiñas que volvió a retrotraernos al pasado; a aquellas grabaciones y formas cantaoras de principios de los años sesenta con Manolo Vargas, Pericón y la gaditanía singular de antaño. Y en este soniquete tuvo mucho que decir Alejandro Hurtado. Si en la bulería de Jerez le faltó un ‘puntito’ para que sonara a lo que demandaba el cante, en el resto fue una oda a la calidad y al buen gusto. No se puede tocar tanto con tan poco, sin provocaciones, sin ruidos, sin golpes en la madera, esperando el cante, meciéndolo a compás. Y es que la realidad es que al cante y a los matices de Mayte le van este tipo de sonantas, que la dejan sentirse y rebuscarse sin tomar protagonismos excesivos. En eso, Hurtado estuvo de diez, a pesar de que un guitarrero granadino entre el público no paró de ponerle faltas durante toda la noche, algo bastante molesto cuando se convierte en inquina sistemática. 


La Cachucha. Primeras noticias.

  El Conciso, 13 de enero de 1813 El Conciso, 20 de enero de 1813 El redactor general, 20 de enero de 1813. El redactor general, 7 de febrer...