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jueves, 11 de abril de 2019

Memento. Teatro Alhambra. Flamenco viene del sur. 8-4-2019

Son muchos los motivos por los que podemos entender por qué Mayte Martín canta como canta. Memento es su último disco, y en Granada fue visto el lunes. Nada tendrá que ver el día pero últimamente algunos vistos los jueves no se acercan demasiado a lo que es el flamenco ni tampoco el de hoy. Porque para que sea flamenco deben darse unas condiciones de armonía, melodía y modo musical. Y Memento reúne todas esas condiciones. 
Mayte Martín siempre ha sido una cantaora intimista, ‘arrecogida’ en sus formas pero con una calidad envidiable donde muchos deberían fijarse. Sin duda, es posiblemente la cantaora que mejor ha sabido tomar el testigo del clasicismo flamenco y actualizarlo a los nuevos tiempos sonando a lo que debe de sonar y sin vender humo con pseudo-olor a flamenco.
Como cantaora, no sólo cuida al detalle el repertorio sino que con la dulzura de su voz es capaz de hacernos entender que el cante no es para sordos y que aún reinterpretando estilos cuyos registros tonales exigen exprimir la garganta al máximo, ella es capaz de dotarlos de un carácter personal y transparente que para nada desdibuja a sus referentes.


Imágenes cedidas por Gilberto González Vázquez.

Memento es un elogio, un tributo y un recuerdo a algunos de los grandes cantaores y maestros que han marcado su vida y a los que les rinde homenaje justo pues el repertorio que trajo al teatro Alhambra se basó en una cadena de estilos sostenidos estilísticamente por grandes de la historia.
Empezó con el ‘Papa del cante’ por media granaina para trasladarse al Petén mejicano y cantar una petenera primitiva oriunda de aquel país que cerró con la petenera de Medina el viejo.
Por tientos, hizo un repaso sublime acordándose de Caracol, Chacón y Morente y por tangos también viajó con la Niña de los Peines hasta terminar en Extremadura sin despeinarse.
En la soleá tocó todas las zonas geográficas propias de este estilo: Alcalá, Cadíz, Lebrija y Triana.
Por seguiriyas, afrontó los cantes de Jerez (Manuel Torre) con mucha profundidad hasta que remató con la cabal del Pena que, en mi opinión, pocos artistas de esta generación han sabido interpretar entre el lamento y la queja como Mayte.
En el repertorio de fandangos de Huelva se acercó vivamente a La Niña de los Peines para cambiar de tercio a la milonga marchenera y a la colombiana en versión de Valderrama, uno de sus ídolos y referentes más notables.


Terminó por bulerías, de Jerez, valiente y enérgica y con un bis por cantiñas que volvió a retrotraernos al pasado; a aquellas grabaciones y formas cantaoras de principios de los años sesenta con Manolo Vargas, Pericón y la gaditanía singular de antaño. Y en este soniquete tuvo mucho que decir Alejandro Hurtado. Si en la bulería de Jerez le faltó un ‘puntito’ para que sonara a lo que demandaba el cante, en el resto fue una oda a la calidad y al buen gusto. No se puede tocar tanto con tan poco, sin provocaciones, sin ruidos, sin golpes en la madera, esperando el cante, meciéndolo a compás. Y es que la realidad es que al cante y a los matices de Mayte le van este tipo de sonantas, que la dejan sentirse y rebuscarse sin tomar protagonismos excesivos. En eso, Hurtado estuvo de diez, a pesar de que un guitarrero granadino entre el público no paró de ponerle faltas durante toda la noche, algo bastante molesto cuando se convierte en inquina sistemática. 


martes, 25 de febrero de 2014

BEL CANTO DE MAYTE MARTÍN. 'Por los muertos del cante'




La inauguración del ciclo 'Flamenco viene del Sur' edición 2014 arrancó la noche del lunes en el teatro Alhambra. Cada año, son sólo uno o dos espectáculos los que logran colgar el cartel de 'no hay billetes' en un espacio que no suma las cuatrocientas butacas en su aforo máximo. Si el año pasado fue El Cabrero quién consiguió tal 'hazaña' este año ha arrancado bien el ciclo con Mayte Martín.
La catalana presentó un recital cuyo nombre ('Por los muertos del cante') no es sino un homenaje a aquellos cantaores/artistas que la han marcado en su infancia y trayectoria por los escenarios del mundo. Sabedores de que sus maestros no han sido los cantaores de los tildados 'enduendados' por la afición más ortodoxa, sus referencias no dejan de ser un obligado y afectuoso recuerdo a esa otra parte del flamenco que tiene, si cabe, la misma cabida que los anteriores.
El canto de Mayte Martín así lo demuestra. Porque deberíamos de hablar de canto, no de cante, en el mejor de los sentidos. Su voz no es para nada el estereotipo de voz afillá o rota propia de una cantaora sino una dulcificación musical herida por un sentimiento de tristeza. Porque todo lo que cantó sonaba a melancolía, a desamor, a abandono.
En su especial homenaje se acordó de la Niña de la Puebla con los Campanilleros que la encumbraron, de Carmen Amaya en la zambra 'La Tana' o de Marchena en la guajira.
Para la petenera, antes de recordar al Niño Medina, principió el cante con la petenera mejicana, cuyos sones se acercaron más a las músicas medievales con las inmensas guitarras de Juan de Ramón Caro y José Luís Montón (Donde vas bella judia/dando vueltas y a deshoras/voy en busca del Rebeco/que estará en la sinagoga) y la percusión de Chico Fargas.
Por tientos y tangos (Cádiz-Triana) recordó a La Niña de los Peines.
Las mal anunciadas como bulerías al golpe no fueron tal sino bulerías en todo su magnitud. Se acordó de los cantes de Caracol, Manolito de María y rescató del olvido las bulerías de Alfonso del Gaspar, (toda una alegría para los oidos de los buenos aficionados. Hace años que no escuchaba estos cantes en un recital) después de hacer un recorrido por la bulería corta de Jerez y hacer cuplet recordando Antonio Machin.


Pincha en BULERIAS y escucha a Mayte Martín



La liviana en compás de bulería retomó su rítmica natural antes de rematarla con serrana y fandango del Albaicín. Es sorprendente la capacidad de Montón y Caro para dar rienda suelta a sus manos, cada una por su lado, complementándose, completando la cuadratura de un circulo musical en cada toque en el que ambos participan. 
Sentido recuerdo al cantaor más grande que ha dado la ciudad de la Alhambra interpretando no sólo la creación fandangueril del maestro Morente sino rescatando de la memoria 'jonda' los fandangos de Huelva que con tanta personalidad dejó grabados cuyas letras lorquianas aprovechó para aflamencarlas.   En el recorrido del cante personal se acordó también de  Carbonerillo y de Rengel, entrando y saliendo en los sones onubenses de Santa Eulalia. 
Porque ella lo vale, en su homenajear a los muertos, no sólo accedió a hacerlo en el entorno más flamenco sino que, con el único pretexto de gustarse y sin justificarse, introdujo la 'milonga del solitario' (Atahualpa Yupanqui). Una magnífica versión en una voz prodigiosamente laína y afinada cargada de sentimentalismo y sin embargo alejada de los cánones del cante. Sin pretexto. 
Asistimos pues, al espectáculo de una cantaora atípica, en las formas pero no en el fondo, cuya personalidad emana por encima de convencionalismos. Así su particular fin de fiesta estuvo recreado en el inmenso mundo de las sevillanas recordando a uno de los más grandes es este camino: Manuel Pareja Obregón. 

Pincha en FANDANGOS y escucha a Mayte Martín

Ya en camerinos, el público, soberano a todas luces, reclamó la presencia de la catalana y de su grupo para entonar una de sus baladas más reconocibles: S.O.S. 

 Pincha y escucha la PETENERA de Mayte Martín



La Cachucha. Primeras noticias.

  El Conciso, 13 de enero de 1813 El Conciso, 20 de enero de 1813 El redactor general, 20 de enero de 1813. El redactor general, 7 de febrer...