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martes, 13 de diciembre de 2016

ENCUENTROS FLAMENCO OTOÑO 2016. RESEÑA

Una vez finalizados los Encuentros Flamencos de Otoño de 2016 es momento de valorar, reflexionar, meditar y dar soluciones a cuantos problemas pudieran haber surgido a la postre de los mismos. Otrora, es imprescindible valorar todo lo positivo que ha resultado en el resto de cuestiones.
En cualquier caso, lo mejor es centrarse en la parte artística y rendir cuentas de los eventos a los que he acudido y de los que puedo y debo dar opinión de aficionado.

El pasado miércoles volvió a los escenarios Fuensanta La Moneta. Tras un impass en su carrera, se subió de nuevo al escenario del Isabel La Católica junto al Pele. En esta ocasión, diferentes a cuantas otras hemos visto de este tándem de artistas, los roles se cambiaron, esto es, el peso específico de la noche recayó en el cante del cordobés. Nadie va a descubrir ni ahora ni desde hace décadas la personalidad del Pele. Con su trayectoria, poco o nada se puede criticar, salvo de manera constructiva, porque pocos artistas hay tan interesantes en el panorama flamenco por su forma de decir el cante como él. En esta ocasión, para el regreso de La Moneta, el Pele puso en la seguiriya y en la zambra todo de sí para redescubrir con admiración, la profundidad que es capaz de aportar La Moneta con un gesto y/o movimiento a esta tragedia sonora. Porque esa tragedia sonora se convirtió en tragedia visual. Fue de esos momentos en los que si desaparece la música y voz cualquiera asume que lo que está haciendo ella es sentir la seguiriya en su cuerpo.
El resto, fue para el cante, desde la toná hasta la soleá, alegrias con guiños a Morente, seguiriyas, granaina y fandango de Huelva por bulerías y un final por bulerías. Niño Seve en solitario se explayó por levante. Y al compás, las palmas de Miguel 'Cheyenne' y José Cortés 'El Indio'. De estos dos hablaremos al final de este texto. Fue quizás un espectáculo breve, demasiado para aquellos que poseen buen paladar y quieren degustar las exquisiteces del flamenco. De lo que no me cabe duda es de que, tras verlo, uno se da cuenta de lo fácil que se pueden hacer las cosas cuando se pone conocimiento y pasión.

El jueves hubo triplete de artistas. Las nuevas generaciones vienen pisando fuerte y lo demuestran cada día. Y si se les da la oportunidad de estrenarse en estas tablas, bien vale un aplauso para quien ha decidido que así sea.
Comenzó la noche una joven promesa granadina que en poco tiempo está consiguiendo que se hable de ella en los mentideros flamencos. Con una voz brillante, limpia y potente, principió su repertorio con cantes de trilla rematados con la cabal más cabal de todas las cabales, que diría Gamboa, la del Serna. Apostó por la farruca, dulce y expresiva en el contenido musical, seguidas de cantiñas y bulerías con guiños a Chano Lobato. Finalizó con una ronda de fandangos personales alejada de micros. Su entrega obtuvo como resultado una ovación del respetable. Luís Mariano la acompañó magistralmente. No sorprende este guitarrísta en cuanto que en sí mismo es una sorpresa cada vez que hace sonar la guitarra. Pocos hay tan efectivos en su forma de hacer las cosas. Y de nuevo, Cheyenne y José Cortés al compás. La pareja del ciclo.
Tomó el relevo una cantaora diferente. Es granaina aunque reside en Madrid desde hace años. Con la guitarra del jerezano Javier Patino calentó voz por caracoles, muy preciosistas y ejecutados con milimétrico ajuste chaconiano. En su repertorio, malagueñas, guajiras, granaina y media granaina, zambra y panaderas. Ella es Gema Caballero. La notamos con la voz rozada en los altos, aunque puede presumir de haber demostrado un extenso conocimiento que queda patente en sus cantes. Las palmas las regalaron Cheyenne y José 'El Indio. ¿Otra vez?
La tercera esquina del triángulo artístico de la noche fue la bailaora Cristina Aguilera. De nuevo, la guitarra de Luís Mariano y el cante de Sergio El Colorao y Antonio Campos. Las palmas fueron las de Cheyenne y El Indio. ¿¿Otra vez?? - ¡Seguro?
Campos se acordó de Morente por fandangos de cuño personal que dieron la vez al Colorao en los modos de Juan Breva hasta que apareció Aguilera con castañuelas danzando al son del fandango del Albaicín ejecutado en su forma primitiva. Cantes de trilla para Campos y El Colorao y regreso de la protagonista por seguiriyas. Ya le hemos visto esta coreografía en otras ocasiones. Está bien trabajada, muy medida y perfectamente ejecutada. En cuanto le meta esa parte que no se estudia y provoca la transmisión estará completada para exportarla y recoger los frutos.

La noche del viernes, otro triplete de grandes figuras. Juan Ángel Tirado, Pedro el Granaino y Nene de Santa Fe.
Leyendo estos tres nombres, en cualquier escenario de España estaría todo el billetaje vendido. Pero en Granada, tierra flamenca, la afición se confundió de flamencos y tuvo que irse al Coto de Doñana, porque pocos se enteraron de que estaban en Granada.
Tres figuras, diferentes entre ellas, personales, a la par que autoridades del cante desde diferentes prismas.
Paradójicamente, vimos al que abrió la noche, Juan Ángel, entregado al máximo pero desde el principio, no acabó de encontrarse ni de conectar con el público. No sabría decir que falló, pero quitando a sus incondicionales, apenas un olé en las butacas en toda la noche. Hubo dos cantaores: uno, reposado, midiendo el cante, templándose, y otro, salvaje, anárquico, buscando que el duende saliera para darle un Olé de órdago. Pero se ve que tuvo que irse también al Coto. Alegrías, cantes de levante, soleá por bulerías en la velocidad pero no en los estilos, tientos y bulerías. Y fue en los tientos donde sí encontramos al Juan Ángel que nos gusta, manteniéndose en los medios para romper los moldes en los remates. A las palmas, Cheyenne y El Indio. ¡No me lo creo ya!. ¿De verdad?
Pedro el Granaino tiene un sello muy personal en su voz. Con aire camaronero, este cantaor ha sabido personalizarse y alejarse del arquetipo musical del de San Fernando para pasar por su filtro todo aquello que toca. Con la guitarra de Diego Amaya su repertorio se basó en soleá, tientos (Recuerdo a Morente), tarantas, bulerías (se acordó de Camarón) y fandangos de Chocolate y Caracol. A las palmas Cheyenne y El Indio. ¡¡¡¡Venga yaaaa!!!!! Será broma.
La guinda de la noche, fue a parar a Santa Fe, que aunque no está en la ruta del Coto hay quien se puede confundir.
Nene de Santa Fe estuvo plétorico. Y no sólo por tener ganas de cantar, que no había quien lo bajara del escenario, sino porque su actuación fue de esas que quedarán para la historia jonda por su categoría y sus formas primitivas de hacer lo que sabe. Cantar por derecho. Se arrancó por romances, y continuó con tientos-tangos, caña, malagueña, seguiriyas, cuplé por bulerias y remató por toná. Esas tonás, pactadas de antemano a hacer entre los tres artistas se quedaron en un sólo, y se fueron a Santa Fe. Y es que El Nene es un cantaor rancio, con sabiduría en su paladar y con profundidad en la forma de transmitir. A día de hoy, el eslabón cantaor entre viejas y nuevas generaciones del cante. Muchos jóvenes deberían acudir a estos modos de interpretar y dejarse de redes sociales, youtubes varios y mp3, 4 y 5. Donde de verdad se aprende es con estas voces.
Ah, se me olvidaba. ¿Adivinan quién hizo el compás en estas tres actuaciones? Seguro que no.
Pocas veces se valora el trabajo de los palmeros en un espectáculo al creer que son secundarios. ¡Error! Además de ser importantes, en muchos casos, son imprescindibles. Y desde esta tribuna quiero agradecer y valorar enérgicamente las intervenciones de Miguel 'El Cheyenne' y de José Cortés 'El Indio' porque no se puede ser más profesional que estos dos, que han estado a la altura de cuantas intervenciones han llevado a cabo en estos encuentros flamencos. Desde aquí mi aplauso más fuerte a ambos.




jueves, 28 de julio de 2016

LABORATORIO COREOGRÁFICO URBANO FLAMENCO. Los veranos del Corral 2016

Quedó inaugurada la XVIII muestra de flamenco de Granada 'Los veranos del Corral'. No me cabe duda que las propuestas venideras para las próximas tres semanas van a dar que hablar a la vista del estreno. Absténgase talibanes de lo jondo, puristas en declive y aficionados variopintos que no aceptan que la palabra evolución haga acto de presencia en el flamenco. En pleno siglo XXI, la vanguardia en el baile flamenco no es sino un reflejo de aquello que ya hacían La Mejorana, La Macarrona o Carmen Amaya hace décadas. Y no pocas. Renovarse o morir. Ese puede ser el slogan que articula el pensamiento del Laboratorio Coreográfico Urbano de Flamenco dirigido por Fuensanta La Moneta con el que se abrió la muestra.
Una mirada hacia el futuro, hacía nuevas tendencias por descubrir; eso es el laboratorio. Un lugar de encuentro, de investigación, de prácticas donde se generan nuevos conceptos coreográficos partiendo de la misma esencia del baile primitivo, ¿Por qué no?

(Imagen cedida por Joss Rodríguez)

El mismo nombre del primer montaje que presentan oficialmente en Granada (Ya pasaron por el festival de Jerez) da una visión de lo que iba a encontrarse  el espectador. 'Ritmos y juegos'. Ambos términos conjugados en escenas por momentos minimalistas, con escenificaciones y actuaciones teatrales de las cuatro bailaoras. Misma conjugación aplicable a la guitarra soberbia de Luís Mariano durante toda la noche; y enésima potencia aplicada a las manos de Miguel 'Cheyenne', emperador del compás granadino. Que manera de hacer fácil lo difícil. 
En cuanto al repertorio, el joven Tomás García principia con carcelera y toná dando paso a Aroa Palomo que mantiene el guión hasta que la guitarra en off nos evoca a Ramón Montoya por rondeñas.
Tomás afrontó malagueñas de Garrayito y Peñaranda recogiéndose por Morente.
La propuesta danzística es un summun de coreografías perfectamente definidas, abiertas a la imaginación, con un ideario que define a la perfección las intenciones de La Moneta en el trasfondo creativo.


(Imagen cedida por Joss Rodríguez)

Los tangos de Aroa y el soniquetazo de Cheyenne dejaron paso a la cabal de Tomás en la que Cristina remacho, Esperanza Moreno, Nelia García y Mari Villegas sorprendieron de nuevo con una estampa digna de un cuerpo de baile de primera categoría.
Como regalo de fin de fiesta, Raimundo Benítez, se enfundó la soleá por bulería como testigo final de una noche en la que la investigación ha reflejado que los frutos a recoger están madurando para venderse en cualquier mercado.








viernes, 20 de noviembre de 2015

ALFREDO TEJADA. 'DIRECTO'. Teatro Alhambra. 17/11/2015

Años hacía que un artista flamenco granadino no llenaba al completo el teatro Alhambra. Y lleno en todos los sentidos. Estoy convencido de que Alfredo Tejada no tuvo que regalar entradas para llenar este local de aficionados y amigos con ganas de cante por derecho. Lo que sí regaló fue un derroche de flamenquería soberbio. Y no sólo por su conocimiento, ni por su capacidad de encarar los cantes con una personalidad aberrante y rica en matices, de las que se echa de menos en pleno siglo XXI. Cantaores/as, guitarrístas, bailaor@s, aficionad@s, peñistas, luthiers y amigos rellenaron las apenas 280 butacas del Alhambra para llevarse a casa una velada repleta de cante-cante. 
A un cantaor se le exige mucho, y es su obligación darlo todo; en eso consta el cante. Si no, retirada. 
Tejada se encuentra en esa edad en la que la voz está madura, hecha, redonda. Decía el guitarrísta Justo de Badajoz (Hijo de Manolo de Badajoz) que la voz de un cantaor está madura a partir de los 40 años. En Alfredo seguramente antes, pero es ahora cuando la unión del saber y la experiencia forman un tándem perfecto que deriva en un cantaor completo. 
Aunque la duración del acto se acercó a las dos horas, es gratificante cuando apenas te das cuenta porque manda el ensimismamiento de lo jondo sobre todo lo demás. 
El inicio, preceptivo en situaciones así, (atentado de París) comenzó con un minuto de silencio por las muertes en la Sala Bataclan. Tras el inciso, por malagueñas principió Alfredo. Cualquiera diría que se ha acordado de las malagueñas del 'Loli'; pero no. Y aunque el tempo fue similar, el Mellizo afloró cambiando el tercio y alejándose años luz de la versión jerezana, para rematar en los modos de Pérez de Guzmán.



A lo largo de la noche, la tónica fue similar. Tejada jugaba con los tiempos en los tercios, en los remates, en los ayeos. Y no es fácil. Se puede incurrir en el error fatal de alargar sin una finalidad ajustada ni argumentada que haga que se pierda en la calidad y se desvirtúe el cante. No es fácil tirar atrás del cante sin caer en el efectismo. Alfredo se supo situar en el punto que une jondura y personalidad.
Los tientos, con detalles sonoros de Paco de Lucía en las manos de Patrocinio hijo rescataron formas de Manuel Torre, del Mellizo o de Chacón; repertorio clásico tanto en las formas como en la literatura hecha quejío. Fue en la soleá donde empezó a sentirse pleno. Abre la boca y el recuerdo a Caracol y al Pele asoman antes de la primera letra. De seguido, se acuerda del Lebrijano y su tierra, de sus formas cantaoras, pero eso sí, haciendo propio el cante. Prima la personalidad versus mimetismo. Qué fácil y qué difícil a la vez. Tanto es así, que hasta metió una letra propia de tonás por soleá (Por cumplir con Dios y con el mundo/yo no te hablo cuando te encuentro/).
La alegría, las alegrías las trajo La Lupi. Porque no se puede bailar con más gracia que ella. Técnicamente brillante, sobresalen en su figura unas formas personales inigualables. No parece mantener la estructura propia del baile y, sin embargo, es fiel a sí misma y a los cánones más fidedignos. Bulerías gaditanas que retornan a las alegrías y cantiñas de Alfredo, que dan rienda suelta a la malagueña.
Alfredo púsose serio para encarar la malagueña del Cojo de Malaga y la de Chacón. Fandango de Lucena y Juan Breva, acto seguido y seguiriya. El mejor Alfredo lo encontramos aquí. Expuso hasta el límite, paseándose por la cuerda floja del cante, apurando y yendo hasta el extremo. Y es que si no es así, mejor que no se haga. Arriesgar es apuesta ganadora y Tejada se llevó el bote. Sin duda.
Repetitivo nos pareció la bulería por soleá, tras haber escuchado ya la soleá y el juguetillo de las bulerías en el baile de La Lupi. Prescindible. Sin embargo, agradecida. Su particular fin de fiesta fue en forma de cuplé; la archiconocida letra que popularizara Antonio Machín y Fernanda de Utrera acercaría a 'lo flamenco' Alfredo la adornó con giros personales, como así hizo toda la noche. Evocación también a la más grande, Rocío Jurado y pataitas por bulerías de Cheyenne, El Moreno y José Cortés El Indio.
Tres palmeros y percusionistas con un gusto exquisito en el acompañamiento a compás. La guitarra de Patrocinio hijo, moderna y antigua a la par acabaron de dibujar un recital cargado de pinceladas que bien merece estar expuesto en las mejores galerías del flamenco. Sin olvidar la magistralidad de Curro de María en su intervención.

 Alfredo Tejada por soleá:

sábado, 7 de diciembre de 2013

KARIME-IVAN-ALBA & AMAYA-VARGAS-HEREDIA

Esta edición de los XIV Encuentros Flamencos de Granada tienen un claro sabor familiar. Familiar  pues son dos familias principalmente las que han copado la casi totalidad de las noches flamencas del teatro en lo que se refiere al baile. Los Maya y los Farrucos.
La segunda gala tuvo la excepción de contar en el escenario con la sobrina nieta de la gran Carmen Amaya, Karime Amaya.
Como dignos herederos de una estirpe flamenca, los más jóvenes de algunas de las mejores castas flamencas se juntaron para demostrar que el futuro del baile está garantizado no sólo en términos genéricos, sino que la esencia que guardan los antepasados de estas familias pasa de generación en generación enriqueciéndose. 
El trío Karime-Iván-Alba nos hizo presagiar que posiblemente viéramos en una misma noche tres estilos propios de danza; tres formas de entender y sentir el baile y tres formas de transmisión. Porque si algo bueno tiene esto del flamenco y del duende es el poder de transmisión que expresa un artista y que viaja hasta el corazón y el alma del que lo disfruta. 

Tras una breve introducción de los tres protagonistas fue Iván quién se responsabilizó de encarar el primer baile (farruca) de la noche con la guitarra de Luís Mariano. 
Sin lugar a dudas, la progresión de Iván en el baile ha sido espectacular. Durante los últimos años, se le achacaba como algo negativo el inequívoco sello familiar de su gente, principalmente de su tío Juan Andrés y las hechuras propias de los Maya. Ya que se trata de sumar y no dividir, Iván, manteniendo la fuerza y el concepto estético aprendido, ha sabido deconstruir su baile y volver ha construirlo en unos modos que nos hacen hablar de un nuevo bailaor. Nuevo a pesar de su larga experiencia. Y lo mejor es que siendo el mismo de siempre ha sabido reinventarse, dar un giro de tuerca a su baile y ser capaz de ofrecer un argumento que va más allá de las fronteras del Sacromonte. 
En su haber un braceo maduro y delicado que se enfrenta a la furia de sus pies; un paradójico encuentro entre la dulzura y la rabia. 


Por otro lado, en su otra intervención en solitario rescató el homenaje a 'Manolete' y Mario Maya por alegrías que ya presentara en su espectáculo 'Yo mismo' y tiempo antes junto a Juan Andrés Maya en el mismo teatro. 
La menor de la saga, Alba Heredia, sigue la estela de sus mayores. Es joven y se encuentra en esa búsqueda de personalidad constante que la diferencie de cualquiera. Su paso por Sevilla fue notorio en la seguiriya, aunque la expresividad melodramática marca de la casa es innegable. A destacar la capacidad de desbrozar el baile con sus brazos y con bata de cola a pesar de no sacarle el partido que se merecía y todo ello empañado por lo ampuloso de sus gestos faciales. 
En contra de lo esperado fue ella la encargada de hacer un homenaje a Carmen Amaya, cuando se lo esperábamos a Karime. 
Con traje blanco y pantalón Alba quiso emular el genio de la del Somorrostro. Tarea árduo compleja al alcance de demasiados pocos. 

La tercera en discordia protagonista, (Karime Amaya) demostró la potencia de su físico y la procedencia genética. De amplios registros, se detuvo en la utilización de sus pies como recurso no sólo efectista sino como eje vertebrador del contenido escénico y corporal de la soleá por bulería. 
En el apartado musical, la guitarra de Luis Mariano y de Justo Fernández 'Tuto' apoyaron magistralmente tanto el baile como el cante de Manuel Tañé y Simón Román (al margen de las tonás que interpretaron) y la impecable percusión de 'Cheyenne' y 'El Moreno'.
 La fiesta del fin se terció por rumbas y la noche con la mejor compañía posible.





lunes, 25 de noviembre de 2013

LATIDOS DEL AGUA. RESUMEN FOTOGRÁFICO

No es algo que solamos hacer en este blog, pero les dejamos un breve resumen visual del espectáculo de Patricia Guerrero 'Latidos del agua'.












domingo, 24 de noviembre de 2013

LATIDOS DEL AGUA. CIA PATRICIA GUERRERO

'Latidos del agua' es la metáfora de la vida que riega al Albaicín y los rincones de la Alhambra, la sangre que alimenta un barrio, la música que circula por las venas de Granada. 
Patricia Guerrero se ha atrevido a volar en solitario con una ópera prima milimétricamente estudiada, sentida y abordada desde la más pura esencia albaiciniera. A su corta edad ya puede presumir no sólo de los grandes premios en su carrera sino de ser capaz de dirigir un guión escénico y coreográfico muy interesante. 

Para ello tomó prestadas las creaciones de Ángel Barrios, de su vida de juventud en la taberna del Polinario, de su afición a la música y de su admiración por Granada. 
El guión de este espectáculo aborda de un lado, el clasicismo musical del compositor granadino en el que Patricia ha fundamentado una idea personal en torno al sentimiento de bailar algo nuevo para ella. Por otro el centralismo flamenco dirige su función vital y corporal. 
Dos partes bien diferenciadas, inconexas entre sí, pero con ambientes similares, fue la tónica general.  Tras atreverse a cantar la protagonista, algo desconocido para  los aficioandos, el Trío Albéniz (Jose Luís Recuerda-bandurria, Ismael Ramos-laud y Jose Armillas-guitarra) desgranó diferentes piezas de Barrios. 'Danza árabe', 'Albaicinera' o 'El Zacatín' fueron coreografiadas por la bailaora de aspecto árabe en sus ropajes y danzas. Alejandro Cruz Benavides al piano, por bulerías, con trémolos balsámicos en sus manos, dirigió notas al aire que dulcificó la figura de Guerrero en tanto que ésta se perdía entre las notas. Hasta aquí una primera parte bien estructurada de corte clásico. Pero la falta de conexión con lo flamenco fue notorio. A pesar de la intención y de que el agua corría sin cesar en la fuente trasera, puesta a tal efecto, la partición adoleció de un enlace argumental claro. 

Lo flamenco, por otro lado, no tuvo fisuras. Es un terreno donde la granadina se crece, al igual que sus músicos, ya fueren Luís Mariano a la guitarra, El Galli que a pesar de su voz rozada capeó el temporal o las pulcras manos de Miguel Cheyenne que tanto con el pandero como con el cajón adornaron la composición musical del grupo. Echamos de menos el baile de Patricia por tangos de Graná, que se quedaron en cante. En contraposición el regalo vino en la seguiriya dramática al baile acompañada, amén de la guitarra, del hilo musical de agua de la fuente. En su haber lineas rectas, sobriedad nítida en cada braceo y pulcritud corporal. El piano por guajiras y la voz del Galli fueron la ida y vuelta del espectáculo. Sin embargo, en las bulerías fue donde me sorprendió. Alejada del aire festero propio de este cante, en el baile supo contenerse y darse de forma precisa, sin abusar de la 'burleria' pero tejiendo un repertorio sensual sublime. 

Para acabar con el cuadro, la voz melismática de Arcángel, con el que lleva trabajando un par de años ayudó a redondear el 'totum' escénico. Puede que restara protagonismo, por ser un cantaor del nivel que es, pero no así, ella se 'enfrentó' a su cante en forma de zambra y de peteneras con bata de cola. 
Y en llegando al fin de fiesta, Ángel Barrios se despidió sonando Daphnis el Cloé y custodiado por el latido del agua.  






miércoles, 15 de mayo de 2013

LUCÍA GUARNIDO SUMA Y SIGUE

La bailaora granadina afincada en Madrid Lucía Guarnido vuelve a su tierra para presentar su último espectáculo 'Suma y sigue'. Aunque ya lo había estrenado en Salobreña y Motril, lo trae a Granada capital para todos aquellos amantes del baile que quieran disfrutar de su baile. También pudimos ver este en Madrid y Barcelona, pero la suerte ha querido que se lo presente a la ciudad que le dio el bagaje profesional inicial en el baile flamenco. 



Será el próximo 19 de mayo en el teatro Isabel la Católica de Granada a las 20:00 h y contará con la colaboración especial de Adrián Santana. Además contará con la voz de Sergio Gómez 'El Colorao' y Alfredo Tejada, la guitarra de Luís Mariano y la percusión de Miguel Cheyenne.

Les dejo un resumen del espectáculo en el siguiente enlace.





La Cachucha. Primeras noticias.

  El Conciso, 13 de enero de 1813 El Conciso, 20 de enero de 1813 El redactor general, 20 de enero de 1813. El redactor general, 7 de febrer...