martes, 19 de junio de 2018

LA CAÑA FLAMENCA.

Por fin llega a la costa tropical el flamenco con mayúsculas. Un festival alejado del modelo de los de antaño que acababan cuando amanecía. Los tiempos cambian, los públicos también y los diseños de grandes festivales se adecuan a las circunstancias. La Caña flamenca, como así se anuncia, es la Caña. Un juego de palabras que nos traslada a los cultivos de la caña de azúcar, tan típica y tan exclusiva de la costa granadina. Han programado un gran número de actuaciones repartidas entre Motril y Almuñecar, donde tendrán cabida artistas de la talla de Eva la Yerbabuena a quien desde aquí le damos la mayor de las Enhorabuenas por el reciente premio Max como mejor intérprete femenina, Arcángel, Kiki Morente, David de Jacoba, Iván Vargas, Sara Sánchez, Manuel Lombo, Carmen Linares, El Pele, Farruquito, Marina Heredia y Dorantes.
Sin duda va a ser el evento/eventos de las noches mediterráneas veraniegas. 
En la web del festival se pueden adquirir las entradas. ¡Antes de que se acaben pues se preve un éxito!. La organización ha puesto a disposición del público abonos y transporte. Toda la info en la web  https://www.canaflamenca.com

Por lo pronto, arrancan los eventos con una mesa redonda sobre Los cantes de Graná en la que participarán Manuel Curao, Alberto García Reyes y Curro Albaicin y se ilustrará con el cante de Jaime Heredia El Parrón y la guitarra de Miguel Ochando. Será en el museo Hernández Quero el jueves 21 de junio a las 20:00H. 
Granadaiflamenco estará en todos los eventos dando cuenta de todo cuanto suceda. 

















domingo, 20 de mayo de 2018

Álvaro Pérez 'Martinete'. Presentación 'Seis veredas'. Teatro Alhambra 16-5-2018.

Sirvió el escenario del teatro Alhambra para celebrar la puesta de largo oficial del guitarrista granadino Álvaro Pérez 'Martinete'. A pesar de su aplastante juventud recoge en sus manos toda la maestría de quiénes han formado parte de la historia del toque flamenco con mayúsculas. Desde Ramón Montoya de quién apreciamos en la granaina la fuente musical de donde han bebido todos hasta el mismísimo Paco de Lucía pasando por Sabicas, Manolo Sanlúcar, y alguno de sus maestros más cercanos como Miguel Ochando. Sería inapropiado nombrarlos a todos, pero ahí están y de ahí se nutren portentos como Álvaro al que se le augura un más que futuro prometedor. 
El cantaor Juan Pinilla hizo de maestro de ceremonias disertando una semblanza nacida desde el afecto y la cercanía al tocaor. Un alegato a la guitarra granadina, a sus guitarreros y al futuro de la sonanta que a través de la dialéctica de Juan, suena a gloria. Palabras de agradecimiento al productor del disco, el guitarrista jerezano Gerardo Núñez, que estuvo entre los asistentes y ha sabido cuidar y apostar por quien lo vale. 


El Martinete, como se le conoce, presentó su ópera prima; un trabajo sencillo en el contenido pero dotado de una estructuración compositiva en la que se encuentran los modos clásicos del toque soslayados con un vanguardismo excepcional que sabe a pasado, presente y futuro. Para uno que es aficionado a la guitarra y la toca a nivel de reuniones, el regusto con que Álvaro ha sido capaz de componer es magnífico. Se aleja de las nuevas tendencias en las que las armonizaciones, las transformaciones de notas y los efectismos de la mano derecha, los silencios y los contratiempos imposibles no forman parte necesaria de una forma de sentir y por tanto de tocar. 
Seis veredas, que así se llama este trabajo discográfico, contiene bulerías, solea, granaina, zapateado, rondeña, alegrías, tangos y de nuevo bulerías. En ese orden las presentó acompañado de sus amigos y aficionados en el patio de butacas que arroparon y dieron calor al protagonista. Estuvo acompañado del Ángel Sánchez 'Cepillo', Antonio Gómez, Coral Fernández y Rai Benítez al compás. Todos ellos, ajustados a un esquema en el que sólo la guitarra debía llamar la atención. No hubo cante, tónica habitual en las presentaciones de discos de guitarra. Suponemos que por dar algo de sentido a un recital, aunque ciertamente prescindible si el objetivo es defender las composiciones y centrarse sobre ellas. 
De cualquier forma, las Seis veredas del Martinete se van a convertir en muchas más porque le queda toda una vida para demostrar que la guitarra granadina está en lo más alto del flamenco. 


jueves, 17 de mayo de 2018

Angelita Montoya. Flamenco viene del sur. 14-5-2018. Teatro Alhambra.

La noche del cierre del ciclo 'Flamenco viene del sur' fue una velada templada. En todos los sentidos. Fue una lucha por querer cambiar las temperaturas del flamenco, por querer dar calor y color al duende sin conseguir que transmitiera un rayo lo suficientemente intenso como para provocar un escalofrío. Paradójico. Angelita Montoya, una gran cantaora, con un metal de voz más que flamenco, publicó su primer disco hace apenas unos meses. 'Versos olvidados' es un homenaje a algunas poetisas de la Generación del 27, un alegato a la mujer como creadora de versos que la sociedad se encargó de tapar y esconder en una época en la que La República dejaba la puerta abierta a la libertad de pensamiento como medio de expresión. Y en ese medio, escrito en este caso, aquellas cuarenta valientes quisieron dejar huella en la historia. Con ese testigo literario, Montoya quiso reconocer no sólo a éstas, sino la lucha de género y la igualdad. 


En el terreno escénico, Angelita se acompañó de la guitarra de Fran Cortés, el piano de Alejandro Cruz y las palmas y percusión Amparo Lagares, Manuel Valencia y Adolfo Carmona. Desde un punto de vista periférico, el espectáculo transcurrió algo lento y lineal ya que la canción ralentizada, la zambra o las bulerías mantenían por defecto la misma línea lo que pasó factura. Bien es verdad que el aforo no acompañó (media entrada) por lo que el calor del público tampoco fue suficiente para reconocer la inmensa valía artística de Angelita. Voces en off con recitados de Cristina de Arteaga, Casilda de Antón del Olmet o Zenoria Camprubí entre otras, alimentaban la templanza preestablecida desde el inicio. 


Soleá, alegrías, tangos, fandangos (Del Gloria y de Huelva-Parrala-Manuel Torre), bulerías o seguiriyas nos mostraron a una cantaora con una madurez en la garganta fascinante. Todo lo que pasa por ese filtro lo hace flamenco. Lo que sí consiguió fue crear una atmósfera en la que el predominio de su figura sobre el escenario fue el todo. Fue fundamental y magnífica la dirección musical de Alejandro Cruz quien, con el piano, logró que todo confluyera musicalmente. No me cuadró que hubiese en la seguiriya sonido en off marcando los tempos, máxime habiendo tres palmeros sobre la caja escénica. Se acordó igualmente la cantaora de Manuel Molina rubricando unas bulerías con el 'aire' que sólo él sabía gestionar en la sonanta y del cante. 


jueves, 19 de abril de 2018

María Terremoto/Pepe Torre. Flamenco viene del sur. 16.04.2018



Con un programa doble arrancó un lunes más el ciclo 'Flamenco viene del sur' del curso 2018. No es la primera vez que nos la encontramos, aunque no es algo que se repita con frecuencia. En este sentido, encontramos pros y contras no sólo para la afición, sino para la industria del flamenco. Aún desconociendo en profundidad por donde andan los cachés del ciclo (conocemos el de algunos artistas que sí han venido últimamente) el hecho de programar a dos artistas con sus respectivas compañías (caso de Pepe Torre) nos lleva a pensar que el montante general de presupuesto se verá dividido entre los participantes. Quien sale beneficiado sin lugar a dudas es el público que, en este caso, disfruta de un recital de cante de un nivel muy elevado a la par que otro de baile por  el precio de un espectáculo.

©Imagen cedida por nuestro amigo Carlos Fernández 'Curro del Realejo'. 
www.extampasflamencas.com


Y si nos vamos ala flamenco, hablamos de dos escuelas que guardan ciertas semejanzas. Ambos protagonistas de la noche del lunes, proceden de una estirpe flamenca que les imprime un sello tan personal como de responsabilidad. La una, hija de Fernando Fernández Pantoja y nieta de Fernando Fernández Monge 'Terremoto de Jerez', el otro nieto de Luís Torres Joselero de Morón y sobrino nieto de Diego del Gastor.  
Abrió la noche la jerezana María Terremoto. Algo rozada de la voz y con un aparente catarro, bajo la batuta musical de la guitarra de Nono Jero y el compás de Manuel Valencia y Manuel Cantarote redujo el repertorio anunciado de seis cantes hasta cuatro. Acierto sin duda pues si no la noche se hubiera alargado en demasía. Soleá por bulerías, tientos y larga tanda de tangos, fandangos caracoleros acordándose de su padre y su abuelo además de Agujetas y bulerías santiagueras. En María encontramos los ecos de una forma de entender el cante, propia de un barrio, de una familia cantaora y de una forma de vivir y de transmitir.


©Imagen cedida por nuestro amigo Carlos Fernández 'Curro del Realejo'. 
www.extampasflamencas.com


En la segunda parte de la noche, el protagonismo fue para Pepe Torre. No es un bailaor anárquico pero bajo su estampa encontramos una estética de las que ya no se encuentran.  Una forma de moverse por el escenario que más pareciere un recorrido natural por el decálogo del bailaor expresivo y espontáneo que escupe lo que siente a través de su cuerpo. Nada de academicismo hay en él, sin embargo, todo lo aprendido formalmente se proyecta en unos modos tan personales que de seguida nos encontramos con una fiesta permanente provista de lances naturales. Con el cante de David El Galli y Antonio Villar acordaron darlo todo. A la vista estuvo.

©Imagen cedida por nuestro amigo Carlos Fernández 'Curro del Realejo'. 
www.extampasflamencas.com

Fue El Galli quien dirigió la parte cantaora, magnífico de facultades, para el baile por alegrías de Torre. Enérgico, potente en los remates y con un porte masculino soberbio. Antes, Juan Requena abrió en solitario por granainas. El Galli Y Villar, en una tanda de tarantas y cartageneras dieron la vez de nuevo a un final que supo a poco por soleá ya que duró un suspiro. Nos dejó Pepe la miel en los labios y más ganas de apreciar cómo detenía el tiempo cada vez que se recogía en la soleá. Acabó por fiesta, como era previsible, en la que nos volvió a dar una muestra de cómo se baila con una apariencia improvisada que debería ser una escuela en sí. 

jueves, 22 de marzo de 2018

Alfredo Lagos, Luís Gallo, Jorge Palomo. Teatro Alhambra. 19/03/2018


De la unión de tres músicos, tres inquietudes y tres formas de expresar la musica surge un trio en el que convergen los sones más polivalentes que podamos encontrar. Con un elemento en común y como nexo conductor del flamenco, se presenta este recital en el teatro Alhambra. Más allá de un concierto flamenco (así lo es este ciclo) es un concierto con reminiscencias flamencas. No queda ajeno éste ya que aparece y desaparece en acordes y falsetas; sin embargo no es el leit motiv que sostiene a las partituras de los músicos.
Más allá de la interpretación de distintas piezas, de distintos temas, nos encontramos con un juego de sonidos en las manos de Luís Gallo y Alfredo Lagos a la guitarra y el compás de Jorge Palomo.
Las intenciones son claras: sin pretender ejecutar las mismas obras, juegan a recrearse en ellas y dar una vuelta de tuerca a composiciones míticas de músicos tan dispares como Parker, Bach&Cardoso o Chick Corea entre otros.



Un homenaje a músicos del mundo, a músicas del mundo. Desde Django Reinhardt (Nuages) hasta Pat Petheny (James&Revel), Towner (Oregón), Astor Piazzola (Libertango), granainas con vals venelozano y un largo etc.
Hubo espacio para las creaciones por bulerías de Luís Gallo o los tanguillos 'Piñata' de Alfredo Lagos.
Incluso para los vaivenes estéticos donde fueron capaces de aunar en 'Libertango' la farruca 'punta y tacón' de Sabicas con los tangos de Graná y el estribillo de la composición matriz. Una oda al buen gusto sin duda.
Grandes momentos disfrutamos con 'Agua y vino' de Egberto Gismonti, los mismos tanguillos de Lagos o el homenaje y recuerdo a Mc Laughlin, Paco de Lucía y Chick Corea.

martes, 13 de marzo de 2018

Alba Molina canta a Lole y Manuel. Teatro Alhambra. 12/03/2018

Venía emocionada. No sólo por el reciente fallecimiento de su abuela 'La negra' sino porque asumir la responsabilidad de cantar a Lole y Manuel no es tarea fácil. Que los haya escuchado desde la cuna no es óbice para interpretar con maestría un repertorio cuanto menos distinto, a la par que difícil y solemne. Los cantes del tándem Lole-Manuel han sido el santo y seña de toda una generación, aquella que desde los '70 del siglo pasado y recién comenzada la democracia lo empezaban a ver todo de color. Sus discos fueron y son la banda sonora de toda una vida, toda una generación y revolución del cante ortodoxo que de manera más expansiva empezaba a creer que los límites del flamenco no estaban acotados por el clasicismo imperante de décadas atrás. 
Alba Molina se acompañó de la guitarra de Joselito Acedo que mimetizó el toque de Manuel con una elevada dosis de modernismo. 

                                                  (Fotografía cedida por Joss Rodríguez)



Un recital que supuso un rescate de todos los grandes éxitos de sus progenitores, una elegía al buen gusto aunque salvo excepción contada, la bulería lenta fuera el motivo musical de todas las letras que se interpretaron. Todo empezó con 'Díme' pasando por Recuerdo escolar, Romero verde, Almutamid, Rio de mi Sevilla, Todo es de color, Balcón, Nuevo día, Para mí, Desde Córdoba a Sevilla, Cabalgando, Tu mira, La pena negra y finalmente la nana 'Un cuento para mi niño' (La mariposa) que resonaba en las entrañas infantiles de Alba cuando su padre la compuso. 
Un repertorio amplio, con un número ingente de cantes que aún siendo tantos no resultaron pesados pues la expresividad impresa en cada uno de ellos se acompañaba de un margen temporal breve. Como si quisiera dejarnos la miel en los labios con cada letra. 

                                                   (Fotografía cedida por Joss Rodríguez)


Ella es personal aunque es inconfundible el sello Molina-Montoya en las formas y en el metal de voz. 
Visiblemente sensible, llegó a soltar lágrimas tras una bulería al igual que se emocionó recordando a su abuela y al pequeño Gabriel recientemente fallecido. 
Por otro lado, la guitarra de Acedo fue precisa en el trasvase de la musicalidad de antaño a la que se escucha ahora. Porque aún ejecutando la bulería con la velocidad propia de estos tiempos, afloró el son pastueño de las manos de Manuel Molina en cada acorde. Incluso introduciendo falsetas de Diego del Morao, de Parrilla, de Moraito o de Niño Jero todo sonaba a Manuel. 



martes, 20 de febrero de 2018

'Quejío'. Salvador Távora. Teatro Alhambra. 17/02/2018

Han pasado 46 años desde que se estrenara una obra teatro-flamenca reivindicativa que pudo ser y fue. Fue allá por 1972 cuando Salvador Távora se arriesgó y en un alegato contra la injusticia social arremetió contra los terratenientes, contra el poder en favor del ciudadano de a pie, del obrero, del trabajador del campo, en definitiva, de la clase trabajadora, clase media baja que luchaba por vivir en un marco de conciencia social que empezaba a despertar en vísperas de la muerte de Franco. 


Al igual que esta reposición que sigue igual o más vigente que en aquellos años, ya sea por la situación de Cataluña o por el propio estado del país, Távora, presente en la caja escénica del teatro Alhambra ha desenterrado 'Quejío', espectáculo que marcó un antes y un después en la escena teatral-flamenca andaluza. 
Con apenas elementos escénicos, unas luces/velas de candil, un bidón cargado de piedras con cuerdas atadas a los cantaores, simulando el lastre de la supremacía y jerarquía del patrón y poco más, para mostrar la realidad de los años '70. El grito como elemento natural del cante asociado a la vida y servidumbre del pueblo parte como elemento sostenedor de la trama. Lineal, trágica desde el inicio a la par que potente y tensa en las interpretaciones de los actores. 




Tres cantaores, dos principales (Florencio Rolán y Manuel Márquez de Villamanrique) y uno secundario (Manuel Vera 'Quincalla') dan forma a este montaje en el que la propia figura de Mónica de Juan, mera estampa de adorno, representaba a la perfección el papel de la mujer en la sociedad de aquellos años. Como protagonista del baile, Jaime Martín; a la guitarra Jaime Burgos y a la flauta Juan Romero. 

El abordaje de cantes como la toná, la trilla, el taranto, la burlería, alborea, la seguiriya (mantuvo el orden musical durante la mitad de la obra) y la petenera delatan la credibilidad y el dramatismo latente. Una cuidada selección apenas empañada por momentos de sobreactuación cuyas intenciones se enfocaban a expresar la rabia del pueblo. 

jueves, 15 de febrero de 2018

El Pele. Niño Seve, Jesús Gómez y José Moreno. Ciclo Flamenco viene del sur 2018. 12/02/2018. Teatro Alhambra.



A la salida del teatro hubo quien dijo que cuando El Pele se muera ya no quedará nadie. Cuestión de gustos y de afición. Exagerado me parece el comentario pero bien es verdad que hoy por hoy el cordobés es uno de los firmes estandartes que sostienen el cante por derecho. Y no sólo eso sino que en su voz hay verdad, hay afición, hay vivencias y hay fatigas. Complejo reunir tantos elementos a la par para conseguir dar un recital antológico. Inolvidable. Por muchos motivos. Fue otra primera vez, sin ser la primera vez. No será la última. En el mismo teatro. Hace tres años ya visitó el mismo lugar aunque con menos fortuna. Sin embargo, el lunes el viento soplaba a su favor y movió velas hasta conseguir desatar la furia de un eco incomparable de inicio a fin. 


El cantaor abrió el ciclo 'Flamenco viene del sur 2018' acompañado por las guitarras de Niño Seve, Jesús Gómez y el compás de José Moreno. 
Apoyado en una silla, de pie, una estética muy de antaño, que nos recordaba a Vallejo cuando actuaba con Niño Ricardo, empezó con zambra caracolera. Una de sus fuentes principales, si no la mayor. Con la voz metida hacia dentro repasó varias de las más conocidas coplas del gaditano. De maestro a maestro, pocos de su generación son tan  atrevidos de 'entrometerse' en las creaciones de un coetáneo y resolver el cante con tanto carisma. Se acordó del Ronco del Albaicin en un recitado y una toná con reminiscencias musicales de la nana flamenca para cuadrar la 'soleá del Pele'. A solas con Niño Seve, viajó de Jerez a Alcalá y Triana. De Morente también se acordó cuando resolvió la seguiriya. 
Malagueñas de Chacón, Fandangos de Juan Breva, Alegrias (de nuevo se acuerda de Morente y de Rafael Alberti), fandangos chocolateros, de Macandé y de Huelva y para rematar rebujo de bulerías en las que incluye granainas, vidalitas y guajiras. Como bis, las bulerías 'Jinete de negra capa' que ya grabara con Vicente Amigo en 1990 (Poetas de esquinas blancas, Pasión discos). Si ya pudimos apreciar multitud de giros musicales en la guitarra de Niño Seve que nos trasladaban a Vicente, en la bulería mimetizó las falsetas, los remates y el 'aire' íntegro de Amigo. Una delicia. 
No tuvo un espacio visible la segunda guitarra, que quedó oscurecida, sin intención; fue más figurativa en lo presencial que en lo musical. Un lástima. 


En el Pele encontramos las inquietudes de un cantaor que, preocupado por el cante, ha sabido crear una estética personal, singular, ajena a cualquier otro misterio jondo del cante. Si el cordobés hubiese pertenecido a otra generación, por ejemplo, a la de la ópera flamenca o anteriores, estaríamos hablando de un creador en el cante por soleá. Sirva esto como un mínimo ejemplo de una personalidad que en el siglo XXI cuesta admitir para con las creaciones, y aún nos amarramos en decir que El Pele personaliza otros estilos. Por mucho menos, a otros se les adeudan estilos particulares del cante. ¿Será cuando ya no esté cuando se le terminen de reconocer los méritos?- Esperemos que no porque aún hablando ya de la soleá del Pele, cuesta dar por válida en algunos sectores su magnifica aportación a este cante. 



jueves, 23 de noviembre de 2017

Antonio Conde I Premio Internacional Investigación de Flamenco 2017

Antonio Conde González-Carrascosa, primer premio internacional 'Ciudad de Jerez' de investigación de flamenco.

El jurado ha decidido por unanimidad otorgar el premio a la obra del investigador granadino, basada en José López Cepero

La reunión del jurado del primer premio internacional de investigación del Flamenco 'Ciudad de Jerez', ha decidido por unanimidad conceder el galardón a Antonio Conde González-Carrascosa de Granada por su obra 'Cante y poesía en el imaginario flamenco de José López-Cepero. Vida y obra'. El premio se entregará el próximo jueves, coincidiendo con el Día del Flamenco proclamado por la Unesco del Flamenco como Patrimonio de la Humanidad. 

Antonio Conde González Carrascosa es un estudioso granadino, experto en flamenco, que ha sido capaz de recoger en su obra una aportación exhaustiva de discofrafía, biografía y letras originales del cantaor jerezano José López Cepero.


El jurado, presidido por el prestigioso académico José Manuel Suárez Japón y compuesto por Josefa Parra, Fermín Lobatón, Rafael Infante, Cristina Medina y Carla Puerto así como Juan Salido Freyre como miembro de la comisión organizadora ha valorado el rigor académico del trabajo ganador, sus aportaciones exhaustivas sobre la biografía, discografías y letra originales sobre el cantaor jerezano. Igualmente esta investigación supone un justo rescate de la figura de José López-Cepero, basado en la importancia, popularidad e influencia de su obra entre sus contemporáneos, aspectos que se encuentra asimismo documentados en el trabajo ganador. Merced a la calidad del trabajo, el jurado recomienda también su publicación.

Se han presentado cuatro trabajos a esta primera edición del Premio Internacional, que tendrá continuidad con la publicación en próximas fechas de las bases de la segunda edición. Su dotación económica es de 3.000 euros que serán aportados por Bodegas Williams & Humbert en calidad de patrocinio.
 
 
 

domingo, 5 de noviembre de 2017

'Desde la Alhambra yo te los cuento'. Presentación del libro-cuento de Antonio Campos. 10/11/2017. Palacio de los Condes de Gabia, 20:00 horas.

En el marco de la programación de 'Flamenco y cultura' de la Diputación de Granada, un buen número de actividades, talleres, conferencias, conciertos etc. se han programado entre el 8 y el 30 de noviembre de 2017.
Dentro de la colección 'Granada universo flamenco' que se edita en formato libro, y en su segunda edición, se presenta este 10 de noviembre una trilogía de cuentos nacidos de la mano del cantaor Antonio Campos. El primer coleccionable se presentó por estas fechas hace un año, a partir del objetivo y visión de Joss Rodríguez, un imprescindible de la fotografía flamenca. Para este año, nos encontramos con el reflejo de las inquietudes, de las vivencias de un cantaor que además de esto, es compositor de letras y coplas como pudimos comprobar en su disco-libro 'Escribiendo en el alfar'. 

Esto viene de estar con los niños, haciendo deberes con ellos y de pronto sale un cuento, y obviamente sale un cuento flamenco, porque lo tiene uno metido en el subconsciente. Todo surge en casa, me gusta escribir, la idea mas que gustarme, me llena, y va saliendo otro cuento y cuando muere Rafael El Eléctrico, en vez de salirme una cante o una letra, pues les escribo un cuento. Esta es la forma en la que de la nada, de una vivencia natural, surge la creación de una historia que Antonio tiene la naturalidad y habilidad de traducir a las letras en una narración que, aún sin aventurarse a ser infantil, se proyecta como una historia para todos los públicos. 

Son sus impresiones vitales las que podemos escuchar a través de sus narraciones porque para él y sin pretensión ninguna, expresarse no sólo se hace a través de su cante. Mi infancia fue tan sumamente bonita, fue tan feliz que no quiero perder ese motivo y recuerdo de infancia, y al recordar todo lo que viví de niño me doy cuenta que el verdadero motivo de estos cuentos es el seguir viviendo como viví de niño. Desde la pérdida de mis padres se acentúa más. El verdadero motivo de los cuentos es quizás ese, seguir soñando como un niño y contar. Lo que otros podrían traducir como un tratamiento terapéutico freudiano, es un brillante resultado cuyas pretensiones pueden entenderse como el contar, que no cantar, su niñez. 

Que sepamos, es la primera vez que un cantaor publica cuentos flamencos. No hay antecedentes cercanos, ni que yo sepa, lejanos. El perfil del lector a quién va enfocado no tiene fronteras. Para Antonio están hechos con la intención de que llegue a cualquiera, ya sea un niño o un mayor. Dentro de los cuentos he indagado y he ido un poco más allá, no solo en cuanto a formación. Incluso para el aficionado hay partes donde yo hablo de las danzas barrocas, hablo de las loas, las chácaras, la escuela bolera; para ese aficionado que ya no conoce un poco, esto le ayuda a tener claro la multitud de influencias que tiene el flamenco y para el que no sabe nada, es un cuento sin mas, donde hay una princesa, un príncipe y un reinado. He cogido la parte básica de un cuento tradicional pero la propia historieta es el flamenco, y así intento llegar al abanico más grande que se pueda. 




Para dar sentido y ampliar información, la trilogía cuenta con un apéndice flamenco dividido en varias partes: en él encontraremos desde términos flamencos hasta nombres de artistas. Esto que parece una simpleza, es una ayuda imprescindible que Campos ha tenido muy en cuenta porque los neófitos en estas lides, necesitarán conocer el lenguaje propio del flamenco y adaptarlo al cuento en sí y al argumento de cada una de las historias. Así lo que puedan parecer personajes o palabras inventadas, son todas reales y forman parte del diccionario jondo. A priori, tiene la simpleza de un cuento pero el trabajo va mucho más allá. 

Esta trilogía de cuentos no mantiene un nexo argumental común. De tal modo que son tres historias independientes. 'La carretilla de Candela' es el primero de ellos. Una niña que nace y se cría en una cueva del Sacromonte y ella necesita bailar sin saber por qué. Durante una larga charla con Antonio nos da muchos detalles sobre cada uno de los cuentos. No los vamos a desvelar ni contar su contenido salvo un breve apunte de cada uno de ellos. Son tan sugerentes desde las primeras páginas, que enganchan sin más. Viajes hasta La India, encontrándose por el trayecto al maestro Pericet, al Planeta, a la músicas de los Panaderos... de tal modo que la historia del flamenco se cuenta disfrazada en un texto versátil, real y cargado de un valor documental nada envidiable a una investigación, eso sí, traducido a una fácil y amena lectura. En este primer cuento, Candela viaja por los campos italianos y franceses, hasta un final que se antoja históricamente como iniciático, siempre respetando la cronología del reloj histórico del flamenco. 

El segundo cuento es 'La reina del Sur'. Antonio nació en Tarragona pero vivía por dentro en Granada. A través una niña como principal protagonista, (podríamos pensar que es él este personaje dadas las similitudes de sus primeros años) en un reinado del norte, esa niña sueña con el sur. En sus anhelos se siente del sur sin conocerlo. ¿El final?- Hay que leerlo. 
Como colofón de la trilogía, el tercer cuento es un homenaje descubierto al Bobote y al Eléctrico. Ambos son, en esta aventura, bacterias que entran y salen de los enchufes. Pero no sólo eso, sino que ellas son las que fermentan el pan en el barrio de las 3.000 viviendas de Sevilla. Imaginación al poder y sensibilidad extrema por parte de Antonio Campos a la hora de vincular y crear un cuento cuyos protagonistas son una realidad palpable del flamenco de este siglo. 

Como cabe entender, un libro de cuentos siempre va acompañado de ilustraciones que a través de la vista, es capaz de hablarnos. El pintor Jesús Conde Ayala ha sido el encargado de contar los cuentos a través de sus manos, de su imaginación y de cómo ha entendido el sentimiento de Campos.
A la calidad de todo lo ya dicho, se suma el prólogo del escritor y poeta Juan José Téllez, y un texto que acompaña a cada cuento: el primero de ellos escrito por José Manuel Gamboa, el segundo por José María Velázquez-Gaztélu y el tercero por José Luís Ortiz Nuevo. La parte didáctica la desarrolla Alicia González, profesora del Conservatorio Superior de Córdoba. De este modo, nos encontramos con un libro-cuento que brilla no sólo por las colaboraciones sino por un contenido cuidado al extremo por parte de la capacidad creativa de Antonio Campos.

La presentación de este libro será el próximo 10 de noviembre de 2017 en el Palacio de los Condes de Gabia a las 20:00 horas con entrada libre hasta completar aforo. 





miércoles, 13 de septiembre de 2017

Rafael Riqueni. Los veranos del Corral 2017.

No estaba anunciado como un concierto íntimo, de esos en los que el aforo está muy limitado para poder disfrutar de un genio como Rafael Riqueni. Pero lo pareció. 
El maestro sevillano pisó las tablas del Centro Lorca dentro del ciclo 'Los veranos del Corral' para dar un recital de esos en los que la transmisión de la música va más allá de las fronteras de lo estético para pasar a lo místico. No vamos a descubrir las bondades de Riqueni, pero sí al menos reseñar brevemente la experiencia que tuvimos los que fuimos a escucharlo. 

Fue el de siempre pero tangencialmente distinto. La humildad con la que sus manos acarician las cuerdas, la suavidad con la que es capaz de hacer una alzapúa o un trémolo dista del concepto flamenco que se ha tenido siempre. No se puede ser más flamenco y tocar más profundo que él. 
En su repertorio empezó con la taranta 'Alcázar de Cristal', soleares, la rondeña 'Benamargosa', alegrías con guiños constantes a Niño Ricardo y Sabicas y composición en trémolo 'Cogiendo rosas'. 

Hasta aquí estuvo sólo en el escenario. Invitó a acompañarle el resto del recital a Paco Roldán, guitarrista onubense con el que se compenetraron por bulerías 'Romero verde', fandangos de Huelva 'Al Niño Miguel' (Juego de niños) un disco que ya es de culto para cualquier aficionado a la sonanta, rumbas y como fin de fiesta el 'Orobroy' de Dorantes trasladado a las cuerdas. 

Durante toda la noche, Rafael estuvo tranquilo, concentrado, reposado y con ganas de agradar. Se echó de menos a guitarristas granadinos que acompañaran desde las butacas al maestro. En cualquier caso, fue un gusto para los oídos poder disfrutar de las composiciones que nos trajo durante una hora de toque. 



jueves, 7 de septiembre de 2017

Carmen Gonzalez & Carrete 'De la tierra'. Los veranos del corral 2017.

Tierra flamenca por excelencia, más de lo que muchos quieren creer, Málaga atesora una trayectoria jonda desde el mismo inicio del cante, el baile y el toque. No vamos a viajar en el tiempo para delimitar tal extremo, pero sí que nos vamos a centrar en el otro, esto es, lo que hay en la actualidad. Y tenemos que hablar, necesariamente, de dos artistas de una trayectoria tan diferente como cercana. Me refiero a Carrete de Málaga y a Carmen González. Hablamos de dos estéticas bien diferenciadas que se encuentran en un punto en el que converge toda la historia del baile malagueño. Carrete, el 'Fred Astaire' del flamenco o 'El Quijote del flamenco' es un bailaor anárquico, que no se rige por ninguna norma ni forma para expresarse. Porque no lo necesita. Carmen Tampoco, pero su formación es más técnica, más acorde con los tiempos actuales.
Hay que precisar que Carrete vino como artista invitado de tal forma que quien vino a presentar sus credenciales fue Carmen. 



Sorprende, de inicio, lo flamenca que es desde el mismo instante que sale al escenario. Es Enérgica por seguiríyas, brillante y pulcra en las formas. Controla el espacio escénico y sorprende en cada ejecución de pies que, sin abusar de ellos, formaron un tándem perfecto con el resto del cuerpo para consolidar un baile ciertamente completo en el que los brazos dibujaron un flamenco ecléctico.



David el Galli y Moi de Morón, cuyas voces fueron las protagonistas estuvieron pletóricos, y puestos a cualificar, El Galli estuvo entregado, pletórico me atrevería a decir, así lo percibimos desde las butacas, no sólo en las malagueñas que compartía con Moi sino en las seguiríyas, tientos tangos, soleares y alegrías acompañando a sendos bailaores. Paco Iglesias, al toque, cumplió milimétricamente su función de acompañar notablemente. Carmen volvió a escena por tientos que duraron poco ya que el cambio a tangos vino de momento y se rebuscó con gracia sin caer en la galantería facilona. 


El cambio de tercio en la figura indescriptible de Carrete fue por taranto. Si de algo puede presumir es de ser el más personal de cuantos bailaores tiene Málaga. Imprevisible, autoritario, baila con las manos, con los pies, con la mirada, hasta con el sombrero. De igual forma hizo por alegrías. Porque alguien como él no necesita patrones estéticos ajenos a su sabiduría para definir lo que siente cuando baila. 
Y finalmente, no me cabe duda que Carmen González, por su calidad artística, va a crecer progresivamente en su carrera porque sus credenciales artísticas así lo confirman.