miércoles, 8 de agosto de 2018

Julio Fajardo, Iván Vargas, El Pele, Carmen Linares. La Caña flamenca. 4.08.2018. Salobreña.

La penúltima de las citas flamencas tropicales de la costa granadina fue todo un éxito. En todos los sentidos. La Caña flamenca, como venimos anunciando, ha asumido y diseñado un ciclo impecable. Para la cita de la noche del pasado sábado, ha absorbido, podríamos decirlo así, el festival Lucero del Alba que este año cumple la nada desdeñable cifra de 50 años. Todo un acontecimiento en el registro de antigüedad de los festivales andaluces, uno de los más longevos y el más longevo de la provincia. Aún recuerdo cuando se celebraba en el castillo de Salobreña hasta llegar a cambiar de enclave y trasladarse a una de las explanadas del barrio bajo, donde había más espacio. Sin embargo, esta edición se ha celebrado en el polideportivo, a las afueras de la localidad con el castillo como telón de fondo. Al aire libre, con un gran escenario, se preveía una noche larga en calidad y medida en el tiempo. Adiós a los eternos festivales en los que las claras del día daban la señal de que estaban terminando. El formato fue ajustado en el número de artistas. Ni sobró ni faltó nada. 

A la entrada al polideportivo, me encontré con el cantaor Julio Fajardo con quien conversé un rato sobre el festival. Me sorprendió en la conversación porque me dijo que él abría la velada y no lo recordaba anunciado en la cartelería. Bien es verdad que el propio artista me confirmó que en los primeros diseños no aparecía pero se corrigió el error y en los nuevos difundidos en las redes sociales sí aparecía. También participó Miguel Mira 'El Pepino'. Fue recital largo, clásico en la concepción del cante, fundamentado en el compás de soleá, alternando ésta con la bambera y la caña en alternancia con la granaina, los fandangos y la malagueña. Por ahí Julio se defiende muy bien. 

Tras el inicio de artistas locales Iván Vargas cogió el testigo con un baile para todos conocido. De manera intrínseca, acude a las formas más contundentes del Sacromente, con una fuerza en los pies fastuosa en la que se muestra su procedencia. Es lo que ha mamado y lo que le sale de dentro. Este tipo de escenarios no suelen ser los mejores para mostrar la calidad de un bailaor; sin embargo Iván bailó como pocas veces lo he visto, con una concentración clamorosa y un compendio equilibrado en su estética personal que ejecuta aunada con las diferentes escuelas que en él se vislumbran. De su tío Juan Andrés está la estética en los brazos, la magnífica verticalidad corporal. De Mario Maya algunos guiños al igual que el sello de Manolete en su figura. Desde hace un tiempo vengo defendiendo que Iván va a sobrepasar a Juan Andrés (sin desmerecer para nada sus éxitos y su importancia) y se va a convertir en uno de los máximos defensores del baile auténtico granadino. El tiempo me dará (o no) la razón pero estoy convencido que el discípulo va a sobrepasar al maestro.

                                                                       Imagen extraída de facebook.

En su repertorio hubo tarantas rematadas por tangos de Graná, entre los que se incluyeron algunos cantes de alabanza del culto y alegrías rematadas por bulerías con inclusiones de alboreá. Le acompañaron en el cuadro musical Joni Cortés y Juan Ángel Tirado, impecables en el atrás (cantaron además soleá), junto a Luís Mariano, elección inmejorable para acompañar al baile, y el compás de Estela Rubio y Eli Maya.

El cambio de tercio lo dio el cordobés Pele. Se preveía un recital clásico a tenor de las palabras que cruzamos con él previo a su subida al escenario donde nuestro amigo Carmelo Gijón le preguntó si iba a cantar 'Vengo del moro'. No estaba en su repertorio inicial según nos dijo pero se ve que de manera inteligente lo incluyó y explico el por qué pudo ser así. Se dirigió al público pidiendo más aplausos tras su inicio por zambra que acabó en vidalita. Con la experiencia que tiene, caló rápidamente al público y supo ver que lo que querían era sus éxitos más conocidos. Y así fue. Siguió por soleá, la antología del Pele, 'su cante estrella'. La soleá del Pele. Continuó con los tangos 'Vengo del moro' con los que enganchó al público definitivamente. 

De ahí a la bulería 'Yo he visto en el horizonte' en la que incluyó granainas por bulerías y fandangos de Huelva en el compás de amalgama e incluso se acordó de Morente con 'Señorita'. Grande es que un grande cante por otro. Y así hace El Pele desde hace tiempo: Morente está vivo en su voz y en su cante. Terminó su intervención, curiosamente por sevillanas, algo que yo no había vivido antes: Sevillanas del Pañuelo y fin. La guitarra de Niño Seve, que tan bien le va a su cante, a pesar de ser contemporánea engordó el peso de la actuación, que acabó de redondearse con el compás de su hijo José Moreno y el violín de Emilio Martín.

                                                                     Imagen extraída de facebook.

El nombre en mayúsculas para terminar la noche fue el de la señora del cante Carmen Linares. Toda una leyenda, una eminencia no sólo por su sabiduría sino por su larga trayectoria y su aportación al cante en femenino. Presentaba 'Verso a verso' en el que musicaliza poemas de Miguel Hernández, pero hubo tiempo y recuerdo para otros poetas como Juan Ramón Jiménez, García Lorca y José Ángel Valente. Con la guitarra de Salvi Gutiérrez, los coros y el compás de Ana María González y Rosario Amador interpretó tangos rescatados de su antología de la mujer en el cante, de Graná, extremeños para 'ajondar' en los versos de Hernández con 'Andaluces de Jaén' (por peteneras y tono de taranto), 'Todas las casas son ojos' (por soleá y bamberas).


Hubo baile; como artista invitada Vanesa Aibar, que tras la toná de Carmen hizo seguiriyas con una técnica impoluta en la colocación del braceo. Tras una transición por bulerías de Eduardo Pacheco y Gutiérrez, vinieron los fandangos de Huelva y de nuevo el baile de Aibar con 'Los vendimiadores' que resultó ser una adaptación por tanguillos. 
Alrededor de las 2 de la madrugada finalizó la noche, rozando el lleno absoluto, lo que nos deja una lectura exitosa en la parte de organización y producción. 







martes, 31 de julio de 2018

Eva Yerbabuena. La Caña flamenca. Almuñécar. 29.07.2018


Posiblemente sea aventurado por mi parte decir que tras la cuarta gala de esta primera edición de La Caña Flamenca ya se ha consolidado un ciclo que promete mantenerse en el candelero durante muchos años. Me decía Ángel Gijón tras la actuación de Eva la Yerbabuena que les estaba costando la misma vida llevar a cabo este ciclo y que ya veríamos si el año que viene pueden mantener la estructura como este año (obviamente el componente económico y las ayudas públicas hacer depender este hecho). Sin embargo, una rápida lectura a cómo está yendo, a la respuesta del público, a la profesionalidad de los artistas y en general a todo el entramado que está formando parte de este ciclo nos hace ver que la consolidación de eventos flamencos en la costa tropical es necesaria desde hace mucho tiempo y por fin se ha dado el paso para que exista. 

Cambió el lugar de celebración la cuarta gala flamenca. Nos trasladamos a la localidad de Almuñécar, concretamente al Parque del Majuelo, un lugar de excepción para ver flamenco. Incluso un espectáculo de baile, pues estamos acostumbrados a que se hagan en recintos cerrados, esto es, teatros. 

La granadina (Ogijares) Eva la Yerbabuena vistió de largo la noche. Una noche que brilló por su sola presencia a la que sumó la imprescindible guitarra de Paco Jarana y el cante de Juan José Amador, Miguel Ortega y José Valencia, que vino in extremis al estar indispuesto Enrique el Extremeño (más percusión).



                                                                 ©Lacañaflamenca.

 Pudimos apreciar en este espectáculo el santo y seña de una bailaora que se ha forjado a sí misma, que ha cumplido con los cánones del siglo XXI y ha creado una estética tan personal como imperecedera. Sin perderse en las tendencias, Eva rebusca en lo más profundo de su ser y exprime su alma cuando baila. Porque la transmisión en el flamenco no sólo se da en el cante, (que no me oigan los puristas) y el duende no sólo es cosa de voces, sino de flamenco. 

De las mayores virtudes de Eva, entre las muchas que tiene, está la de investigar. Es su naturaleza. Es su forma de vivir y expresarse. Y en la investigación está la verdad, guste más o menos, pero está. Por eso el baile de Eva es verdad. Sin más. 

Por seguiriyas, por murciana y taranta y por soleá validó un concepto tan personal como contemporáneo. Remató por bulerías incluyendo algunos cuplés (Sin firmar un documento, Se nos rompió el amor) en las que José Valencia soportó el peso final del cante. El triunvirato cantaor no pudo estar más fino y ajustado al baile. Impecables en la ronda de tonás. Y la guitarra de Jarana, siempre guardiana del baile de Eva compuso un cuadro musical soberbio. Es una lástima que la guitarra de Paco no esté más valorada de lo que ya está por estar a la sombra del baile porque no son sólo sus composiciones sino que desprende de sus manos una personalidad tan diferente al resto que habría que tirarle de las orejas y decirle que debe buscar salidas a todo lo que hace, que no sean escudar a Eva (por supuesto sin desmerecer un ápice el baile de Eva). Lo demostró por bulerías, en solitario, acompañado de percusión.

 En Eva hubo de todo. Desde una renovación de su soleá antológica (si Fernanda de Utrera fue la reina de la soleá en el cante, deberíamos llamar a Eva ya la reina del baile por soleá), algún remate con connotaciones de Trinidad Huertas 'La Cuenca', guiños manuales propios de Mario Maya... pero ante todo la enjundia clásica de una bailaora que sabe aunar lo antiguo y lo moderno armando una danza que trasciende las fronteras de lo estrictamente flamenco. 


domingo, 15 de julio de 2018

LomboXBambino. "Lombino". Motril. 13-7-18.

La segunda velada del ciclo La Caña Flamenca fue todo un éxito de público. Motril se está demostrando así misma que la necesidad de tener flamenco en la costa era una prioridad desde hace tiempo y la mejor forma de manifestarse es llenar los espacios que lo programan. No fue una noche de flamenco al uso, esto es, cante, baile o toque. 

La cuestión se centraría en delimitar si lo que presentó Manuel Lombo es flamenco o no. Porque cuando él ha cantado por derecho lo ha defendido y bien. Su registro, o al menos, al que nos tiene acostumbrado, no se acerca a la ortodoxia de un recital de cante, sino que va más allá y se acoge indistintamente a la canción ligera, a la copla o a lo flamenco sin tener que demostrar si pertenece a un ámbito musical concreto.

                                                            ©Paulino Martínez Moré.

En la fábrica del Pilar presentó su último disco 'Lombo X Bambino'. Miguel Vargas (Bambino) este sí que era un flamenco de arriba a abajo; hizo de la rumba y de la bulería una marca propia ajena a cualquier otro sello distintivo. Y en esas se atrevió Lombo y acertó.

Un espectáculo medido, estudiado, que gustó conforme pasaban los minutos. Comenzó de menos a más. Soy lo prohibido, con algunos problemas técnicos en el sonido, fue el comienzo. Con una estética muy actual, traje rayado y chaleco fue dando forma a la mayoría de los éxitos de Bambino. Miedo, Voy a perder la cabeza por tu amor, Se me va, Mi amigo, No me des guerra, El poeta lloró, La luz de tus ojos grises, Procuro olvidarte, Háblame, Corazón loco, Mi amor es mío.. Un repertorio más que extenso que se largó mas de una hora y media. 

Pronto se soltó la melena y sacó el actor que lleva dentro, cargado de poses, de miradas y de gestos muy a lo Raphael aunque con marcado carácter flamenco. Musicalmente todo sonó a Gambino. La magistral guitarra de Pedro Sierra, que fue encargado de la dirección musical, junto a la de Víctor Rosa, los coros de Laura Marchena y Cristina Tovar, el piano de Fernando Romero, la percusión de Óscar Robles y las palmas de Torombo sonaron a Utrera. 


Lombo supo reivindicar la figura de un artista que supo rentabilizar la rumba y los boleros por bulerías con las que Manuel consiguió un público entregado que acabó de rendirse cuando el sevillano bajó del escenario y cantó a canela entre las filas de butacas. 


lunes, 9 de julio de 2018

La Caña flamenca. Sara Sánchez, Kiki Morente, David de Jacoba. 7/7/18.

Veníamos anunciando estos días atrás el ciclo 'La Caña Flamenca' sospechando que apuntaba muy alto. La costa tropical fue pionera en la provincia granadina con sus festivales veraniegos nacidos a finales de los años '60. Si el Lucero del Alba (Salobreña) abrió la veda de este tipo de formatos y ha seguido vivo hasta ahora (esperemos que muchos más) acaba de nacer un ciclo flamenco que se aleja del formato tradicional de una noche hasta altas horas de la madrugada, para acomodarse y aclimatarse a los nuevos tiempos y las nuevas y mejores formas de ofrecer espectáculos de calidad. No es nuevo el hecho de incluir una oferta cultural dentro de estos ciclos; vemos como en la zona occidental andaluza ya hay festivales desde hace décadas que han optado por hacer visible otras formas de entender y crear flamenco: conferencias, presentaciones de libros, charlas, debates, etc. 
'La Caña' ha sido sensible a esto y aunque en esta primera edición ha sido tímida (Una charla amena entre Alberto García Reyes y Manuel Curao sobre el flamenco en Granada, con la actuación de Jaime el Parrón y Miguel Ochando) ya sabemos que para la próxima edición van a apostar fuerte por la alternancia entre lo musical y lo cultural.

Entre las muchas virtudes de este ciclo están las de incluir a diferentes sectores profesionales del ocio y el turismo granadino que han dado forma al ciclo y en la que todos salen ganando. Autobuses gratis desde Granada, ofertas y packs de entradas para los diferentes eventos, paquetes culturales con rutas por Granada (gentileza de la empresa Followme)...



La puesta de largo de este ciclo citó a cientos de aficionados en la fábrica del Pilar en Motril. Lleno absoluto en la explanada de la fábrica. El programa anunciaba 'La noche joven' con una triple actuación. Para abrir la noche, el baile de Sara Sánchez, una muy jovencísima bailaora motrileña que apunta maneras y está llamada a ser una gran bailaora. En su precocidad se aprecian las influencias de Farruquito y la fuerza del baile sacromontano a partes iguales. Quiso agradar y llevarse el gato al agua; jugaba en casa y con el viento a favor. Por alegrías (con letras de Rafael Alberti) y por soleá mostró credenciales. Muy expresiva en los pies y en los brazos con arranques de genio en los remates de la soleá que pronto terció a tanda de bulerías. 




Bien es verdad que en su tremenda juventud pesa aún la inexperiencia del escenario y el dominio preciso de la escena pero en esa misma juventud que la guía hay un diamante que pulir que nos va a dar gratas sorpresas en pocos años. La dirección musical corrió a cargo de Jose Antonio Rico, guitarrista también motrileño y gran compositor. El resto del elenco lo compusieron a las palmas y coros Diego el Pescaito, Inma Rico y Chema Sánchez. Como cantaores Ángeles Toledano y Sergio el Colorao, la percusión de Julián Heredia, las guitarras de Jesús Majuelos y Miguel Ángel Martín y La Maya (violinista). 


Kiki Morente con la guitarra de David Carmona cambiaron el tercio. Del hijo de Morente es apreciable el sello tan creativo y personal de su padre, utilizado por Kiki casi como único argumento cantaor y del que en ocasiones parecía abusar; Aunque es inevitable renegar de esa magnífica y genial impronta que Enrique aportaba a cada cante; justo por eso Kiki debe encontrarse y acabar con los años por tener un sello propio sin despegarse ni alejarse necesariamente de la herencia recibida. Ahí tenemos a su hermana mayor, Estrella, que ha sabido relativizar todo lo aprendido de su padre y hacerse a sí misma. En cualquier caso, Kiki afronta el cante desde el prisma del siglo XXI y va haciendo suyo el cante. En otras palabras, es un millenial del flamenco. 



En un guiño al ciclo flamenco, empezó cantando la Caña en las formas de su padre y con la mirada puesta en Rafael Romero y tamizada por el 'Crisol' que su padre dedicó a Garcia Lorca (Yo vuelvo por mis alas, dejadme volver) para rematar con el fandango del Albaicin. Por seguiriyas flojeó ya que no acabó de acertar en los modos propios de encauzar este estilo. Sin embargo, los tientos y los tangos los domina con naturalidad. Se explayó tanto en los tientos de inicio, en los que se acordó de Gaspar de Utrera y Manolo Vargas (Hágame el favor rey moro) y repasó la amplia gama de estilos granadinos y alguno extremeño. La guitarra de David Carmona, soberbia de principio a fin, sostuvo musicalmente el recital y por momentos tomó protagonismo absoluto. 



Cerró la noche joven el cante de David de Jacoba junto a la guitarra de su hermano Carlos. Su eco, adornado de tintes camaroneros, suena a almíbar. Como sonaba el de la Isla. Carlos empezó en solitario con toque de levante y David cantó posteriormente por soleá, tarantas, bulerías, seguiriyas y tangos. Son de la tierra y un caluroso público los recibió y los llevó en volandas toda la noche. 
Nos quedó el sabor agridulce del fin de fiesta en el que participaron todos los artistas de la noche salvo Kiki Morente. La improvisación no tuvo el efecto deseado pero aún así, el cómputo de la noche fue notable.






martes, 3 de julio de 2018

LA CASA DEL ARTE FLAMENCO Y EL PALACIO DE LOS OLVIDADOS.

Un nuevo emplazamiento jondo ha nacido en Granada, ciudad flamenca por excelencia. De los muchos espacios escénicos con que cuenta la ciudad, El Palacio de Los Olvidados, decorado con un gusto exquisito tanto en lo patrimonial como en lo artístico nace (en lo flamenco) con afán de continuidad para dar mayor calidad si cabe al flamenco granadino. Es una alegría saber que hay empresarios que cuidan al máximo los detalles para que el flamenco alcance cotas de calidad en espacios como un tablao. El Palacio de Los Olvidados es un palacete en el que actualmente se encuentra la exposición sobre la Inquisición y la cultura sefardí. El origen del nombre viene por el escudo que presidía la fachada del mismo que tuvo que ser borrado por la familia que antaño lo habitaba para poder reconvertirse al cristianismo.
En su patio interior, una decoración minimalista flamenca que recoge un escenario y el espacio suficiente para que unos pocos privilegiados puedan disfrutar de una programación cuidada al máximo de cante, baile y toque. 
Además de éste, hay otro espacio en Granada que merece la pena visitar. Su programación y los artistas que pasan por sus tablas son de primera división, (deportivamente hablando); de Champions League: La Moneta, Choro, Gema Moneo, Rosario Toledo, Carmen Ledesma, Luisa Palicio, Amador Rojas y un largo etc. Artistas que suelen estar en los grandes teatros y citas flamencas mundiales (Bienal de Sevilla, Festival de Jerez, Mont de Marsan, Nîmes...) forman parte del elenco de La Casa del Arte Flamenco. 
Desde Granadaiflamenco recomendamos, sin duda, visitar el flamenco que nos ofrecen ambos lugares. 



martes, 19 de junio de 2018

LA CAÑA FLAMENCA.

Por fin llega a la costa tropical el flamenco con mayúsculas. Un festival alejado del modelo de los de antaño que acababan cuando amanecía. Los tiempos cambian, los públicos también y los diseños de grandes festivales se adecuan a las circunstancias. La Caña flamenca, como así se anuncia, es la Caña. Un juego de palabras que nos traslada a los cultivos de la caña de azúcar, tan típica y tan exclusiva de la costa granadina. Han programado un gran número de actuaciones repartidas entre Motril y Almuñecar, donde tendrán cabida artistas de la talla de Eva la Yerbabuena a quien desde aquí le damos la mayor de las Enhorabuenas por el reciente premio Max como mejor intérprete femenina, Arcángel, Kiki Morente, David de Jacoba, Iván Vargas, Sara Sánchez, Manuel Lombo, Carmen Linares, El Pele, Farruquito, Marina Heredia y Dorantes.
Sin duda va a ser el evento/eventos de las noches mediterráneas veraniegas. 
En la web del festival se pueden adquirir las entradas. ¡Antes de que se acaben pues se preve un éxito!. La organización ha puesto a disposición del público abonos y transporte. Toda la info en la web  https://www.canaflamenca.com

Por lo pronto, arrancan los eventos con una mesa redonda sobre Los cantes de Graná en la que participarán Manuel Curao, Alberto García Reyes y Curro Albaicin y se ilustrará con el cante de Jaime Heredia El Parrón y la guitarra de Miguel Ochando. Será en el museo Hernández Quero el jueves 21 de junio a las 20:00H. 
Granadaiflamenco estará en todos los eventos dando cuenta de todo cuanto suceda. 

















domingo, 20 de mayo de 2018

Álvaro Pérez 'Martinete'. Presentación 'Seis veredas'. Teatro Alhambra 16-5-2018.

Sirvió el escenario del teatro Alhambra para celebrar la puesta de largo oficial del guitarrista granadino Álvaro Pérez 'Martinete'. A pesar de su aplastante juventud recoge en sus manos toda la maestría de quiénes han formado parte de la historia del toque flamenco con mayúsculas. Desde Ramón Montoya de quién apreciamos en la granaina la fuente musical de donde han bebido todos hasta el mismísimo Paco de Lucía pasando por Sabicas, Manolo Sanlúcar, y alguno de sus maestros más cercanos como Miguel Ochando. Sería inapropiado nombrarlos a todos, pero ahí están y de ahí se nutren portentos como Álvaro al que se le augura un más que futuro prometedor. 
El cantaor Juan Pinilla hizo de maestro de ceremonias disertando una semblanza nacida desde el afecto y la cercanía al tocaor. Un alegato a la guitarra granadina, a sus guitarreros y al futuro de la sonanta que a través de la dialéctica de Juan, suena a gloria. Palabras de agradecimiento al productor del disco, el guitarrista jerezano Gerardo Núñez, que estuvo entre los asistentes y ha sabido cuidar y apostar por quien lo vale. 


El Martinete, como se le conoce, presentó su ópera prima; un trabajo sencillo en el contenido pero dotado de una estructuración compositiva en la que se encuentran los modos clásicos del toque soslayados con un vanguardismo excepcional que sabe a pasado, presente y futuro. Para uno que es aficionado a la guitarra y la toca a nivel de reuniones, el regusto con que Álvaro ha sido capaz de componer es magnífico. Se aleja de las nuevas tendencias en las que las armonizaciones, las transformaciones de notas y los efectismos de la mano derecha, los silencios y los contratiempos imposibles no forman parte necesaria de una forma de sentir y por tanto de tocar. 
Seis veredas, que así se llama este trabajo discográfico, contiene bulerías, solea, granaina, zapateado, rondeña, alegrías, tangos y de nuevo bulerías. En ese orden las presentó acompañado de sus amigos y aficionados en el patio de butacas que arroparon y dieron calor al protagonista. Estuvo acompañado del Ángel Sánchez 'Cepillo', Antonio Gómez, Coral Fernández y Rai Benítez al compás. Todos ellos, ajustados a un esquema en el que sólo la guitarra debía llamar la atención. No hubo cante, tónica habitual en las presentaciones de discos de guitarra. Suponemos que por dar algo de sentido a un recital, aunque ciertamente prescindible si el objetivo es defender las composiciones y centrarse sobre ellas. 
De cualquier forma, las Seis veredas del Martinete se van a convertir en muchas más porque le queda toda una vida para demostrar que la guitarra granadina está en lo más alto del flamenco. 


jueves, 17 de mayo de 2018

Angelita Montoya. Flamenco viene del sur. 14-5-2018. Teatro Alhambra.

La noche del cierre del ciclo 'Flamenco viene del sur' fue una velada templada. En todos los sentidos. Fue una lucha por querer cambiar las temperaturas del flamenco, por querer dar calor y color al duende sin conseguir que transmitiera un rayo lo suficientemente intenso como para provocar un escalofrío. Paradójico. Angelita Montoya, una gran cantaora, con un metal de voz más que flamenco, publicó su primer disco hace apenas unos meses. 'Versos olvidados' es un homenaje a algunas poetisas de la Generación del 27, un alegato a la mujer como creadora de versos que la sociedad se encargó de tapar y esconder en una época en la que La República dejaba la puerta abierta a la libertad de pensamiento como medio de expresión. Y en ese medio, escrito en este caso, aquellas cuarenta valientes quisieron dejar huella en la historia. Con ese testigo literario, Montoya quiso reconocer no sólo a éstas, sino la lucha de género y la igualdad. 


En el terreno escénico, Angelita se acompañó de la guitarra de Fran Cortés, el piano de Alejandro Cruz y las palmas y percusión Amparo Lagares, Manuel Valencia y Adolfo Carmona. Desde un punto de vista periférico, el espectáculo transcurrió algo lento y lineal ya que la canción ralentizada, la zambra o las bulerías mantenían por defecto la misma línea lo que pasó factura. Bien es verdad que el aforo no acompañó (media entrada) por lo que el calor del público tampoco fue suficiente para reconocer la inmensa valía artística de Angelita. Voces en off con recitados de Cristina de Arteaga, Casilda de Antón del Olmet o Zenoria Camprubí entre otras, alimentaban la templanza preestablecida desde el inicio. 


Soleá, alegrías, tangos, fandangos (Del Gloria y de Huelva-Parrala-Manuel Torre), bulerías o seguiriyas nos mostraron a una cantaora con una madurez en la garganta fascinante. Todo lo que pasa por ese filtro lo hace flamenco. Lo que sí consiguió fue crear una atmósfera en la que el predominio de su figura sobre el escenario fue el todo. Fue fundamental y magnífica la dirección musical de Alejandro Cruz quien, con el piano, logró que todo confluyera musicalmente. No me cuadró que hubiese en la seguiriya sonido en off marcando los tempos, máxime habiendo tres palmeros sobre la caja escénica. Se acordó igualmente la cantaora de Manuel Molina rubricando unas bulerías con el 'aire' que sólo él sabía gestionar en la sonanta y del cante. 


jueves, 19 de abril de 2018

María Terremoto/Pepe Torre. Flamenco viene del sur. 16.04.2018



Con un programa doble arrancó un lunes más el ciclo 'Flamenco viene del sur' del curso 2018. No es la primera vez que nos la encontramos, aunque no es algo que se repita con frecuencia. En este sentido, encontramos pros y contras no sólo para la afición, sino para la industria del flamenco. Aún desconociendo en profundidad por donde andan los cachés del ciclo (conocemos el de algunos artistas que sí han venido últimamente) el hecho de programar a dos artistas con sus respectivas compañías (caso de Pepe Torre) nos lleva a pensar que el montante general de presupuesto se verá dividido entre los participantes. Quien sale beneficiado sin lugar a dudas es el público que, en este caso, disfruta de un recital de cante de un nivel muy elevado a la par que otro de baile por  el precio de un espectáculo.

©Imagen cedida por nuestro amigo Carlos Fernández 'Curro del Realejo'. 
www.extampasflamencas.com


Y si nos vamos ala flamenco, hablamos de dos escuelas que guardan ciertas semejanzas. Ambos protagonistas de la noche del lunes, proceden de una estirpe flamenca que les imprime un sello tan personal como de responsabilidad. La una, hija de Fernando Fernández Pantoja y nieta de Fernando Fernández Monge 'Terremoto de Jerez', el otro nieto de Luís Torres Joselero de Morón y sobrino nieto de Diego del Gastor.  
Abrió la noche la jerezana María Terremoto. Algo rozada de la voz y con un aparente catarro, bajo la batuta musical de la guitarra de Nono Jero y el compás de Manuel Valencia y Manuel Cantarote redujo el repertorio anunciado de seis cantes hasta cuatro. Acierto sin duda pues si no la noche se hubiera alargado en demasía. Soleá por bulerías, tientos y larga tanda de tangos, fandangos caracoleros acordándose de su padre y su abuelo además de Agujetas y bulerías santiagueras. En María encontramos los ecos de una forma de entender el cante, propia de un barrio, de una familia cantaora y de una forma de vivir y de transmitir.


©Imagen cedida por nuestro amigo Carlos Fernández 'Curro del Realejo'. 
www.extampasflamencas.com


En la segunda parte de la noche, el protagonismo fue para Pepe Torre. No es un bailaor anárquico pero bajo su estampa encontramos una estética de las que ya no se encuentran.  Una forma de moverse por el escenario que más pareciere un recorrido natural por el decálogo del bailaor expresivo y espontáneo que escupe lo que siente a través de su cuerpo. Nada de academicismo hay en él, sin embargo, todo lo aprendido formalmente se proyecta en unos modos tan personales que de seguida nos encontramos con una fiesta permanente provista de lances naturales. Con el cante de David El Galli y Antonio Villar acordaron darlo todo. A la vista estuvo.

©Imagen cedida por nuestro amigo Carlos Fernández 'Curro del Realejo'. 
www.extampasflamencas.com

Fue El Galli quien dirigió la parte cantaora, magnífico de facultades, para el baile por alegrías de Torre. Enérgico, potente en los remates y con un porte masculino soberbio. Antes, Juan Requena abrió en solitario por granainas. El Galli Y Villar, en una tanda de tarantas y cartageneras dieron la vez de nuevo a un final que supo a poco por soleá ya que duró un suspiro. Nos dejó Pepe la miel en los labios y más ganas de apreciar cómo detenía el tiempo cada vez que se recogía en la soleá. Acabó por fiesta, como era previsible, en la que nos volvió a dar una muestra de cómo se baila con una apariencia improvisada que debería ser una escuela en sí. 

jueves, 22 de marzo de 2018

Alfredo Lagos, Luís Gallo, Jorge Palomo. Teatro Alhambra. 19/03/2018


De la unión de tres músicos, tres inquietudes y tres formas de expresar la musica surge un trio en el que convergen los sones más polivalentes que podamos encontrar. Con un elemento en común y como nexo conductor del flamenco, se presenta este recital en el teatro Alhambra. Más allá de un concierto flamenco (así lo es este ciclo) es un concierto con reminiscencias flamencas. No queda ajeno éste ya que aparece y desaparece en acordes y falsetas; sin embargo no es el leit motiv que sostiene a las partituras de los músicos.
Más allá de la interpretación de distintas piezas, de distintos temas, nos encontramos con un juego de sonidos en las manos de Luís Gallo y Alfredo Lagos a la guitarra y el compás de Jorge Palomo.
Las intenciones son claras: sin pretender ejecutar las mismas obras, juegan a recrearse en ellas y dar una vuelta de tuerca a composiciones míticas de músicos tan dispares como Parker, Bach&Cardoso o Chick Corea entre otros.



Un homenaje a músicos del mundo, a músicas del mundo. Desde Django Reinhardt (Nuages) hasta Pat Petheny (James&Revel), Towner (Oregón), Astor Piazzola (Libertango), granainas con vals venelozano y un largo etc.
Hubo espacio para las creaciones por bulerías de Luís Gallo o los tanguillos 'Piñata' de Alfredo Lagos.
Incluso para los vaivenes estéticos donde fueron capaces de aunar en 'Libertango' la farruca 'punta y tacón' de Sabicas con los tangos de Graná y el estribillo de la composición matriz. Una oda al buen gusto sin duda.
Grandes momentos disfrutamos con 'Agua y vino' de Egberto Gismonti, los mismos tanguillos de Lagos o el homenaje y recuerdo a Mc Laughlin, Paco de Lucía y Chick Corea.

martes, 13 de marzo de 2018

Alba Molina canta a Lole y Manuel. Teatro Alhambra. 12/03/2018

Venía emocionada. No sólo por el reciente fallecimiento de su abuela 'La negra' sino porque asumir la responsabilidad de cantar a Lole y Manuel no es tarea fácil. Que los haya escuchado desde la cuna no es óbice para interpretar con maestría un repertorio cuanto menos distinto, a la par que difícil y solemne. Los cantes del tándem Lole-Manuel han sido el santo y seña de toda una generación, aquella que desde los '70 del siglo pasado y recién comenzada la democracia lo empezaban a ver todo de color. Sus discos fueron y son la banda sonora de toda una vida, toda una generación y revolución del cante ortodoxo que de manera más expansiva empezaba a creer que los límites del flamenco no estaban acotados por el clasicismo imperante de décadas atrás. 
Alba Molina se acompañó de la guitarra de Joselito Acedo que mimetizó el toque de Manuel con una elevada dosis de modernismo. 

                                                  (Fotografía cedida por Joss Rodríguez)



Un recital que supuso un rescate de todos los grandes éxitos de sus progenitores, una elegía al buen gusto aunque salvo excepción contada, la bulería lenta fuera el motivo musical de todas las letras que se interpretaron. Todo empezó con 'Díme' pasando por Recuerdo escolar, Romero verde, Almutamid, Rio de mi Sevilla, Todo es de color, Balcón, Nuevo día, Para mí, Desde Córdoba a Sevilla, Cabalgando, Tu mira, La pena negra y finalmente la nana 'Un cuento para mi niño' (La mariposa) que resonaba en las entrañas infantiles de Alba cuando su padre la compuso. 
Un repertorio amplio, con un número ingente de cantes que aún siendo tantos no resultaron pesados pues la expresividad impresa en cada uno de ellos se acompañaba de un margen temporal breve. Como si quisiera dejarnos la miel en los labios con cada letra. 

                                                   (Fotografía cedida por Joss Rodríguez)


Ella es personal aunque es inconfundible el sello Molina-Montoya en las formas y en el metal de voz. 
Visiblemente sensible, llegó a soltar lágrimas tras una bulería al igual que se emocionó recordando a su abuela y al pequeño Gabriel recientemente fallecido. 
Por otro lado, la guitarra de Acedo fue precisa en el trasvase de la musicalidad de antaño a la que se escucha ahora. Porque aún ejecutando la bulería con la velocidad propia de estos tiempos, afloró el son pastueño de las manos de Manuel Molina en cada acorde. Incluso introduciendo falsetas de Diego del Morao, de Parrilla, de Moraito o de Niño Jero todo sonaba a Manuel.