jueves, 7 de marzo de 2019

Manuel Valencia y Jesús Méndez. Teatro Alhambra. 4-3-2019.

Va a resultar cierto eso de que el flamenco es de minorías. Un ciclo como Flamenco viene del Sur, consolidado desde hace años en Granada, no ha acabado de arrancar en esta edición. En un teatro (Alhambra) con algo más de trescientas butacas y una programación de alto nivel preocupa que no se llenen espectáculos como el del pasado lunes de Jesús Méndez y Manuel Valencia. Dos artistas consagrados, ambos con antecedentes flamencos y con sólida trayectoria. Algo mas de media entrada para un recital de cante y toque clásico, dotado de una ortodoxia propia del repertorio de hace décadas pero actualizado a los oidos y oidores (vease aficionados) de ahora.
La noche se dividió en dos partes: recital de guitarra y recital de cante.
Comenzó sin embargo una pincelada de cante con Jesús, junto a Manuel Valencia, con el compás de Carlos Grilo y Diego Montoya, Bulerías por soleá nos dijo, aunque bien pudieran ser lo contrario máxime cuando acometió un par de cantes por soleá y otros dos de bulería por soleá de La Moreno y del Sordo la Luz.


Tras éste, cedió el testigo a la guitarra que optó por ejecutar rondeñas, zapateado, minera-fandango y bulerías. En sus manos aparecen tatuadas las formas de Ramón Montoya en la rondeña, (con sexta en RE),creador del toque actual de este estilo en la sonanta; el zapateado es un equilibrio perfecto, con transiciones en las que la rítmica va y viene, aparece y desaparece con un sentido ajustado a este tipo de composiciones. Y sin embargo, también se detecta un aroma a bulería que parece querer asomar la cabeza. La minera-fandango, creación personal, rezuma el compás de 3/4 desde su inicio y nos transporta a Huelva sin aparecer en los acordes la secuencia propia de este estilo. Por bulerías, de recibo acordarse de su tierra, de su barrio y de la historia del toque de Jerez.


Jesús Méndez volvió a las tablas por tonás y romance, por alegrías, por tarantas con ecos chocolateros y de Manuel Torre. Por seguiriyas se centró en Jerez. Se codeó con Frijones, un estilo casi desaparecido que Jesús sabiamente se ha empeñado en recuperar,; tomó un palo cortado con Tío José de Paula y con Marrurro, para cerrar acordándose del Loco Mateo.
Jesús recoge en su eco la historía comprimida del cante de La Plazuela y de Santiago, del Gloria, del Torta, de Luís de la Pica hasta llegar a sí mismo, como se pudo escuchar en las bulerías.

El compás preciso de Grilo y Montoya es siempre una arma de protección para estos cantes aunque en los genes estén escritos los compases de amalgama.
Hubo tiempo para un par de bis, el primero de ellos por fandangos, en recuerdo a Chocolate y Pepe Pinto y el segundo por bulerías con pataíta incluida de Diego Montoya.

Imágenes cedidas por nuestro amigos Carlos (www.Extampas flamencas.com)

jueves, 21 de febrero de 2019

Nueva factoría del cante: La Yiya, Alicia Morales y El Boleco


Nueva factoría del cante: La Yiya, El Boleco, Alicia Morales.

Pudiera parecernos que algunos de los firmantes del título salieran con ventaja al escenario sobre el resto en cuanto a repercusión cantaora en estos últimos años, pero sin duda, el flamenco, que no es matemático, cambia las cartas de la baraja y concede el As a quien, al menos, así lo merece en citas puntuales. En el ciclo Flamenco viene del Sur se presentó este trío, fruto de la imaginación de quienes tuvieron a bien presentar un proyecto tan interesante y que saliera a la luz para poder entender en un solo recital, cuantas y diversas maneras hay de concebir el cante y cuan veleta puede ser la diosa fortuna del cante.


La Yiya, El Boleco y Alicia Morales. Tres estéticas expresivas en sus formas de concebir el cante, de generar jondura y de manifestar que el cante no cabe en el papel. Acompañando al toque dos guitarras de una candidez espléndida que arroparon magníficamente al trío: Antonio García que lo hizo con La Yiya y El Boleco y David Caro con Alicia.
En estos tiempos, en que la igualdad y el feminismo en lo flamenco han resurgido de una forma casi feroz, tenemos la prueba indeleble de que la mujer en el cante siempre ha tenido un rol imprescindible. Así se vivió en las tablas del teatro Alhambra. De poco sirvió que aficionados de La Puebla acompañaran y jalearan al joven cantaor Boleco cuando se manifestó por tonás, como precedente del cante por trilla y temporeras de Morales con pregón y remate por bulerías de La Yiya. Las mujeres triunfaron sobradamente.


La Yiya incluyó en su repertorio tientos y seguiriyas con metal de voz entre lo timbrado y lo rasgado que la hace sonar flamenca hasta respirando.
El Boleco, a pesar de sonar a cante de nuestros ancestros, a cante primitivo, a ecos de ultratumba no acabó de encontrarse y ni por seguiriyas ni por fandangos logró alcanzar una cota de profundidad cantaora que hiciera conmovernos. Cierta desgana en su actitud en el escenario lo delataron, o más bien pudo deberse a falta de profesionalización en el escenario; perdón tiene y perdón se le concede por su acusada juventud.


Sin embargo, en las antípodas estuvo Alicia; jugaba en casa y presentó algunos de los cantes que están incluidos en su primer trabajo discográfico. Un disco muy cuidado, con una investigación del cante granadino extensa que se notó en el escenario. Cantó Media granaina (de cuño propio y de Morente) y soleá. En ellos, se aprecia por un lado la valentía de querer personalizar los cantes y hacerlos suyos, como así mostró en el primero y por otro, el riesgo que supone modular la voz hasta cotas ajenas a los modelos matrices para (re)-convertir los estilos. Este extremo invita a una doble lectura: la de valorar que se respete el cante tal y como fue desarrollado por sus creadores o bien la de minusvalorarlo por querer reinterpretar versiones ya estructuradas y alejarse profusamente de cánones preestablecidos. El primero de ellos, convierte el flamenco en una música estática; el segundo en lo contrario.


En el fin de fiesta, por tangos, cada artista 'barrió' para casa; La Yiya hacia La Niña de los Peines, por tanto Sevilla, Alicia que conoce bien el paño,hacia Graná y El Boleco apenas sacó la escoba.
Queda dar la enhorabuena al sello discográfico que, contra viento y marea, apuesta por artistas de corte clásico como éstos y mantiene impoluta la visión de lo que es el cante por derecho. La Droguería music, que así se llama, es quien ha tenido a bien grabar a estos artistas en disco y confiar en sus posibilidades. 
Esta nueva factoría del cante dará que hablar.

Imágenes cedidas por ©Joss Rodríguez.


sábado, 19 de enero de 2019

DE GRANÁ, GRANAÍNAS.

Los caminos del cante se hacen eco de la publicación del libro 'De Graná, granaínas'.

En este enlace se puede escuchar la entrevista acerca de este tercer volumen editado por la Diputación de Granada 'Granada, universo flamenco'.
Pincha el enlace para escucharlo:

DE GRANÁ, GRANAÍNAS. ENTEVISTA



martes, 8 de enero de 2019

Curso de aproximación al flamenco.

La Peña Flamenca Frasquito Yerbabuena de Cúllar Vega ha tenido a bien organizar un Curso de Aproximación al Flamenco enfocado tanto a aficionados como a neófitos de lo jondo. Constará de 8 sesiones de dos horas cada una en las que se hablará no solo de nociones básicas de flamenco sino que se hará un recorrido musical por los diferentes estilos del cante para conocer y comprender sus diferencias. En el contenido del curso se incluirán audiciones para diferenciar los estilos y estrategias básicas conocer cada estilo del cante. Comenzará el día 25 de Enero a las 21´00 horas en la sede de la Peña sita  en los nuevos aparcamiento de Pío XII
Inscripiones: 25,00 € en el Ayuntamiento o en el teléfono 610778210

viernes, 28 de diciembre de 2018

POVEDA ENLORQUECE GRANADA. 20/12/2018

Enloquecido y 'Enlorquecido'. De principio a fin. Así tuvo Miguel Poveda al público granadino en su último espectáculo de la gira de su disco de idéntico nombre. Y no es para menos. Las masas entregadas. Cada gesto, cada ayeo, cada fin de copla era aplaudido por un palacio de congresos en el que además de povedistas, había muchos aficionados al artista, a la copla y al cante. Porque hubo de todo: copla, cante y canción. El catalán supo medir con inteligencia milimétrica a su público y qué darle en cada momento. Y esto no es nada fácil. 
Fueron tres horas de concierto. Tres décadas dedicadas a la música dan para mucho si se quieren resumir en un sólo concierto. Imposible. Y menos con una trayectoria tan dilatada como heterodoxa. 
Además se declara lorquiano enloquecido por lo que más si cabe, estaba justificado que en la tierra que lo vio nacer hubiera un plus. 


El viaje poético-musical sobre el que se mantuvo Poveda incluía, irremediablemente al poeta más intenso, alocado, disperso, bipolar y expresivo. 'No me encontraron', 'Poemas de juventud', 'Silencio', 'Los cuatro muleros', 'Los peregrinitos', 'Anda jaleo', 'El poeta pide a su amor que le escriba', 'Ay, voz secreta del amor oscuro', 'Oda a Walt Whitman' formaron parte del repertorio de la primera parte del recital. 
Arropado por un elenco musical de Champions League, el cambio de tercio al cante más tradicional, dio paso a Jesús Guerrero, un portento de la guitarra desde mucho antes que Poveda lo incluyera en sus filas. Su evolución no sólo se aprecia en la rondeña que hizo en solitario acordándose de otros grandes con humildad y honestidad. 


Con la colaboración de Joan Albert Amargós (piano), José Manuel El Popo (bajo), y Manuel Reina (batería) se completa el círculo de músicos de la gira. Además, los coros de Dani Bonilla y su inseparable compadre Carlos Grilo, su amigo y cantaor desde hace años, Londro, compusieron las notas y los ecos del fandango de Huelva, de la soleá por bulería, de la guajira (en la que participó Londro), abanico estilístico de tangos, granadinas (con letra de Alberto Conejero), alegrías y cantiñas y bulerías que consolidaron la parte más flamenca. 
De su nuevo y recién estrenado disco 'El tiempo pasa volando' adelantó la bulería de popularizara Adela La Chaqueta 'Voy a perder la cabeza por tu amor' y un abanico extenso del repertorio de Los Chichos por rumbas. 


Sin ganas de irse y agradecido a un público entregado, cerró la noche cantando los villancicos del Gloria 'Los caminos de hicieron'. Sin embargo, atado por la pasión del respetable, amplió sin premeditarlo su estancia en el escenario: Un popurrí de cuplés por bulerías acordándose de Lole y Manuel y rindiendo homenaje al recién desaparecido Chiquetete. Fin de la gira enloqueciendo y enlorqueciendo aún más a la tierra del poeta.

martes, 18 de diciembre de 2018

Miguel Poveda en concierto. ENLORQUECIDO. 20/12/2018. Palacio de Congresos


Este próximo jueves, Granada tendrá el privilegio de disfrutar del cantaor Miguel Poveda, cuya penúltimo trabajo discográfico nos presentará en el palacio de congresos y exposiciones. Una cita ineludible para el flamenco y la cultura granadina.

miércoles, 12 de diciembre de 2018

Alfredo Tejada. Sentidos del Alma. Teatro Isabel la Católica. 8/12/18


Fue la puesta de largo de su segundo trabajo discográfico. El primero, un directo grabado en La Platería cuya calidad acusó el recibo de publicarse dado el magnífico nivel que hubo aquella noche.
Para este estreno, eligió la tierra de la que es adoptivo. Sin embargo, la respuesta de la masa social flamenca dejó mucho que desear. Tras el final del ciclo de la XIX edición de los Encuentros Flamencos, la organización, en este caso, el Ayuntamiento, debería reflexionar acerca de cómo programar y publicitar estos eventos. La tónica diaria, salvo la excepción de Marina Heredia, ha sido de una venta de entradas que poco calor ha dado a los artistas.
Alfredo Tejada es un cantaor de oficio, con recursos y que sabe lo que hace y por qué lo hace. Con esos argumentos no le resultó difícil llegar a un público que aunque no arrancó entregado, no le quedó más remedio que hacerlo conforme pasaban los minutos. Porque independientemente de los cantes que forman parte del disco el directo es otra cosa. La presentación tuvo un carácter informal aparente pero todo estaba medido milimétricamente para que saliera bien. Como debe ser. La improvisación en el flamenco es intrínseca al mismo pero cuando todo está rodado el resultado es sobresaliente.



Desde el principio de la petenera dedicada a Aylan Kurdi, cuya histórica imagen dejó helado al mundo entero al mostrar al niño sirio fallecido en la orilla de la playa, con la colaboración especial se Suhail Serghini, todo fue de menos a más; un emotivo abrazo entre ambos dio el pistoletazo de salida a un recital que fácilmente nos recuerda a producciones de la envergadura de Miguel Poveda.
Tejada presentó el disco completo salvo la murciana y se aprovechó de las magníficas colaboraciones que en él aparecen para demostrar que ser Lámpara minera no es algo gratuito. Con la guitarra de José Luís Montón secundándole, se acordó de Triana en la soleá, en un repertorio clásico que dio paso a las bulerías de Vallejo 'Llegó el frutero' con la guitarra de Óscar Lago emulando al mismísimo Manolo de Huelva con la colaboración incombustible de Enrique Pantoja.



El primero de los momentos emotivos de la noche vino al calor del recuerdo de Enrique Morente, con dedicatoria a Aurora, su mujer, presente entre el público, fandangos de Huelva mediante. En los coros, José y Maka, Makarines, Gilberto de la Luz y Mariano Cortés y teclado de Norberto Rodríguez.
Con el piano de Melodie Gimard, Alfredo rememoró a Caracol por zambra, a los pies de la cola del piano, apoyado en él, cuasi cabizbajo y entregado.
Fue a partir de la mitad del espectáculo, el que se subieran todos los músicos a arropar al protagonista, por tangos de 'Graná', en el homenaje a Miguel Hernández con una nana preciosista, en las alegrías compuestas para la ocasión por Emilio Florido (también las bulerías), otro sentido homenaje a Morente con letras de José Antonio Korpas y finalmente la farruca de sello propio dedicada a su hija.
El fin de fiesta fue un órdago a la grande por bulerías de Cádiz, con recitado de Enrique Pantoja, que voló libre, se expresó y se sintió como en casa. 'Casa manteca' que así figura en el disco fue otro caramelo musical a modo de despedida antes de que invitase a darse una pataita a la pequeña Triana, una muy joven bailaora que apunta maneras y que llegará alto.

miércoles, 7 de noviembre de 2018

Presentación del libro 'De Graná, granaínas'. Edit. Diputación de Granada. 2018

En el marco de la programación anual de ciclo 'Flamenco y cultura' que organiza la Diputación de Granada, se edita en este 2018 el n*3 de la colección 'Granada universo flamenco'. bajo el título 'De Graná, granaínas'.
El acto de presentación será hoy jueves 8 de noviembre en el Palacio de los Condes de Gabia a las 20:30h. Un buena ocación para charlar de flamenco y de cante.
Nos acompañarán en la mesa la diputada de Cultura Fátima Gómez, Curro Albaicin, autor del prólogo, Chemi López de La Drogueria music, encargado de la digitalización del cd que acompaña al libro y Matilde Bautista, responsable de flamenco en Diputación.

domingo, 2 de septiembre de 2018

XXXIX Festival flamenco de Ogijares. 2018.

Hará unos veinte años que acudo a la cita de final de verano del Festival flamenco de Ogíjares. Recuerdo los cambios que ha ido sufriendo desde entonces, desde los formatos del escenario, hasta los perfiles artísticos que predominaban conforme pasaban los años y cambiaban los gustos del público, de aficionados, sobre todo con la nueva incorporación de una generación de jóvenes artistas que pedían paso a gritos (valga el símil con el quejío fondo) un lugar en el flamenco. Con respecto a los últimos años, poco o nada ha cambiado. Sin embargo, esta edición ha sido un éxito de público. Por dar un dato, en años anteriores, la preventa de entradas no alcanzaba las 200 entradas a un día antes de su celebración. La noche del sábado y a un día del evento, rozaba las 800 vendidas. Algo insólito, según me contaban miembros de la organización. Entre 2.500 y 2.700 personas congregadas en total. Sería conveniente adentrarse en el por qué de este cambio, teniendo en cuenta que el formato es el mismo desde hace mucho tiempo, que el nivel de los artistas viene a ser similar y que el público está meridianamente consolidado cada año; las mismas caras salvo excepciones puntuales. 
Las familias, más neveras que otros años, con las cenas para los hijos y amigos fueron la tónica predominante en un pequeño rincón de los asientos laterales colindantes al escenario. Nada nuevo. Sin embargo, sí se ha notado un incremento de la tipología del público. Todo apunta a que el cartel que presentaba una notable presencia de artistas gitanos, inclinó la balanza asistencial lo que obviamente puede atraer a aficionados que se centran en este tipo de artistas y de gusto cantaor más que en los no gitanos. Sea por lo que sea, el flamenco es el que salió ganando. El cartel fue sobresaliente en todos los sentidos. Un abanico amplio de registros en sus protagonistas. Gustos como colores. Y en la amalgama cromática está el triunfo. Los responsables de la Peña y el Ayuntamiento dieron en el clavo. Habría que analizar con mirada crítica otros factores que nos puedan dar otra respuesta válida a la masiva asistencia pero no cabe en estas líneas. 

Esta XXXIX edición rindió homenaje al cantaor chiclanero Alonso Núñez Rancapino. Toda una declaración de intenciones y elogio a su trayectoria en el flamenco más que merecida. Las palabras del presidente de la peña La Yerbabuena José Antonio Martín y la entrega de un reconocimiento en forma de placa dieron paso a la intervención inicial del tocaor Israel Gómez, artista local que interpretó una soberbia granaina antes de dar paso a Rancapino con la guitarra de Nono Jero. Un fino hilo de oro aguardentoso emite cuando ruge, revolviéndose y buscándose en lo más adentro hasta llegar al tuétano del cante. Alegrías, malagueñas y bulerías. Un corto y gigantesco recital en el que independiente del paso del tiempo en su voz rota y ya frágil se imprime el eco de una historia del cante. 
Del cartel oficial, María Terremoto inició el festival oficial con la guitarra igualmente de Nono Jero y las palmas de Manuel Valencia y Manuel Cantarote. Bulerías por soleá, tientos y tangos y fin de fiesta por bulerías en una cantaora que se encontró a gusto y potente en la voz. Un pena que el compás de decenas de aficionados en sus butacas no dejara apenas escuchar como se acordaba de Pastora, de La Paquera, de su padre o de Porrina en los tangos. 
También largo fue el repertorio de Morenito de Íllora, a quien es difícil escucharlo en festivales veraniegos como cantaor 'de alante'. Con Jorge Gómez a la guitarra, mantiene viva la llama de un eco cercano a Camarón pero a la vez tan distante que la personalidad que tiene lo eleva a cotas sobresalientes cada vez que abre la boca. Repertorio de malagueñas, bulerías por soleá, fandangos recordando a Caracol y al Rubio y tangos con reminiscencias camaroneras finales. Morenito es de esos artistas que no están donde se merecen en cuanto a cantaores de relevancia en el panorama de festivales y citas flamencas de envergadura. Una pena.

Tras un breve receso para acomodar el escenario al baile, el menor de los Farrucos, El Carpeta, fue corto pero intenso, una tónica dominante esta noche. Seguiriyas y bulerías eléctricas, metrallosas e indomables, que diría Porrinas de Badajoz en sus fandangos donde mostró la escuela de la que procede y la senda a la que quiere llegar.  
El lebrijano José Valencia, que fue quien siguió, acompañado de Juan Requena fue el más largo tanto en repertorio como en flamenquería. Soleá, malagueñas y abandolaos, alegrías, seguiriyas y bulerías. Cinco cantes como cinco soles. Es abrir la boca y salir de las profundidades de su boca un caño de cante clásico mamado desde la niñez,  madurado con el corazón, pulcro en el contenido y personal en las formas. 
Para terminar la noche, ya cerca de las cuatro de la madrugada, Capullo de Jerez, a tenor de la respuesta del público fue el más esperado. 
Con la guitarra de Manuel Jero empezó con bulerías por soleá y fandangos. Una pincelada para los más deseosos de escucharle 'detalles' antes de encontrarse con el clamor de un público poseído, entregado, dominado por una cantidad ingente de jóvenes que se agolparon a pie de escenario con móviles en las manos para inmortalizar las pegadizas letras por tangos y bulerías que desde hace años consiguen que las masas juveniles lo tengan como un Dios. No en vano, resulta paradigmático que sean los cantes de este tipo los que levanten pasiones y no una seguiriya o una soleá, cantada por derecho. Será esta una lectura y muestra clara de hacia donde camina el cante en el siglo XXI y cuales van ser los modelos de referencia. 
Al principio aludía a cuáles podrían ser los motivos de llenar un festival como éste con un aforo sorprendente. La respuesta podríamos encontrarla precisamente aquí: una juventud con afición pero que en su rango de prioridades priman los cantes de compás con letras pegadizas y f-v-acilonas como las de Capullo de Jerez.

LOS VERANOS DEL CORRAL. 2018.



02/09. EL JUNCO con SUSANA CASA artista invitada.
Ezequiel Montoya y Jesús Flores, cante.
Ramón Amador, guitarra.
Roberto Jaén, percusión y palmas.

03/09. ANA MORALES 
Miguel Ortega, cante.
Rafael Rodríguez, guitarra.
Daniel Suárez, percusión.

04/09. ANDRÉS PEÑA
Miguel Soto Peña, cante.
Rafael Rodríguez, guitarra.

05/09. CRISTINA AGUILERA
Moi de Morón y Pepe de Pura, cante.
Luis Mariano, guitarra.

06/09. AYASA KAJIYAMA
Moi de Morón y Pechuguita, cante.
Ramón Amador, guitarra.

09/09. FUENSANTA LA MONETA
Mercedes Cortes, cante.
Álvaro Martinete, guitarra.
José "El Indio", palmas.

10/09. FERNANDO JIMÉNEZ
Victor Carrasco y Kiko Peña, cante.
Miguel Pérez, guitarra.
Rafael Heredia, percusión.

11/09. TRIANA MACIEL
Juañares y Gabriel de la Tomasa, cante.
Jony Cortes, guitarra.
Marina Perea, palmas.

12/09. ALFONSO LOSA
Juañares e Ismael "El Bola", cante.
Yerai Cortes, guitarra.

13/09. OLGA PERICET con JESÚS FERNÁNDEZ artista invitado
Jeromo Segura y Miguel Lavi, cante.
Pino Losada, guitarra.

 

miércoles, 8 de agosto de 2018

Julio Fajardo, Iván Vargas, El Pele, Carmen Linares. La Caña flamenca. 4.08.2018. Salobreña.

La penúltima de las citas flamencas tropicales de la costa granadina fue todo un éxito. En todos los sentidos. La Caña flamenca, como venimos anunciando, ha asumido y diseñado un ciclo impecable. Para la cita de la noche del pasado sábado, ha absorbido, podríamos decirlo así, el festival Lucero del Alba que este año cumple la nada desdeñable cifra de 50 años. Todo un acontecimiento en el registro de antigüedad de los festivales andaluces, uno de los más longevos y el más longevo de la provincia. Aún recuerdo cuando se celebraba en el castillo de Salobreña hasta llegar a cambiar de enclave y trasladarse a una de las explanadas del barrio bajo, donde había más espacio. Sin embargo, esta edición se ha celebrado en el polideportivo, a las afueras de la localidad con el castillo como telón de fondo. Al aire libre, con un gran escenario, se preveía una noche larga en calidad y medida en el tiempo. Adiós a los eternos festivales en los que las claras del día daban la señal de que estaban terminando. El formato fue ajustado en el número de artistas. Ni sobró ni faltó nada. 

A la entrada al polideportivo, me encontré con el cantaor Julio Fajardo con quien conversé un rato sobre el festival. Me sorprendió en la conversación porque me dijo que él abría la velada y no lo recordaba anunciado en la cartelería. Bien es verdad que el propio artista me confirmó que en los primeros diseños no aparecía pero se corrigió el error y en los nuevos difundidos en las redes sociales sí aparecía. También participó Miguel Mira 'El Pepino'. Fue recital largo, clásico en la concepción del cante, fundamentado en el compás de soleá, alternando ésta con la bambera y la caña en alternancia con la granaina, los fandangos y la malagueña. Por ahí Julio se defiende muy bien. 

Tras el inicio de artistas locales Iván Vargas cogió el testigo con un baile para todos conocido. De manera intrínseca, acude a las formas más contundentes del Sacromente, con una fuerza en los pies fastuosa en la que se muestra su procedencia. Es lo que ha mamado y lo que le sale de dentro. Este tipo de escenarios no suelen ser los mejores para mostrar la calidad de un bailaor; sin embargo Iván bailó como pocas veces lo he visto, con una concentración clamorosa y un compendio equilibrado en su estética personal que ejecuta aunada con las diferentes escuelas que en él se vislumbran. De su tío Juan Andrés está la estética en los brazos, la magnífica verticalidad corporal. De Mario Maya algunos guiños al igual que el sello de Manolete en su figura. Desde hace un tiempo vengo defendiendo que Iván va a sobrepasar a Juan Andrés (sin desmerecer para nada sus éxitos y su importancia) y se va a convertir en uno de los máximos defensores del baile auténtico granadino. El tiempo me dará (o no) la razón pero estoy convencido que el discípulo va a sobrepasar al maestro.

                                                                       Imagen extraída de facebook.

En su repertorio hubo tarantas rematadas por tangos de Graná, entre los que se incluyeron algunos cantes de alabanza del culto y alegrías rematadas por bulerías con inclusiones de alboreá. Le acompañaron en el cuadro musical Joni Cortés y Juan Ángel Tirado, impecables en el atrás (cantaron además soleá), junto a Luís Mariano, elección inmejorable para acompañar al baile, y el compás de Estela Rubio y Eli Maya.

El cambio de tercio lo dio el cordobés Pele. Se preveía un recital clásico a tenor de las palabras que cruzamos con él previo a su subida al escenario donde nuestro amigo Carmelo Gijón le preguntó si iba a cantar 'Vengo del moro'. No estaba en su repertorio inicial según nos dijo pero se ve que de manera inteligente lo incluyó y explico el por qué pudo ser así. Se dirigió al público pidiendo más aplausos tras su inicio por zambra que acabó en vidalita. Con la experiencia que tiene, caló rápidamente al público y supo ver que lo que querían era sus éxitos más conocidos. Y así fue. Siguió por soleá, la antología del Pele, 'su cante estrella'. La soleá del Pele. Continuó con los tangos 'Vengo del moro' con los que enganchó al público definitivamente. 

De ahí a la bulería 'Yo he visto en el horizonte' en la que incluyó granainas por bulerías y fandangos de Huelva en el compás de amalgama e incluso se acordó de Morente con 'Señorita'. Grande es que un grande cante por otro. Y así hace El Pele desde hace tiempo: Morente está vivo en su voz y en su cante. Terminó su intervención, curiosamente por sevillanas, algo que yo no había vivido antes: Sevillanas del Pañuelo y fin. La guitarra de Niño Seve, que tan bien le va a su cante, a pesar de ser contemporánea engordó el peso de la actuación, que acabó de redondearse con el compás de su hijo José Moreno y el violín de Emilio Martín.

                                                                     Imagen extraída de facebook.

El nombre en mayúsculas para terminar la noche fue el de la señora del cante Carmen Linares. Toda una leyenda, una eminencia no sólo por su sabiduría sino por su larga trayectoria y su aportación al cante en femenino. Presentaba 'Verso a verso' en el que musicaliza poemas de Miguel Hernández, pero hubo tiempo y recuerdo para otros poetas como Juan Ramón Jiménez, García Lorca y José Ángel Valente. Con la guitarra de Salvi Gutiérrez, los coros y el compás de Ana María González y Rosario Amador interpretó tangos rescatados de su antología de la mujer en el cante, de Graná, extremeños para 'ajondar' en los versos de Hernández con 'Andaluces de Jaén' (por peteneras y tono de taranto), 'Todas las casas son ojos' (por soleá y bamberas).


Hubo baile; como artista invitada Vanesa Aibar, que tras la toná de Carmen hizo seguiriyas con una técnica impoluta en la colocación del braceo. Tras una transición por bulerías de Eduardo Pacheco y Gutiérrez, vinieron los fandangos de Huelva y de nuevo el baile de Aibar con 'Los vendimiadores' que resultó ser una adaptación por tanguillos. 
Alrededor de las 2 de la madrugada finalizó la noche, rozando el lleno absoluto, lo que nos deja una lectura exitosa en la parte de organización y producción. 







martes, 31 de julio de 2018

Eva Yerbabuena. La Caña flamenca. Almuñécar. 29.07.2018


Posiblemente sea aventurado por mi parte decir que tras la cuarta gala de esta primera edición de La Caña Flamenca ya se ha consolidado un ciclo que promete mantenerse en el candelero durante muchos años. Me decía Ángel Gijón tras la actuación de Eva la Yerbabuena que les estaba costando la misma vida llevar a cabo este ciclo y que ya veríamos si el año que viene pueden mantener la estructura como este año (obviamente el componente económico y las ayudas públicas hacer depender este hecho). Sin embargo, una rápida lectura a cómo está yendo, a la respuesta del público, a la profesionalidad de los artistas y en general a todo el entramado que está formando parte de este ciclo nos hace ver que la consolidación de eventos flamencos en la costa tropical es necesaria desde hace mucho tiempo y por fin se ha dado el paso para que exista. 

Cambió el lugar de celebración la cuarta gala flamenca. Nos trasladamos a la localidad de Almuñécar, concretamente al Parque del Majuelo, un lugar de excepción para ver flamenco. Incluso un espectáculo de baile, pues estamos acostumbrados a que se hagan en recintos cerrados, esto es, teatros. 

La granadina (Ogijares) Eva la Yerbabuena vistió de largo la noche. Una noche que brilló por su sola presencia a la que sumó la imprescindible guitarra de Paco Jarana y el cante de Juan José Amador, Miguel Ortega y José Valencia, que vino in extremis al estar indispuesto Enrique el Extremeño (más percusión).



                                                                 ©Lacañaflamenca.

 Pudimos apreciar en este espectáculo el santo y seña de una bailaora que se ha forjado a sí misma, que ha cumplido con los cánones del siglo XXI y ha creado una estética tan personal como imperecedera. Sin perderse en las tendencias, Eva rebusca en lo más profundo de su ser y exprime su alma cuando baila. Porque la transmisión en el flamenco no sólo se da en el cante, (que no me oigan los puristas) y el duende no sólo es cosa de voces, sino de flamenco. 

De las mayores virtudes de Eva, entre las muchas que tiene, está la de investigar. Es su naturaleza. Es su forma de vivir y expresarse. Y en la investigación está la verdad, guste más o menos, pero está. Por eso el baile de Eva es verdad. Sin más. 

Por seguiriyas, por murciana y taranta y por soleá validó un concepto tan personal como contemporáneo. Remató por bulerías incluyendo algunos cuplés (Sin firmar un documento, Se nos rompió el amor) en las que José Valencia soportó el peso final del cante. El triunvirato cantaor no pudo estar más fino y ajustado al baile. Impecables en la ronda de tonás. Y la guitarra de Jarana, siempre guardiana del baile de Eva compuso un cuadro musical soberbio. Es una lástima que la guitarra de Paco no esté más valorada de lo que ya está por estar a la sombra del baile porque no son sólo sus composiciones sino que desprende de sus manos una personalidad tan diferente al resto que habría que tirarle de las orejas y decirle que debe buscar salidas a todo lo que hace, que no sean escudar a Eva (por supuesto sin desmerecer un ápice el baile de Eva). Lo demostró por bulerías, en solitario, acompañado de percusión.

 En Eva hubo de todo. Desde una renovación de su soleá antológica (si Fernanda de Utrera fue la reina de la soleá en el cante, deberíamos llamar a Eva ya la reina del baile por soleá), algún remate con connotaciones de Trinidad Huertas 'La Cuenca', guiños manuales propios de Mario Maya... pero ante todo la enjundia clásica de una bailaora que sabe aunar lo antiguo y lo moderno armando una danza que trasciende las fronteras de lo estrictamente flamenco.