miércoles, 7 de noviembre de 2018

Presentación del libro 'De Graná, granaínas'. Edit. Diputación de Granada. 2018

En el marco de la programación anual de ciclo 'Flamenco y cultura' que organiza la Diputación de Granada, se edita en este 2018 el n*3 de la colección 'Granada universo flamenco'. bajo el título 'De Graná, granaínas'.
El acto de presentación será hoy jueves 8 de noviembre en el Palacio de los Condes de Gabia a las 20:30h. Un buena ocación para charlar de flamenco y de cante.
Nos acompañarán en la mesa la diputada de Cultura Fátima Gómez, Curro Albaicin, autor del prólogo, Chemi López de La Drogueria music, encargado de la digitalización del cd que acompaña al libro y Matilde Bautista, responsable de flamenco en Diputación.

domingo, 2 de septiembre de 2018

XXXIX Festival flamenco de Ogijares. 2018.

Hará unos veinte años que acudo a la cita de final de verano del Festival flamenco de Ogíjares. Recuerdo los cambios que ha ido sufriendo desde entonces, desde los formatos del escenario, hasta los perfiles artísticos que predominaban conforme pasaban los años y cambiaban los gustos del público, de aficionados, sobre todo con la nueva incorporación de una generación de jóvenes artistas que pedían paso a gritos (valga el símil con el quejío fondo) un lugar en el flamenco. Con respecto a los últimos años, poco o nada ha cambiado. Sin embargo, esta edición ha sido un éxito de público. Por dar un dato, en años anteriores, la preventa de entradas no alcanzaba las 200 entradas a un día antes de su celebración. La noche del sábado y a un día del evento, rozaba las 800 vendidas. Algo insólito, según me contaban miembros de la organización. Entre 2.500 y 2.700 personas congregadas en total. Sería conveniente adentrarse en el por qué de este cambio, teniendo en cuenta que el formato es el mismo desde hace mucho tiempo, que el nivel de los artistas viene a ser similar y que el público está meridianamente consolidado cada año; las mismas caras salvo excepciones puntuales. 
Las familias, más neveras que otros años, con las cenas para los hijos y amigos fueron la tónica predominante en un pequeño rincón de los asientos laterales colindantes al escenario. Nada nuevo. Sin embargo, sí se ha notado un incremento de la tipología del público. Todo apunta a que el cartel que presentaba una notable presencia de artistas gitanos, inclinó la balanza asistencial lo que obviamente puede atraer a aficionados que se centran en este tipo de artistas y de gusto cantaor más que en los no gitanos. Sea por lo que sea, el flamenco es el que salió ganando. El cartel fue sobresaliente en todos los sentidos. Un abanico amplio de registros en sus protagonistas. Gustos como colores. Y en la amalgama cromática está el triunfo. Los responsables de la Peña y el Ayuntamiento dieron en el clavo. Habría que analizar con mirada crítica otros factores que nos puedan dar otra respuesta válida a la masiva asistencia pero no cabe en estas líneas. 

Esta XXXIX edición rindió homenaje al cantaor chiclanero Alonso Núñez Rancapino. Toda una declaración de intenciones y elogio a su trayectoria en el flamenco más que merecida. Las palabras del presidente de la peña La Yerbabuena José Antonio Martín y la entrega de un reconocimiento en forma de placa dieron paso a la intervención inicial del tocaor Israel Gómez, artista local que interpretó una soberbia granaina antes de dar paso a Rancapino con la guitarra de Nono Jero. Un fino hilo de oro aguardentoso emite cuando ruge, revolviéndose y buscándose en lo más adentro hasta llegar al tuétano del cante. Alegrías, malagueñas y bulerías. Un corto y gigantesco recital en el que independiente del paso del tiempo en su voz rota y ya frágil se imprime el eco de una historia del cante. 
Del cartel oficial, María Terremoto inició el festival oficial con la guitarra igualmente de Nono Jero y las palmas de Manuel Valencia y Manuel Cantarote. Bulerías por soleá, tientos y tangos y fin de fiesta por bulerías en una cantaora que se encontró a gusto y potente en la voz. Un pena que el compás de decenas de aficionados en sus butacas no dejara apenas escuchar como se acordaba de Pastora, de La Paquera, de su padre o de Porrina en los tangos. 
También largo fue el repertorio de Morenito de Íllora, a quien es difícil escucharlo en festivales veraniegos como cantaor 'de alante'. Con Jorge Gómez a la guitarra, mantiene viva la llama de un eco cercano a Camarón pero a la vez tan distante que la personalidad que tiene lo eleva a cotas sobresalientes cada vez que abre la boca. Repertorio de malagueñas, bulerías por soleá, fandangos recordando a Caracol y al Rubio y tangos con reminiscencias camaroneras finales. Morenito es de esos artistas que no están donde se merecen en cuanto a cantaores de relevancia en el panorama de festivales y citas flamencas de envergadura. Una pena.

Tras un breve receso para acomodar el escenario al baile, el menor de los Farrucos, El Carpeta, fue corto pero intenso, una tónica dominante esta noche. Seguiriyas y bulerías eléctricas, metrallosas e indomables, que diría Porrinas de Badajoz en sus fandangos donde mostró la escuela de la que procede y la senda a la que quiere llegar.  
El lebrijano José Valencia, que fue quien siguió, acompañado de Juan Requena fue el más largo tanto en repertorio como en flamenquería. Soleá, malagueñas y abandolaos, alegrías, seguiriyas y bulerías. Cinco cantes como cinco soles. Es abrir la boca y salir de las profundidades de su boca un caño de cante clásico mamado desde la niñez,  madurado con el corazón, pulcro en el contenido y personal en las formas. 
Para terminar la noche, ya cerca de las cuatro de la madrugada, Capullo de Jerez, a tenor de la respuesta del público fue el más esperado. 
Con la guitarra de Manuel Jero empezó con bulerías por soleá y fandangos. Una pincelada para los más deseosos de escucharle 'detalles' antes de encontrarse con el clamor de un público poseído, entregado, dominado por una cantidad ingente de jóvenes que se agolparon a pie de escenario con móviles en las manos para inmortalizar las pegadizas letras por tangos y bulerías que desde hace años consiguen que las masas juveniles lo tengan como un Dios. No en vano, resulta paradigmático que sean los cantes de este tipo los que levanten pasiones y no una seguiriya o una soleá, cantada por derecho. Será esta una lectura y muestra clara de hacia donde camina el cante en el siglo XXI y cuales van ser los modelos de referencia. 
Al principio aludía a cuáles podrían ser los motivos de llenar un festival como éste con un aforo sorprendente. La respuesta podríamos encontrarla precisamente aquí: una juventud con afición pero que en su rango de prioridades priman los cantes de compás con letras pegadizas y f-v-acilonas como las de Capullo de Jerez.

LOS VERANOS DEL CORRAL. 2018.



02/09. EL JUNCO con SUSANA CASA artista invitada.
Ezequiel Montoya y Jesús Flores, cante.
Ramón Amador, guitarra.
Roberto Jaén, percusión y palmas.

03/09. ANA MORALES 
Miguel Ortega, cante.
Rafael Rodríguez, guitarra.
Daniel Suárez, percusión.

04/09. ANDRÉS PEÑA
Miguel Soto Peña, cante.
Rafael Rodríguez, guitarra.

05/09. CRISTINA AGUILERA
Moi de Morón y Pepe de Pura, cante.
Luis Mariano, guitarra.

06/09. AYASA KAJIYAMA
Moi de Morón y Pechuguita, cante.
Ramón Amador, guitarra.

09/09. FUENSANTA LA MONETA
Mercedes Cortes, cante.
Álvaro Martinete, guitarra.
José "El Indio", palmas.

10/09. FERNANDO JIMÉNEZ
Victor Carrasco y Kiko Peña, cante.
Miguel Pérez, guitarra.
Rafael Heredia, percusión.

11/09. TRIANA MACIEL
Juañares y Gabriel de la Tomasa, cante.
Jony Cortes, guitarra.
Marina Perea, palmas.

12/09. ALFONSO LOSA
Juañares e Ismael "El Bola", cante.
Yerai Cortes, guitarra.

13/09. OLGA PERICET con JESÚS FERNÁNDEZ artista invitado
Jeromo Segura y Miguel Lavi, cante.
Pino Losada, guitarra.

 

miércoles, 8 de agosto de 2018

Julio Fajardo, Iván Vargas, El Pele, Carmen Linares. La Caña flamenca. 4.08.2018. Salobreña.

La penúltima de las citas flamencas tropicales de la costa granadina fue todo un éxito. En todos los sentidos. La Caña flamenca, como venimos anunciando, ha asumido y diseñado un ciclo impecable. Para la cita de la noche del pasado sábado, ha absorbido, podríamos decirlo así, el festival Lucero del Alba que este año cumple la nada desdeñable cifra de 50 años. Todo un acontecimiento en el registro de antigüedad de los festivales andaluces, uno de los más longevos y el más longevo de la provincia. Aún recuerdo cuando se celebraba en el castillo de Salobreña hasta llegar a cambiar de enclave y trasladarse a una de las explanadas del barrio bajo, donde había más espacio. Sin embargo, esta edición se ha celebrado en el polideportivo, a las afueras de la localidad con el castillo como telón de fondo. Al aire libre, con un gran escenario, se preveía una noche larga en calidad y medida en el tiempo. Adiós a los eternos festivales en los que las claras del día daban la señal de que estaban terminando. El formato fue ajustado en el número de artistas. Ni sobró ni faltó nada. 

A la entrada al polideportivo, me encontré con el cantaor Julio Fajardo con quien conversé un rato sobre el festival. Me sorprendió en la conversación porque me dijo que él abría la velada y no lo recordaba anunciado en la cartelería. Bien es verdad que el propio artista me confirmó que en los primeros diseños no aparecía pero se corrigió el error y en los nuevos difundidos en las redes sociales sí aparecía. También participó Miguel Mira 'El Pepino'. Fue recital largo, clásico en la concepción del cante, fundamentado en el compás de soleá, alternando ésta con la bambera y la caña en alternancia con la granaina, los fandangos y la malagueña. Por ahí Julio se defiende muy bien. 

Tras el inicio de artistas locales Iván Vargas cogió el testigo con un baile para todos conocido. De manera intrínseca, acude a las formas más contundentes del Sacromente, con una fuerza en los pies fastuosa en la que se muestra su procedencia. Es lo que ha mamado y lo que le sale de dentro. Este tipo de escenarios no suelen ser los mejores para mostrar la calidad de un bailaor; sin embargo Iván bailó como pocas veces lo he visto, con una concentración clamorosa y un compendio equilibrado en su estética personal que ejecuta aunada con las diferentes escuelas que en él se vislumbran. De su tío Juan Andrés está la estética en los brazos, la magnífica verticalidad corporal. De Mario Maya algunos guiños al igual que el sello de Manolete en su figura. Desde hace un tiempo vengo defendiendo que Iván va a sobrepasar a Juan Andrés (sin desmerecer para nada sus éxitos y su importancia) y se va a convertir en uno de los máximos defensores del baile auténtico granadino. El tiempo me dará (o no) la razón pero estoy convencido que el discípulo va a sobrepasar al maestro.

                                                                       Imagen extraída de facebook.

En su repertorio hubo tarantas rematadas por tangos de Graná, entre los que se incluyeron algunos cantes de alabanza del culto y alegrías rematadas por bulerías con inclusiones de alboreá. Le acompañaron en el cuadro musical Joni Cortés y Juan Ángel Tirado, impecables en el atrás (cantaron además soleá), junto a Luís Mariano, elección inmejorable para acompañar al baile, y el compás de Estela Rubio y Eli Maya.

El cambio de tercio lo dio el cordobés Pele. Se preveía un recital clásico a tenor de las palabras que cruzamos con él previo a su subida al escenario donde nuestro amigo Carmelo Gijón le preguntó si iba a cantar 'Vengo del moro'. No estaba en su repertorio inicial según nos dijo pero se ve que de manera inteligente lo incluyó y explico el por qué pudo ser así. Se dirigió al público pidiendo más aplausos tras su inicio por zambra que acabó en vidalita. Con la experiencia que tiene, caló rápidamente al público y supo ver que lo que querían era sus éxitos más conocidos. Y así fue. Siguió por soleá, la antología del Pele, 'su cante estrella'. La soleá del Pele. Continuó con los tangos 'Vengo del moro' con los que enganchó al público definitivamente. 

De ahí a la bulería 'Yo he visto en el horizonte' en la que incluyó granainas por bulerías y fandangos de Huelva en el compás de amalgama e incluso se acordó de Morente con 'Señorita'. Grande es que un grande cante por otro. Y así hace El Pele desde hace tiempo: Morente está vivo en su voz y en su cante. Terminó su intervención, curiosamente por sevillanas, algo que yo no había vivido antes: Sevillanas del Pañuelo y fin. La guitarra de Niño Seve, que tan bien le va a su cante, a pesar de ser contemporánea engordó el peso de la actuación, que acabó de redondearse con el compás de su hijo José Moreno y el violín de Emilio Martín.

                                                                     Imagen extraída de facebook.

El nombre en mayúsculas para terminar la noche fue el de la señora del cante Carmen Linares. Toda una leyenda, una eminencia no sólo por su sabiduría sino por su larga trayectoria y su aportación al cante en femenino. Presentaba 'Verso a verso' en el que musicaliza poemas de Miguel Hernández, pero hubo tiempo y recuerdo para otros poetas como Juan Ramón Jiménez, García Lorca y José Ángel Valente. Con la guitarra de Salvi Gutiérrez, los coros y el compás de Ana María González y Rosario Amador interpretó tangos rescatados de su antología de la mujer en el cante, de Graná, extremeños para 'ajondar' en los versos de Hernández con 'Andaluces de Jaén' (por peteneras y tono de taranto), 'Todas las casas son ojos' (por soleá y bamberas).


Hubo baile; como artista invitada Vanesa Aibar, que tras la toná de Carmen hizo seguiriyas con una técnica impoluta en la colocación del braceo. Tras una transición por bulerías de Eduardo Pacheco y Gutiérrez, vinieron los fandangos de Huelva y de nuevo el baile de Aibar con 'Los vendimiadores' que resultó ser una adaptación por tanguillos. 
Alrededor de las 2 de la madrugada finalizó la noche, rozando el lleno absoluto, lo que nos deja una lectura exitosa en la parte de organización y producción. 







martes, 31 de julio de 2018

Eva Yerbabuena. La Caña flamenca. Almuñécar. 29.07.2018


Posiblemente sea aventurado por mi parte decir que tras la cuarta gala de esta primera edición de La Caña Flamenca ya se ha consolidado un ciclo que promete mantenerse en el candelero durante muchos años. Me decía Ángel Gijón tras la actuación de Eva la Yerbabuena que les estaba costando la misma vida llevar a cabo este ciclo y que ya veríamos si el año que viene pueden mantener la estructura como este año (obviamente el componente económico y las ayudas públicas hacer depender este hecho). Sin embargo, una rápida lectura a cómo está yendo, a la respuesta del público, a la profesionalidad de los artistas y en general a todo el entramado que está formando parte de este ciclo nos hace ver que la consolidación de eventos flamencos en la costa tropical es necesaria desde hace mucho tiempo y por fin se ha dado el paso para que exista. 

Cambió el lugar de celebración la cuarta gala flamenca. Nos trasladamos a la localidad de Almuñécar, concretamente al Parque del Majuelo, un lugar de excepción para ver flamenco. Incluso un espectáculo de baile, pues estamos acostumbrados a que se hagan en recintos cerrados, esto es, teatros. 

La granadina (Ogijares) Eva la Yerbabuena vistió de largo la noche. Una noche que brilló por su sola presencia a la que sumó la imprescindible guitarra de Paco Jarana y el cante de Juan José Amador, Miguel Ortega y José Valencia, que vino in extremis al estar indispuesto Enrique el Extremeño (más percusión).



                                                                 ©Lacañaflamenca.

 Pudimos apreciar en este espectáculo el santo y seña de una bailaora que se ha forjado a sí misma, que ha cumplido con los cánones del siglo XXI y ha creado una estética tan personal como imperecedera. Sin perderse en las tendencias, Eva rebusca en lo más profundo de su ser y exprime su alma cuando baila. Porque la transmisión en el flamenco no sólo se da en el cante, (que no me oigan los puristas) y el duende no sólo es cosa de voces, sino de flamenco. 

De las mayores virtudes de Eva, entre las muchas que tiene, está la de investigar. Es su naturaleza. Es su forma de vivir y expresarse. Y en la investigación está la verdad, guste más o menos, pero está. Por eso el baile de Eva es verdad. Sin más. 

Por seguiriyas, por murciana y taranta y por soleá validó un concepto tan personal como contemporáneo. Remató por bulerías incluyendo algunos cuplés (Sin firmar un documento, Se nos rompió el amor) en las que José Valencia soportó el peso final del cante. El triunvirato cantaor no pudo estar más fino y ajustado al baile. Impecables en la ronda de tonás. Y la guitarra de Jarana, siempre guardiana del baile de Eva compuso un cuadro musical soberbio. Es una lástima que la guitarra de Paco no esté más valorada de lo que ya está por estar a la sombra del baile porque no son sólo sus composiciones sino que desprende de sus manos una personalidad tan diferente al resto que habría que tirarle de las orejas y decirle que debe buscar salidas a todo lo que hace, que no sean escudar a Eva (por supuesto sin desmerecer un ápice el baile de Eva). Lo demostró por bulerías, en solitario, acompañado de percusión.

 En Eva hubo de todo. Desde una renovación de su soleá antológica (si Fernanda de Utrera fue la reina de la soleá en el cante, deberíamos llamar a Eva ya la reina del baile por soleá), algún remate con connotaciones de Trinidad Huertas 'La Cuenca', guiños manuales propios de Mario Maya... pero ante todo la enjundia clásica de una bailaora que sabe aunar lo antiguo y lo moderno armando una danza que trasciende las fronteras de lo estrictamente flamenco. 


domingo, 15 de julio de 2018

LomboXBambino. "Lombino". Motril. 13-7-18.

La segunda velada del ciclo La Caña Flamenca fue todo un éxito de público. Motril se está demostrando así misma que la necesidad de tener flamenco en la costa era una prioridad desde hace tiempo y la mejor forma de manifestarse es llenar los espacios que lo programan. No fue una noche de flamenco al uso, esto es, cante, baile o toque. 

La cuestión se centraría en delimitar si lo que presentó Manuel Lombo es flamenco o no. Porque cuando él ha cantado por derecho lo ha defendido y bien. Su registro, o al menos, al que nos tiene acostumbrado, no se acerca a la ortodoxia de un recital de cante, sino que va más allá y se acoge indistintamente a la canción ligera, a la copla o a lo flamenco sin tener que demostrar si pertenece a un ámbito musical concreto.

                                                            ©Paulino Martínez Moré.

En la fábrica del Pilar presentó su último disco 'Lombo X Bambino'. Miguel Vargas (Bambino) este sí que era un flamenco de arriba a abajo; hizo de la rumba y de la bulería una marca propia ajena a cualquier otro sello distintivo. Y en esas se atrevió Lombo y acertó.

Un espectáculo medido, estudiado, que gustó conforme pasaban los minutos. Comenzó de menos a más. Soy lo prohibido, con algunos problemas técnicos en el sonido, fue el comienzo. Con una estética muy actual, traje rayado y chaleco fue dando forma a la mayoría de los éxitos de Bambino. Miedo, Voy a perder la cabeza por tu amor, Se me va, Mi amigo, No me des guerra, El poeta lloró, La luz de tus ojos grises, Procuro olvidarte, Háblame, Corazón loco, Mi amor es mío.. Un repertorio más que extenso que se largó mas de una hora y media. 

Pronto se soltó la melena y sacó el actor que lleva dentro, cargado de poses, de miradas y de gestos muy a lo Raphael aunque con marcado carácter flamenco. Musicalmente todo sonó a Gambino. La magistral guitarra de Pedro Sierra, que fue encargado de la dirección musical, junto a la de Víctor Rosa, los coros de Laura Marchena y Cristina Tovar, el piano de Fernando Romero, la percusión de Óscar Robles y las palmas de Torombo sonaron a Utrera. 


Lombo supo reivindicar la figura de un artista que supo rentabilizar la rumba y los boleros por bulerías con las que Manuel consiguió un público entregado que acabó de rendirse cuando el sevillano bajó del escenario y cantó a canela entre las filas de butacas. 


lunes, 9 de julio de 2018

La Caña flamenca. Sara Sánchez, Kiki Morente, David de Jacoba. 7/7/18.

Veníamos anunciando estos días atrás el ciclo 'La Caña Flamenca' sospechando que apuntaba muy alto. La costa tropical fue pionera en la provincia granadina con sus festivales veraniegos nacidos a finales de los años '60. Si el Lucero del Alba (Salobreña) abrió la veda de este tipo de formatos y ha seguido vivo hasta ahora (esperemos que muchos más) acaba de nacer un ciclo flamenco que se aleja del formato tradicional de una noche hasta altas horas de la madrugada, para acomodarse y aclimatarse a los nuevos tiempos y las nuevas y mejores formas de ofrecer espectáculos de calidad. No es nuevo el hecho de incluir una oferta cultural dentro de estos ciclos; vemos como en la zona occidental andaluza ya hay festivales desde hace décadas que han optado por hacer visible otras formas de entender y crear flamenco: conferencias, presentaciones de libros, charlas, debates, etc. 
'La Caña' ha sido sensible a esto y aunque en esta primera edición ha sido tímida (Una charla amena entre Alberto García Reyes y Manuel Curao sobre el flamenco en Granada, con la actuación de Jaime el Parrón y Miguel Ochando) ya sabemos que para la próxima edición van a apostar fuerte por la alternancia entre lo musical y lo cultural.

Entre las muchas virtudes de este ciclo están las de incluir a diferentes sectores profesionales del ocio y el turismo granadino que han dado forma al ciclo y en la que todos salen ganando. Autobuses gratis desde Granada, ofertas y packs de entradas para los diferentes eventos, paquetes culturales con rutas por Granada (gentileza de la empresa Followme)...



La puesta de largo de este ciclo citó a cientos de aficionados en la fábrica del Pilar en Motril. Lleno absoluto en la explanada de la fábrica. El programa anunciaba 'La noche joven' con una triple actuación. Para abrir la noche, el baile de Sara Sánchez, una muy jovencísima bailaora motrileña que apunta maneras y está llamada a ser una gran bailaora. En su precocidad se aprecian las influencias de Farruquito y la fuerza del baile sacromontano a partes iguales. Quiso agradar y llevarse el gato al agua; jugaba en casa y con el viento a favor. Por alegrías (con letras de Rafael Alberti) y por soleá mostró credenciales. Muy expresiva en los pies y en los brazos con arranques de genio en los remates de la soleá que pronto terció a tanda de bulerías. 




Bien es verdad que en su tremenda juventud pesa aún la inexperiencia del escenario y el dominio preciso de la escena pero en esa misma juventud que la guía hay un diamante que pulir que nos va a dar gratas sorpresas en pocos años. La dirección musical corrió a cargo de Jose Antonio Rico, guitarrista también motrileño y gran compositor. El resto del elenco lo compusieron a las palmas y coros Diego el Pescaito, Inma Rico y Chema Sánchez. Como cantaores Ángeles Toledano y Sergio el Colorao, la percusión de Julián Heredia, las guitarras de Jesús Majuelos y Miguel Ángel Martín y La Maya (violinista). 


Kiki Morente con la guitarra de David Carmona cambiaron el tercio. Del hijo de Morente es apreciable el sello tan creativo y personal de su padre, utilizado por Kiki casi como único argumento cantaor y del que en ocasiones parecía abusar; Aunque es inevitable renegar de esa magnífica y genial impronta que Enrique aportaba a cada cante; justo por eso Kiki debe encontrarse y acabar con los años por tener un sello propio sin despegarse ni alejarse necesariamente de la herencia recibida. Ahí tenemos a su hermana mayor, Estrella, que ha sabido relativizar todo lo aprendido de su padre y hacerse a sí misma. En cualquier caso, Kiki afronta el cante desde el prisma del siglo XXI y va haciendo suyo el cante. En otras palabras, es un millenial del flamenco. 



En un guiño al ciclo flamenco, empezó cantando la Caña en las formas de su padre y con la mirada puesta en Rafael Romero y tamizada por el 'Crisol' que su padre dedicó a Garcia Lorca (Yo vuelvo por mis alas, dejadme volver) para rematar con el fandango del Albaicin. Por seguiriyas flojeó ya que no acabó de acertar en los modos propios de encauzar este estilo. Sin embargo, los tientos y los tangos los domina con naturalidad. Se explayó tanto en los tientos de inicio, en los que se acordó de Gaspar de Utrera y Manolo Vargas (Hágame el favor rey moro) y repasó la amplia gama de estilos granadinos y alguno extremeño. La guitarra de David Carmona, soberbia de principio a fin, sostuvo musicalmente el recital y por momentos tomó protagonismo absoluto. 



Cerró la noche joven el cante de David de Jacoba junto a la guitarra de su hermano Carlos. Su eco, adornado de tintes camaroneros, suena a almíbar. Como sonaba el de la Isla. Carlos empezó en solitario con toque de levante y David cantó posteriormente por soleá, tarantas, bulerías, seguiriyas y tangos. Son de la tierra y un caluroso público los recibió y los llevó en volandas toda la noche. 
Nos quedó el sabor agridulce del fin de fiesta en el que participaron todos los artistas de la noche salvo Kiki Morente. La improvisación no tuvo el efecto deseado pero aún así, el cómputo de la noche fue notable.






martes, 3 de julio de 2018

LA CASA DEL ARTE FLAMENCO Y EL PALACIO DE LOS OLVIDADOS.

Un nuevo emplazamiento jondo ha nacido en Granada, ciudad flamenca por excelencia. De los muchos espacios escénicos con que cuenta la ciudad, El Palacio de Los Olvidados, decorado con un gusto exquisito tanto en lo patrimonial como en lo artístico nace (en lo flamenco) con afán de continuidad para dar mayor calidad si cabe al flamenco granadino. Es una alegría saber que hay empresarios que cuidan al máximo los detalles para que el flamenco alcance cotas de calidad en espacios como un tablao. El Palacio de Los Olvidados es un palacete en el que actualmente se encuentra la exposición sobre la Inquisición y la cultura sefardí. El origen del nombre viene por el escudo que presidía la fachada del mismo que tuvo que ser borrado por la familia que antaño lo habitaba para poder reconvertirse al cristianismo.
En su patio interior, una decoración minimalista flamenca que recoge un escenario y el espacio suficiente para que unos pocos privilegiados puedan disfrutar de una programación cuidada al máximo de cante, baile y toque. 
Además de éste, hay otro espacio en Granada que merece la pena visitar. Su programación y los artistas que pasan por sus tablas son de primera división, (deportivamente hablando); de Champions League: La Moneta, Choro, Gema Moneo, Rosario Toledo, Carmen Ledesma, Luisa Palicio, Amador Rojas y un largo etc. Artistas que suelen estar en los grandes teatros y citas flamencas mundiales (Bienal de Sevilla, Festival de Jerez, Mont de Marsan, Nîmes...) forman parte del elenco de La Casa del Arte Flamenco. 
Desde Granadaiflamenco recomendamos, sin duda, visitar el flamenco que nos ofrecen ambos lugares. 



martes, 19 de junio de 2018

LA CAÑA FLAMENCA.

Por fin llega a la costa tropical el flamenco con mayúsculas. Un festival alejado del modelo de los de antaño que acababan cuando amanecía. Los tiempos cambian, los públicos también y los diseños de grandes festivales se adecuan a las circunstancias. La Caña flamenca, como así se anuncia, es la Caña. Un juego de palabras que nos traslada a los cultivos de la caña de azúcar, tan típica y tan exclusiva de la costa granadina. Han programado un gran número de actuaciones repartidas entre Motril y Almuñecar, donde tendrán cabida artistas de la talla de Eva la Yerbabuena a quien desde aquí le damos la mayor de las Enhorabuenas por el reciente premio Max como mejor intérprete femenina, Arcángel, Kiki Morente, David de Jacoba, Iván Vargas, Sara Sánchez, Manuel Lombo, Carmen Linares, El Pele, Farruquito, Marina Heredia y Dorantes.
Sin duda va a ser el evento/eventos de las noches mediterráneas veraniegas. 
En la web del festival se pueden adquirir las entradas. ¡Antes de que se acaben pues se preve un éxito!. La organización ha puesto a disposición del público abonos y transporte. Toda la info en la web  https://www.canaflamenca.com

Por lo pronto, arrancan los eventos con una mesa redonda sobre Los cantes de Graná en la que participarán Manuel Curao, Alberto García Reyes y Curro Albaicin y se ilustrará con el cante de Jaime Heredia El Parrón y la guitarra de Miguel Ochando. Será en el museo Hernández Quero el jueves 21 de junio a las 20:00H. 
Granadaiflamenco estará en todos los eventos dando cuenta de todo cuanto suceda. 

















domingo, 20 de mayo de 2018

Álvaro Pérez 'Martinete'. Presentación 'Seis veredas'. Teatro Alhambra 16-5-2018.

Sirvió el escenario del teatro Alhambra para celebrar la puesta de largo oficial del guitarrista granadino Álvaro Pérez 'Martinete'. A pesar de su aplastante juventud recoge en sus manos toda la maestría de quiénes han formado parte de la historia del toque flamenco con mayúsculas. Desde Ramón Montoya de quién apreciamos en la granaina la fuente musical de donde han bebido todos hasta el mismísimo Paco de Lucía pasando por Sabicas, Manolo Sanlúcar, y alguno de sus maestros más cercanos como Miguel Ochando. Sería inapropiado nombrarlos a todos, pero ahí están y de ahí se nutren portentos como Álvaro al que se le augura un más que futuro prometedor. 
El cantaor Juan Pinilla hizo de maestro de ceremonias disertando una semblanza nacida desde el afecto y la cercanía al tocaor. Un alegato a la guitarra granadina, a sus guitarreros y al futuro de la sonanta que a través de la dialéctica de Juan, suena a gloria. Palabras de agradecimiento al productor del disco, el guitarrista jerezano Gerardo Núñez, que estuvo entre los asistentes y ha sabido cuidar y apostar por quien lo vale. 


El Martinete, como se le conoce, presentó su ópera prima; un trabajo sencillo en el contenido pero dotado de una estructuración compositiva en la que se encuentran los modos clásicos del toque soslayados con un vanguardismo excepcional que sabe a pasado, presente y futuro. Para uno que es aficionado a la guitarra y la toca a nivel de reuniones, el regusto con que Álvaro ha sido capaz de componer es magnífico. Se aleja de las nuevas tendencias en las que las armonizaciones, las transformaciones de notas y los efectismos de la mano derecha, los silencios y los contratiempos imposibles no forman parte necesaria de una forma de sentir y por tanto de tocar. 
Seis veredas, que así se llama este trabajo discográfico, contiene bulerías, solea, granaina, zapateado, rondeña, alegrías, tangos y de nuevo bulerías. En ese orden las presentó acompañado de sus amigos y aficionados en el patio de butacas que arroparon y dieron calor al protagonista. Estuvo acompañado del Ángel Sánchez 'Cepillo', Antonio Gómez, Coral Fernández y Rai Benítez al compás. Todos ellos, ajustados a un esquema en el que sólo la guitarra debía llamar la atención. No hubo cante, tónica habitual en las presentaciones de discos de guitarra. Suponemos que por dar algo de sentido a un recital, aunque ciertamente prescindible si el objetivo es defender las composiciones y centrarse sobre ellas. 
De cualquier forma, las Seis veredas del Martinete se van a convertir en muchas más porque le queda toda una vida para demostrar que la guitarra granadina está en lo más alto del flamenco. 


jueves, 17 de mayo de 2018

Angelita Montoya. Flamenco viene del sur. 14-5-2018. Teatro Alhambra.

La noche del cierre del ciclo 'Flamenco viene del sur' fue una velada templada. En todos los sentidos. Fue una lucha por querer cambiar las temperaturas del flamenco, por querer dar calor y color al duende sin conseguir que transmitiera un rayo lo suficientemente intenso como para provocar un escalofrío. Paradójico. Angelita Montoya, una gran cantaora, con un metal de voz más que flamenco, publicó su primer disco hace apenas unos meses. 'Versos olvidados' es un homenaje a algunas poetisas de la Generación del 27, un alegato a la mujer como creadora de versos que la sociedad se encargó de tapar y esconder en una época en la que La República dejaba la puerta abierta a la libertad de pensamiento como medio de expresión. Y en ese medio, escrito en este caso, aquellas cuarenta valientes quisieron dejar huella en la historia. Con ese testigo literario, Montoya quiso reconocer no sólo a éstas, sino la lucha de género y la igualdad. 


En el terreno escénico, Angelita se acompañó de la guitarra de Fran Cortés, el piano de Alejandro Cruz y las palmas y percusión Amparo Lagares, Manuel Valencia y Adolfo Carmona. Desde un punto de vista periférico, el espectáculo transcurrió algo lento y lineal ya que la canción ralentizada, la zambra o las bulerías mantenían por defecto la misma línea lo que pasó factura. Bien es verdad que el aforo no acompañó (media entrada) por lo que el calor del público tampoco fue suficiente para reconocer la inmensa valía artística de Angelita. Voces en off con recitados de Cristina de Arteaga, Casilda de Antón del Olmet o Zenoria Camprubí entre otras, alimentaban la templanza preestablecida desde el inicio. 


Soleá, alegrías, tangos, fandangos (Del Gloria y de Huelva-Parrala-Manuel Torre), bulerías o seguiriyas nos mostraron a una cantaora con una madurez en la garganta fascinante. Todo lo que pasa por ese filtro lo hace flamenco. Lo que sí consiguió fue crear una atmósfera en la que el predominio de su figura sobre el escenario fue el todo. Fue fundamental y magnífica la dirección musical de Alejandro Cruz quien, con el piano, logró que todo confluyera musicalmente. No me cuadró que hubiese en la seguiriya sonido en off marcando los tempos, máxime habiendo tres palmeros sobre la caja escénica. Se acordó igualmente la cantaora de Manuel Molina rubricando unas bulerías con el 'aire' que sólo él sabía gestionar en la sonanta y del cante.