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domingo, 31 de marzo de 2019

Homenaje al maestro Manolete. 28-3-2019. Palacio de Congresos de Granada.

Con seguridad, Manolete ha sido el más conocido bailaor granadino de su generación. Y no sólo eso, sino que ahora se ha convertido en esa especie de leyenda viva del baile al que hay que acudir para conocer los entresijos de cómo se hacían las cosas en el Sacromonte cuando él empezaba ya que es el heredero del baile de su barrio y a la fuente hay que acudir para beber.
Su tierra le rindió un sentido homenaje, con la gran mayoría de artistas de su barrio que quisieron sumarse a este evento que transcurrió de manera sencilla, sin grandes ostentaciones pero con un valor añadido que fue el de sentir y hacer especial a Manolete.



Como pasa en estos actos, no todos los artistas anunciados pudieron acompañar al maestro pero los que estuvieron se esmeraron por estar a la altura. Fallaron de inicio los presentadores anunciados en cartel Manuel Martín y Manuel Curao. De los artistas no pudieron acompañar a Manolete Diego el Cigala, Potito, Sorderita, Kiki Morente, Juañares, Maloko, Diego del Morao, Juan Habichuela nieto, Camarón de Pitita, Pastora Galván, Alba Heredia y Paco Suárez, principalmente por tener otros compromisos profesionales cerrados. La nieta del artista, le compuso un poema en forma de acróstico. Tras una pieza bailada por Javier Latorre para dar comienzo a la gala, con música clásica, Pepe Habichuela tocó en solitario por alegrías y acto seguido apareció José Mercé para cantar malagueñas del Mellizo y fandangos del Rubio.



Diego Carrasco, ecléctico vanguardista flamenco jerezano apeló a que la estación del AVE de Granada llevara el nombre de Enrique Morente a la par que entonaba que septiembre es el mes de la vendimia del tiempo que vuelve, guitarra en mano.



El soniquete principal, como no pudo ser de otra forma, fue el de los cantes granadinos, incluidos en las zambras gitanas. Así el primer cuadro de artistas de la tierra bailaron a cuatro los fandangos del  Albaicín y los tangos de Granada, con la aparición final de La Salvadora que se dio unas pataitas.
En solitario Iván Vargas, hoy por hoy, el que a mi juicio es el mejor bailaor del Sacromonte de estos tiempos, bailó por farrucas rememorando las enseñanzas de su tío Manolete pero haciéndose suyo y dejando claro que sus hechuras beben de ese manantial aderezado con las inquietudes de un artista de su valía. Le acompañó Rubén Campos al que pudimos escuchar en varias ocasiones durante el resto de la velada.



Por tangos apareció otro maestro: Antonio Canales, con la guitarra de Rubén, el cante de Antonio Campos e Irene Molina, el compás de Cheyenne, El Moreno, Sergio el Colorao y José Cortés el Indio. De nuevo Rubén acompañó a Pedro el Granaino que cantó por  seguiriyas.



Con la guitarra de Petete, apareció Montse Cortés que cantó tangos-rumbas con letras alusivas al culto durante todo el recorrido musical de su actuación.
Le daría el testigo Pepe Luís Habichuela por vidalita y a éste Jaime El Parrón con la guitarra de Luis Mariano que se deshizo por Soleá, un cante estrella.



Cambiando de tercio, en el baile del Carpeta apareció la magia de una saga que dirige Farruquito en la que el sello identitario es evidente tras los continuos remates y vaivenes de las melenas de los miembros varones de la familia. También lo vimos en Antonio el Farru, El baile de esta saga no son sólo pies y fuerza expresiva, sino que han incluido unos gestos muy particulares de recogerse el pelo que han creado escuela entre sus miembros. Les sucedió La Farruca, que estuvo pletórica en la soleá por bulerías.



Carmen Linares, que también se sumó al homenaje con la guitarra de Paco Cortés, cantó tientos tangos. Arcángel se acompañó del hermano Cortés, Miguel Ángel e hizo alegrías. Pitingo participó por bulerías recibiendo gran parte de las ovaciones de la noche.



Algo similar le pasó a Juan Andrés Maya que con un cuadro repleto de artistas del Sacromonte hizo las alegrías de Manolete con la silla y las vueltas que le da a la vida. Terminó con una extensa y larga tanda de bulerías.


Carlos de la Jacoba tocó en solitario y acompañó a su hermano David por tango-rumba.
En un nuevo cuadro de baile, los protagonistas fueron Rafael Amargo, Pepe Torres y Luís de Luís, todos ellos por bulerías a los que sumaron la mayoría de los invitados de la noche en una macrofiesta por bulerías con más de cincuenta artistas sobre las tablas del palacio de congresos.



Aquí pudimos ver a Manolete por primera vez en la noche, tímido y emocionado, desde un segundo plano, que también tuvo que darse su pataita para dejarnos con el buen sabor de boca que generan estos homenajes y deseando que, tras una larga vida dedicada al flamenco, siga recogiendo los frutos de todo lo que ha sembrado.





jueves, 1 de agosto de 2013

LOS VERANOS DEL CORRAL 2013


Tras sufrir recortes en su programación, el ciclo flamenco 'Los veranos del Corral' mantiene el nivel del flamenco estival granadino en lo más alto. Como cada año, la programación está cuidada y esto hace que, a pesar de la crisis, de la mucha o poca afluencia de público y/o del interés por ver flamenco, todo aquel que quiera y decida disfrutar de flamenco pueda tenerlo a la mano; y a precios populares, que diría aquel.
Tras dos semanas de actuaciones, damos cuenta de lo que pudimos ver, de lo que aconteció y de cómo lo vivimos desde nuestro punto de vista.

Comenzamos con Rafael Campallo. No es la primera vez que ha visitado las tablas del Corral y espero que no sea la última. Cuando nos visitó ya dimos cuenta de la sorprendente capacidad que tiene para transmitir. Posee una verticalidad en su baile de órdago, una fuerza comedida que utiliza a su antojo para dar sentido a cada paso, a cada sonido y cada braceo.
Con malagueña mostró credenciales. Sobrado. Estilísticamente soberbio y correcto en el montaje. Para que funcione un espectáculo no todo es el artista principal sino que la retaguardia hace de colchón elevador del artista para completar un gran espectáculo. Rafael se guió por la guitarra de Juan Campallo en la música. Y nos sorprendió con una rondeña muy cuidada musicalmente y en solitario. Para el taranto volvió Rafael a mostrar su fenotipo flamenco. Lineas verticales en su cuerpo, ejecutando un baile muy masculino al igual que hizo en alegrías con las que cerró la ronda bailaora. Entre medias, la voz de Jeromo Segura se 'marcó' una soleá trianera encontrándose a si mismo y dándolo todo. ¡Como sonó Jeromo! Y para completar el cuadro la percusión de Jose Carrasco, correcto, medido y encontrando su sitio en cada momento.
El martes nos perdimos la oportunidad de ver a Paloma Fantova pues acudimos al estreno de 'Duende' en los jardines del Generalife. 
Lee la reseña en www.Deflamenco.com

Como hemos visto en los últimos años, bailaoras niponas han formado parte del cartel de la muestra de baile granadina. Este año ha sido Eiko Takahashi. La estética nipona en el Corral siempre ha estado en el escenario, ya fuera en forma de catanas o de trajes típicos. Eiko obvió atuendos 'japos' para posicionarse en lo que realmente gusta: flamenco sin adornos. A esta bailaora sexagenaria no le pidan una técnica depurada ni un marcado carácter en el escenario, porque al margen de si lo tiene o no, su forma de representar lo que siente a través de la danza flamenca deja de lado todo lo demás. Ella se siente flamenca y se busca como flamenca que es. Y su 'yo' más flamenco está en sus manos, en sus muñecas. Da igual que no sorprenda con sus pies, con sus caderas, porque nos despista, nos distrae y nos baila con su muñecas. Por momentos uno se olvida de lo demás y se deja llevar por la frescura de sus movimientos. Y esto es tan válido como aquel o aquella que argumenta su baile taconeando sin parar cual metralleta. Para más Inri no se detiene en bailar un estilo de cante sin más. De la malagueña pasa a los tangos del Piyayo con leves adornos musicales de farruca entre medias. Y lo propio al terminar con soleá que se desvanece en alegrías. Y para dar sentido, la guitarra de Marcos Palometas junto al cante de Sergio 'El Colorao' que se encontró a gusto por levante y Manuel Heredia que se acordó de Perrate y de Fernanda de Utrera por bulerías. 

Llevo un tiempo afirmando que Iván Vargas necesita terminar de despegar y volar en solitario. La herencia en la sangre es fundamental para entender su baile. Juan Andrés Maya, su maestro y mentor le ha dado todo para ser lo que es. Pero ya le ha llegado el momento de despegar, de salir, de encontrar su estilo propio y de distanciarse de su maestro teniéndolo siempre cerca. A Juan Andrés le debe mucho, pues como gran maestro que es ha sabido aportarle sabiduría y conocimiento a su juventud. Y lo mejor de todo, es que parece que lo está encontrando. A pesar de las posibles críticas que puedan suscitar mis comentarios sobre este bailaor, creo que está llamado a ser uno de los grandes bailaores del futuro granadino. Y digo del futuro porque le queda una gran carrera por delante. Aunque en mi opinión, le pese a quién le pese, es el mejor bailaor joven del Sacromonte. 
Presentó una adaptación de su espectáculo 'Yo mismo'. El cante corrió a cargo del Galli y de Miguel Lavi, dos imprescindibles en el atrás. Luis Mariano a la sonanta es otro cantar. Si decía del baile de Iván, de la guitarra granadina afirmo que Luís Mariano está en una órbita difícil de seguir. 
El violín por seguiriya de David Moreira presagiaba que el instrumento iba a aportar lo necesario a lo largo del conjunto musical de la noche para dar otro aire al espectáculo. Pero el abuso y el protagonismo excesivo no son buenos. 
Ecos de trilla y romance para el desenlace por seguiriyas fugaces de Iván. Luís Mariano tocó en solitario por taranta hasta la llegada del sacromontano que recogió la estela musical y comenzó a desplegar su talento. Ciertamente alejado de su maestro, la personalidad de Vargas  se hace necesaria y es el filón que necesitaba para decir con su cuerpo 'este soy yo' aún a pesar de los guiños lógicos a su escuela. Bulerías con violín en tono coplero y cante por derecho de Juan Ángel Tirado, Miguel Lavi y Galli. 
El final fue un homenaje al maestro granadino Manolete. Ya le hemos visto estas alegrías aunque su arrolladora personalidad dibujan otro baile, otra estructura y otro concepto siendo lo mismo. Y esto es lo más interesante en Iván: su crecimiento. Quiso regalar unas rumbas finales para dejar buen sabor de boca (ya lo dejó desde que salió al principio) amén del agradecimiento eterno a amigos y familiares.
Para terminar la semana (realmente terminó con David Carmona y Patricia Guerrero, espectáculo al que no pude asistir) el baile del joven Alberto Sellés. 
Un torbellino de buenas ideas, de depurada técnica y de buenas maneras. Y si encima comparte escena con Javier Barón el éxito es una garantía.
El repertorio de Alberto se basó en seguiriya de inicio en las que demostró la fuerza que posee en los pies. Con Javier Barón, en la caña, demostró que está a la altura del maestro alcalareño (salvando las distancias) a pesar de su juventud. En un paso a dos, ambos se reunieron, se adivinaron y se encontraron. Admirable la capacidad del joven de seguir la estela de Javier Barón y de personalizar su baile. Por alegrías, con las que cerró la noche volvió a recuperar la fuerza expresiva que tiene su taconeo apoyado en un braceo recto y compacto. Javier nos sorprendió con bulería que cayeron rítmicamente en soléa. Para el aficionado y para cualquier asistente a un espectáculo, es un privilegio poder ver y admirar  la maestría de Barón. 
Las transiciones al baile sonaron con El Galli por malagueñas y abandolao, y por tangos destacándose la voz de Manuel Romero. La guitarra de Juan Campallo dirigió el acompañamiento además de interpretar taranta en solitario. 












La Cachucha. Primeras noticias.

  El Conciso, 13 de enero de 1813 El Conciso, 20 de enero de 1813 El redactor general, 20 de enero de 1813. El redactor general, 7 de febrer...