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jueves, 26 de marzo de 2015

ANA CALÍ. 'P'ATRÁS'

Segundas partes nunca fueron buenas, decía el dicho. No siempre se cumple. Segundas partes pueden ser mejores. Mucho mejores. No es extraño entonces, preguntarse por qué Ana Calí vuelve por segundo año consecutivo al ciclo Flamenco viene del sur. El éxito del año anterior le ha abierto las puertas del mismo escenario. Otrora, es el incomprensible hecho de que vuelva a ser el mismo teatro, máxime cuando este ciclo se celebra en otras provincias andaluzas en las que poder disfrutar del baile de Ana. Tuvimos la suerte de verla, si, pero haber participado en otras provincias daría más proyección. Al flamenco y a la granadina. 
En cualquier caso, nos quedamos con una obra cuyo guión se aleja de los cánones a los que estamos acostumbrados. Porque en 'P`atrás' el flamenco viaja a sus ancestros. Sus inciertos inicios, sus formas premusicales conforman un guión musical cuyo hilo conductor se fundamenta en las diferentes estéticas de la bailaora y de sus compromisos estéticos con esas etapas. 
Nueva York como comienzo. El recuerdo a Carmen Amaya. Y taranta algo liviana en el arranque. Menos mal que el espejismo desapareció pues a partir de la primera pieza, la bailaora encadenó las coreografías de los diferentes cantes acordes con los tiempos que representaba. Así, la guajira habanera fue sobria en la vestimenta pero jovial en el contenido. 
La guitarra de Alfredo Mesa es otro cantar. Suena a Granada sin abusar del golpeo ni del rasgueo propio de los tocaores acostumbrados a trabajar sin megafonía. La limpieza de su toque es digna de elogio.
El consecuente recorrido histórico de Calí pasó por las alegrías, Polo (Tobalo y natural) y playeras y/o seguiriyas. Tras estas, zarabanda, romances y arboreá.
Ana posee suficientes cualidades para acometer un argumento sólido en cada baile. Su fuerza expresiva, no sólo facial sino corporal, hacen de ella una bailaora atípica. Atípica porque nada en ella es fingido. Y cuando todo fluye sin necesidad de impostar el producto resultante se traduce como el duende en el cante. 
Para con el cante Alfredo Tejada y Sergio 'El Colorao' se encargaron de versificar los toques de Alfredo. En los pregones Alfredo se rasgó las vestiduras. La réplica fue por romances del 'Colorao'. 
'P`atrás' terminó por el principio; La Gitanilla (1605). Una preciosa estampa en la que Ana le bailó al cántaro del agua desnuda de pies. 
'P'atrás' como espectáculo flamenco es el resultado del estudio musical y dancíntisco del flamenco en el que lo pintoresco como ingrediente principal mantiene el guión. 
Entre actos, la música en off de la soleá de Matías Jorge de Rubio (1860) y la brillante interpretación de la soleá de Julián Arcas (1867) actualizada por Alfredo Mesa cumplieron el objetivo marcado: Acercarse al flamenco tratado desde una perspectiva personal con un resultado excelente. 


miércoles, 23 de abril de 2014

30 ANIVERSARIO 'CARMEN DE LAS CUEVAS'

La escuela internacional de flamenco 'Carmen de las Cuevas' está de enhorabuena y por ende todos los granadinos y aficionados al flamenco. Y para celebrar su treinta cumpleaños ha decidido poner de acuerdo a todos sus profesores y activistas flamencos para regalar una noche que se anticipa de lujo. 
Esta escuela, la primera de carácter internacional en Granada, ha atraído a miles de aficionados de todos los rincones del mundo a lo largo de su vida académica flamenca. 
Este viernes 25 de abril en el teatro Isabel la Católica podremos disfrutar de la calidad de sus profesores/as los mismos que durante años han hecho posible que sea el referente flamenco en cuanto a escuela de flamenco en Granada
Desde aqui les invitamos a que vayan y disfruten de una gran noche flamenca.



Les anticipamos el programa que podremos disfrutar esa noche:


BÁILAME

Coreografía: Raimundo Benítez, Javier Martos y Pilar Fajardo
Baile: toda la compañía
Música original: Marcos Palometas y Jorge el Pisao

RECUERDO UNO

Coreografía y baile: Javier Martos

INSPIRACIÓN

Coreografía y baile: Estefanía Martínez
Música original: Sergio el Colorao

RECUERDO DOS

Coreografía y baile: Judit Cabrera

PASO A DOS

Coreografía: Raimundo Benítez
Baile: Estefanía Martínez y Raimundo Benítez

MAESTROS

Coreografía: Raimundo Benítez
Baile: toda la compañía

RECUERDOS

Coreografía y baile: Estefanía Martínez, Judit Cabrera, Pilar Fajardo, Javier Martos y Raimundo Benítez

ó




jueves, 21 de noviembre de 2013

LA TEMPORERA DE ROGELIO DE MONTEFRIO

En los últimos años estamos viendo como los repertorios de muchos cantaores están cambiando. Principiar un recital con una toná o martinete era usual en muchos de ellos/as. Pero en estos últimos años, entonar temporeras o cantes de trilla son una de las elecciones de estos cantaores. Fernando de la Morena ha sido uno de los que desde hace años ha rescatado estos cantes como parte de su repertorio. 
Realmente son cantes en desuso. No sabría decir hasta qué punto son cantes flamencos o no. Sin duda, su origen es folclórico por lo que su cercanía con el cante flamenco es evidente. Todos los cantes relacionados con el campo, ya sean, trillas, temporeras, pajaronas, cantes de siembra, de arrieros, de escarda, de gañanías etc tienen elementos comunes. Es posible que si quisiéramos agruparlo de alguna manera deberíamos hablar de tonadas campesinas. Tonadas pues el arco melódico que las secunda, en su práctica totalidad se asemeja a éstas. 
Hablemos de temporeras
¿De cuando datan estos cantes?- Teniendo en cuenta su origen folclórico y su procedencia campesina podríamos estar hablando de siglos. 
Agustín Gómez dijo de ellas que son 'cantes intermedios entre las trilleras y las tarantas'.
Domingo Manfredi opinaba que se adaptaban 'al ritmo del compás de la yunta de los mulos arando'.
(Definición del Drae: Yunta: Par de bueyes, mulas u otros animales que sirven en la labor del campo o en los acarreos).
 Difícil cuestión esta la de adivinar el compás de la yunta, pues dependiendo de la velocidad del arado así seria el compás. Por otro lado, y siendo cantes con analogías a las tonadas, carecientes de compás, poco sentido tiene estas palabras. 
Al respecto recogemos las interesantes afirmaciones de Paco Vargas en un interesante artículo sobre las tonadas campesinas apuntando lo que afirmaba Jose Carlos de Luna:
"Las temporeras más primitivas, que las escuchó en Lucena (Córdoba) se caracterizaban porque eran cantadas por un grupo de gañanes que guardando turno, cada uno cantaba un verso distinto. Siendo el desarrollo del cante así: iniciaba un gañán la copla cantando un verso y, al rematarlo, otro la recogía con un ¡Voy! turnándose entre ellos hasta que el último gritaba: ¡Fuera! y acababa la estrofa y el canto. Él mismo, en versión algo estrambótica calificó a la temporera de cante sin dolor ni estilo propio, mixto entre las trilleras y la taranta"

Teniendo en cuenta las diferentes teorías, no sólo de su origen, sino de sus características musicales y melódicas, todas ellas guardan entre sí un halo de cante primitivo con cierto aire romanceado. 
La provincia de Granada tiene en su haber un repertorio de estos cantes poco conocidos pero que todavía hay cantaores con afán de que no se olviden y que no se pierdan en el tiempo. Por suerte, internet nos da la posibilidad de disfrutar de estos cantes, algunos de ellos auténticas reliquias, que de no ser por aficionados que grabaron con sus cámaras arcaicas estos cantes no tendríamos apenas documentación. 
Sin lugar a dudas, son las temporeras de Montefrio las más conocidas y de las que disponemos más grabaciones. Haber más, haylas, pero están casi desaparecidas y el tiempo hará que se pierdan. 
Si de Montefrío tenemos las más conocidas, son Manuel Ávila y Juan Pinilla dos de los más importantes transmisores de estos cantes.  Pero retrocediendo en el tiempo hay que hablar de Rogelio Peña Moreno. Cantaor aficionado donde los haya, legó estos cantes a generaciones venideras. Una de las muestras más conocidas son las grabadas en el disco 'Mosaico de cantes granadinos' editado a raíz del XI Congreso de Actividades Flamencas (Granada 1983). 

De otro lado rescatamos dos modalidades de temporeras que el propio Rogelio grabó en una actuación en directo: 


Pincha para escuchar la TEMPORERA DE ROGELIO (MONTEFRIO)

Y echa luz a la vega
enciende niña el candil
y echa la luz a la vega
que vino los hortelanos
ya tenemos luna nueva


Pincha para escuchar la TEMPORERA DE ROGELIO (MONTEFRÍO)

Dios te guarde Tio Frasquito
que buenas están las papas
revuertas con los tomates
y en teniendo mucha pringue
que bien, pásame el gaznate

Como ya hemos anticipado, Manuel Ávila y Juan Pinilla han sido, entre otros, dos de los cantaores que han mantenido la tradición de rescatar estos cánticos de labor. Pero no han sido los únicos. El último cantaor al que hemos escuchado esta música ha sido al cantaor Sergio Gómez 'El Colorao'. A su manera, como él mismo anunció cantó una temporera recogida del repertorio de Rogelio.
Este es el cántico que entonó la semana pasada en el Palacio de los Condes de Gabia:

Pincha para escuchar la TEMPORERA DE SERGIO GÓMEZ 'EL COLORAO'

..............
aperaor que mis mulas son nuevas
y me duelen más
echa la luz a la vega
y enciende niña el candil
y echa la luz a la vega
que digan los hortelanos
ya tenemos luna nueva
ya tenemos luna nueva

Por último  recogemos lo que podría ser la primera grabación de un cante de estas características. Fechada en 1912 y bajo el título de 'Diligencia de Cartagena a Murcia' (Odeón X-41.279) entona coplas habladas y cánticos pareados además de arrear a las mulas de la diligencia.

Pincha para escuchar a ARANA. 'DILIGENCIA DE CARTAGENA A MURCIA'







jueves, 1 de agosto de 2013

LOS VERANOS DEL CORRAL 2013


Tras sufrir recortes en su programación, el ciclo flamenco 'Los veranos del Corral' mantiene el nivel del flamenco estival granadino en lo más alto. Como cada año, la programación está cuidada y esto hace que, a pesar de la crisis, de la mucha o poca afluencia de público y/o del interés por ver flamenco, todo aquel que quiera y decida disfrutar de flamenco pueda tenerlo a la mano; y a precios populares, que diría aquel.
Tras dos semanas de actuaciones, damos cuenta de lo que pudimos ver, de lo que aconteció y de cómo lo vivimos desde nuestro punto de vista.

Comenzamos con Rafael Campallo. No es la primera vez que ha visitado las tablas del Corral y espero que no sea la última. Cuando nos visitó ya dimos cuenta de la sorprendente capacidad que tiene para transmitir. Posee una verticalidad en su baile de órdago, una fuerza comedida que utiliza a su antojo para dar sentido a cada paso, a cada sonido y cada braceo.
Con malagueña mostró credenciales. Sobrado. Estilísticamente soberbio y correcto en el montaje. Para que funcione un espectáculo no todo es el artista principal sino que la retaguardia hace de colchón elevador del artista para completar un gran espectáculo. Rafael se guió por la guitarra de Juan Campallo en la música. Y nos sorprendió con una rondeña muy cuidada musicalmente y en solitario. Para el taranto volvió Rafael a mostrar su fenotipo flamenco. Lineas verticales en su cuerpo, ejecutando un baile muy masculino al igual que hizo en alegrías con las que cerró la ronda bailaora. Entre medias, la voz de Jeromo Segura se 'marcó' una soleá trianera encontrándose a si mismo y dándolo todo. ¡Como sonó Jeromo! Y para completar el cuadro la percusión de Jose Carrasco, correcto, medido y encontrando su sitio en cada momento.
El martes nos perdimos la oportunidad de ver a Paloma Fantova pues acudimos al estreno de 'Duende' en los jardines del Generalife. 
Lee la reseña en www.Deflamenco.com

Como hemos visto en los últimos años, bailaoras niponas han formado parte del cartel de la muestra de baile granadina. Este año ha sido Eiko Takahashi. La estética nipona en el Corral siempre ha estado en el escenario, ya fuera en forma de catanas o de trajes típicos. Eiko obvió atuendos 'japos' para posicionarse en lo que realmente gusta: flamenco sin adornos. A esta bailaora sexagenaria no le pidan una técnica depurada ni un marcado carácter en el escenario, porque al margen de si lo tiene o no, su forma de representar lo que siente a través de la danza flamenca deja de lado todo lo demás. Ella se siente flamenca y se busca como flamenca que es. Y su 'yo' más flamenco está en sus manos, en sus muñecas. Da igual que no sorprenda con sus pies, con sus caderas, porque nos despista, nos distrae y nos baila con su muñecas. Por momentos uno se olvida de lo demás y se deja llevar por la frescura de sus movimientos. Y esto es tan válido como aquel o aquella que argumenta su baile taconeando sin parar cual metralleta. Para más Inri no se detiene en bailar un estilo de cante sin más. De la malagueña pasa a los tangos del Piyayo con leves adornos musicales de farruca entre medias. Y lo propio al terminar con soleá que se desvanece en alegrías. Y para dar sentido, la guitarra de Marcos Palometas junto al cante de Sergio 'El Colorao' que se encontró a gusto por levante y Manuel Heredia que se acordó de Perrate y de Fernanda de Utrera por bulerías. 

Llevo un tiempo afirmando que Iván Vargas necesita terminar de despegar y volar en solitario. La herencia en la sangre es fundamental para entender su baile. Juan Andrés Maya, su maestro y mentor le ha dado todo para ser lo que es. Pero ya le ha llegado el momento de despegar, de salir, de encontrar su estilo propio y de distanciarse de su maestro teniéndolo siempre cerca. A Juan Andrés le debe mucho, pues como gran maestro que es ha sabido aportarle sabiduría y conocimiento a su juventud. Y lo mejor de todo, es que parece que lo está encontrando. A pesar de las posibles críticas que puedan suscitar mis comentarios sobre este bailaor, creo que está llamado a ser uno de los grandes bailaores del futuro granadino. Y digo del futuro porque le queda una gran carrera por delante. Aunque en mi opinión, le pese a quién le pese, es el mejor bailaor joven del Sacromonte. 
Presentó una adaptación de su espectáculo 'Yo mismo'. El cante corrió a cargo del Galli y de Miguel Lavi, dos imprescindibles en el atrás. Luis Mariano a la sonanta es otro cantar. Si decía del baile de Iván, de la guitarra granadina afirmo que Luís Mariano está en una órbita difícil de seguir. 
El violín por seguiriya de David Moreira presagiaba que el instrumento iba a aportar lo necesario a lo largo del conjunto musical de la noche para dar otro aire al espectáculo. Pero el abuso y el protagonismo excesivo no son buenos. 
Ecos de trilla y romance para el desenlace por seguiriyas fugaces de Iván. Luís Mariano tocó en solitario por taranta hasta la llegada del sacromontano que recogió la estela musical y comenzó a desplegar su talento. Ciertamente alejado de su maestro, la personalidad de Vargas  se hace necesaria y es el filón que necesitaba para decir con su cuerpo 'este soy yo' aún a pesar de los guiños lógicos a su escuela. Bulerías con violín en tono coplero y cante por derecho de Juan Ángel Tirado, Miguel Lavi y Galli. 
El final fue un homenaje al maestro granadino Manolete. Ya le hemos visto estas alegrías aunque su arrolladora personalidad dibujan otro baile, otra estructura y otro concepto siendo lo mismo. Y esto es lo más interesante en Iván: su crecimiento. Quiso regalar unas rumbas finales para dejar buen sabor de boca (ya lo dejó desde que salió al principio) amén del agradecimiento eterno a amigos y familiares.
Para terminar la semana (realmente terminó con David Carmona y Patricia Guerrero, espectáculo al que no pude asistir) el baile del joven Alberto Sellés. 
Un torbellino de buenas ideas, de depurada técnica y de buenas maneras. Y si encima comparte escena con Javier Barón el éxito es una garantía.
El repertorio de Alberto se basó en seguiriya de inicio en las que demostró la fuerza que posee en los pies. Con Javier Barón, en la caña, demostró que está a la altura del maestro alcalareño (salvando las distancias) a pesar de su juventud. En un paso a dos, ambos se reunieron, se adivinaron y se encontraron. Admirable la capacidad del joven de seguir la estela de Javier Barón y de personalizar su baile. Por alegrías, con las que cerró la noche volvió a recuperar la fuerza expresiva que tiene su taconeo apoyado en un braceo recto y compacto. Javier nos sorprendió con bulería que cayeron rítmicamente en soléa. Para el aficionado y para cualquier asistente a un espectáculo, es un privilegio poder ver y admirar  la maestría de Barón. 
Las transiciones al baile sonaron con El Galli por malagueñas y abandolao, y por tangos destacándose la voz de Manuel Romero. La guitarra de Juan Campallo dirigió el acompañamiento además de interpretar taranta en solitario. 












martes, 9 de abril de 2013

ANA CALÍ . TEATRO ALHAMBRA. Ciclo 'Flamenco viene del Sur' (8/04(2013). Crónica

Tal y como están las cosas es una alegría ver a un artista granadino en el teatro Alhambra y formando parte de la programación del ciclo 'Flamenco viene del Sur'. En los últimos años hemos visto siempre a los mismos cuatro granadinos actuar en este ciclo. No quiero tirar piedras sobre ellos sino criticar que la Junta de Andalucia y el Instituto Andaluz de Flamenco, de quién depende este ciclo, se acuerde no sólo de los de siempre. Hay una cantera y una nómina de artistas más que interesante en la ciudad que bien podrían estar en este ciclo. Por otro lado, habría que ver si el resto de artistas desarrollan y mandan propuestas loables de acuerdo al nivel de este ciclo.
Ana Calí ya anunciaba hace unos meses algo importante en su carrera. Y aqui lo tenemos. En la noche de ayer junto a un elenco acompañante netamente granadino trajo su espectáculo 'De cobre y lunares' que ya presentara en el Festival de las Cuevas el pasado año. La sencillez de esta obra brilla y es el eje central de la trama. La historia del pueblo gitano sacromontano de principios de siglo, las danzas propias y los rituales musicales de antaño, estampas típicas y tópicas del barrio. Un tiempo pretérito traido al siglo XXI. Un todo que Ana supo adosar con dignidad a su baile. El programa adivinaba que íbamos a ver y escuchar la música tradicional del Sacromonte. Desde los tangos del Petaco hasta la Mosca o la Cachucha y los fandangos del Albaicín. El resto cantes y bailes de tradicion flamenca. Ana calí es una de esas bailaoras que ha ganado con el tiempo. Sus formas son las heredadas por sus maestros y transmitidas a las nuevas generaciones. Junto con la escuela bolera y la sevillana, la escuela granadina es una de las que más personalidad expresa en sus modos de bailar. La fuerza de sus movimientos, las exageraciones en lo corporal y la expresividad en el rostro son, sin duda, las señas de identidad de esta. 




Principió el espectáculo con unas imágenes del Sacromonte y de sus gentes, con sones de la Cachucha que más tarde recogería el elenco artístico y convertiría en tangos del camino con guiños al maestro Morente en la melodía de la bandurria de Fernando de la Rosa.
El cante lo pusieron las voces de Sergio Gómez 'El Colorao' e Iván Centenillo. El primero en una granaina y media dulce como la melaza con la guitarra de Alfredo Mesa. Durante todo el recital el compás y la percusión de 'El Moreno' y de Miguel 'Cheyenne' sumaron puntos al total de la obra.
Las partes centrales, esto es, el baile fueron a parar a la soleá en la que la bailaora tiró de pies para expresarse sin abusar de remates y a las alegrías que se desarrollaron aceleradas en demasía. Las ganas de agradar pudieron con la gracia propia de este baile aunque en el cambio a bulerías se dejó el resto. Alfredo, guitarrísta de acompañamiento, está dando muestras de su versatilidad en la sonanta y ya hay en él una evolución significativa. Fue capaz de sacarle partido tanto a sus manos como a su capacidad creativa.Llegó a incluir el final de los 'Panaderos flamencos' de Esteban de Sanlúcar en las alegrías, algo que, ciertamente nos sorprendió por su elegancia a la hora de introducirlo. Las transiciones, sonaron a Granada con la bandurria de Fernando y la guitarra de Rafael de la Rosa. Ejecutaron una adaptación de la 'Danza del Molinero' de Manuel de Falla. Centenillo entonó en solitario tangos del Petaco. La extraña sonorización de su micro estuvo desacertada pues el resultado sonoro que salía al patio de butacas era ciego y no se pudo apreciar su cante.  
Tras la pincelada de tangos morunos de Calí, antes de la 'Danza del Molinero', los fandangos del Albaicín, muy al estilo del barrio. Con su cesta y aspavientos, giros y movimientos de cuello dibujando el baile.
 Para finalizar, como hemos anunciado antes, las alegrías, rítmicamente aceleradas y sin apenas espacio para los silencios, en una Ana crecida en el escenario. El fin de fiesta vino con 'La Mosca' y todos los participantes en el centro del escenario custodiando a la protagonista.



CURRITO DE LA GEROMA EN GRANADA

  El Defensor de Granada, 15 de junio de 1929