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miércoles, 8 de agosto de 2018

Julio Fajardo, Iván Vargas, El Pele, Carmen Linares. La Caña flamenca. 4.08.2018. Salobreña.

La penúltima de las citas flamencas tropicales de la costa granadina fue todo un éxito. En todos los sentidos. La Caña flamenca, como venimos anunciando, ha asumido y diseñado un ciclo impecable. Para la cita de la noche del pasado sábado, ha absorbido, podríamos decirlo así, el festival Lucero del Alba que este año cumple la nada desdeñable cifra de 50 años. Todo un acontecimiento en el registro de antigüedad de los festivales andaluces, uno de los más longevos y el más longevo de la provincia. Aún recuerdo cuando se celebraba en el castillo de Salobreña hasta llegar a cambiar de enclave y trasladarse a una de las explanadas del barrio bajo, donde había más espacio. Sin embargo, esta edición se ha celebrado en el polideportivo, a las afueras de la localidad con el castillo como telón de fondo. Al aire libre, con un gran escenario, se preveía una noche larga en calidad y medida en el tiempo. Adiós a los eternos festivales en los que las claras del día daban la señal de que estaban terminando. El formato fue ajustado en el número de artistas. Ni sobró ni faltó nada. 

A la entrada al polideportivo, me encontré con el cantaor Julio Fajardo con quien conversé un rato sobre el festival. Me sorprendió en la conversación porque me dijo que él abría la velada y no lo recordaba anunciado en la cartelería. Bien es verdad que el propio artista me confirmó que en los primeros diseños no aparecía pero se corrigió el error y en los nuevos difundidos en las redes sociales sí aparecía. También participó Miguel Mira 'El Pepino'. Fue recital largo, clásico en la concepción del cante, fundamentado en el compás de soleá, alternando ésta con la bambera y la caña en alternancia con la granaina, los fandangos y la malagueña. Por ahí Julio se defiende muy bien. 

Tras el inicio de artistas locales Iván Vargas cogió el testigo con un baile para todos conocido. De manera intrínseca, acude a las formas más contundentes del Sacromente, con una fuerza en los pies fastuosa en la que se muestra su procedencia. Es lo que ha mamado y lo que le sale de dentro. Este tipo de escenarios no suelen ser los mejores para mostrar la calidad de un bailaor; sin embargo Iván bailó como pocas veces lo he visto, con una concentración clamorosa y un compendio equilibrado en su estética personal que ejecuta aunada con las diferentes escuelas que en él se vislumbran. De su tío Juan Andrés está la estética en los brazos, la magnífica verticalidad corporal. De Mario Maya algunos guiños al igual que el sello de Manolete en su figura. Desde hace un tiempo vengo defendiendo que Iván va a sobrepasar a Juan Andrés (sin desmerecer para nada sus éxitos y su importancia) y se va a convertir en uno de los máximos defensores del baile auténtico granadino. El tiempo me dará (o no) la razón pero estoy convencido que el discípulo va a sobrepasar al maestro.

                                                                       Imagen extraída de facebook.

En su repertorio hubo tarantas rematadas por tangos de Graná, entre los que se incluyeron algunos cantes de alabanza del culto y alegrías rematadas por bulerías con inclusiones de alboreá. Le acompañaron en el cuadro musical Joni Cortés y Juan Ángel Tirado, impecables en el atrás (cantaron además soleá), junto a Luís Mariano, elección inmejorable para acompañar al baile, y el compás de Estela Rubio y Eli Maya.

El cambio de tercio lo dio el cordobés Pele. Se preveía un recital clásico a tenor de las palabras que cruzamos con él previo a su subida al escenario donde nuestro amigo Carmelo Gijón le preguntó si iba a cantar 'Vengo del moro'. No estaba en su repertorio inicial según nos dijo pero se ve que de manera inteligente lo incluyó y explico el por qué pudo ser así. Se dirigió al público pidiendo más aplausos tras su inicio por zambra que acabó en vidalita. Con la experiencia que tiene, caló rápidamente al público y supo ver que lo que querían era sus éxitos más conocidos. Y así fue. Siguió por soleá, la antología del Pele, 'su cante estrella'. La soleá del Pele. Continuó con los tangos 'Vengo del moro' con los que enganchó al público definitivamente. 

De ahí a la bulería 'Yo he visto en el horizonte' en la que incluyó granainas por bulerías y fandangos de Huelva en el compás de amalgama e incluso se acordó de Morente con 'Señorita'. Grande es que un grande cante por otro. Y así hace El Pele desde hace tiempo: Morente está vivo en su voz y en su cante. Terminó su intervención, curiosamente por sevillanas, algo que yo no había vivido antes: Sevillanas del Pañuelo y fin. La guitarra de Niño Seve, que tan bien le va a su cante, a pesar de ser contemporánea engordó el peso de la actuación, que acabó de redondearse con el compás de su hijo José Moreno y el violín de Emilio Martín.

                                                                     Imagen extraída de facebook.

El nombre en mayúsculas para terminar la noche fue el de la señora del cante Carmen Linares. Toda una leyenda, una eminencia no sólo por su sabiduría sino por su larga trayectoria y su aportación al cante en femenino. Presentaba 'Verso a verso' en el que musicaliza poemas de Miguel Hernández, pero hubo tiempo y recuerdo para otros poetas como Juan Ramón Jiménez, García Lorca y José Ángel Valente. Con la guitarra de Salvi Gutiérrez, los coros y el compás de Ana María González y Rosario Amador interpretó tangos rescatados de su antología de la mujer en el cante, de Graná, extremeños para 'ajondar' en los versos de Hernández con 'Andaluces de Jaén' (por peteneras y tono de taranto), 'Todas las casas son ojos' (por soleá y bamberas).


Hubo baile; como artista invitada Vanesa Aibar, que tras la toná de Carmen hizo seguiriyas con una técnica impoluta en la colocación del braceo. Tras una transición por bulerías de Eduardo Pacheco y Gutiérrez, vinieron los fandangos de Huelva y de nuevo el baile de Aibar con 'Los vendimiadores' que resultó ser una adaptación por tanguillos. 
Alrededor de las 2 de la madrugada finalizó la noche, rozando el lleno absoluto, lo que nos deja una lectura exitosa en la parte de organización y producción. 







sábado, 7 de diciembre de 2013

KARIME-IVAN-ALBA & AMAYA-VARGAS-HEREDIA

Esta edición de los XIV Encuentros Flamencos de Granada tienen un claro sabor familiar. Familiar  pues son dos familias principalmente las que han copado la casi totalidad de las noches flamencas del teatro en lo que se refiere al baile. Los Maya y los Farrucos.
La segunda gala tuvo la excepción de contar en el escenario con la sobrina nieta de la gran Carmen Amaya, Karime Amaya.
Como dignos herederos de una estirpe flamenca, los más jóvenes de algunas de las mejores castas flamencas se juntaron para demostrar que el futuro del baile está garantizado no sólo en términos genéricos, sino que la esencia que guardan los antepasados de estas familias pasa de generación en generación enriqueciéndose. 
El trío Karime-Iván-Alba nos hizo presagiar que posiblemente viéramos en una misma noche tres estilos propios de danza; tres formas de entender y sentir el baile y tres formas de transmisión. Porque si algo bueno tiene esto del flamenco y del duende es el poder de transmisión que expresa un artista y que viaja hasta el corazón y el alma del que lo disfruta. 

Tras una breve introducción de los tres protagonistas fue Iván quién se responsabilizó de encarar el primer baile (farruca) de la noche con la guitarra de Luís Mariano. 
Sin lugar a dudas, la progresión de Iván en el baile ha sido espectacular. Durante los últimos años, se le achacaba como algo negativo el inequívoco sello familiar de su gente, principalmente de su tío Juan Andrés y las hechuras propias de los Maya. Ya que se trata de sumar y no dividir, Iván, manteniendo la fuerza y el concepto estético aprendido, ha sabido deconstruir su baile y volver ha construirlo en unos modos que nos hacen hablar de un nuevo bailaor. Nuevo a pesar de su larga experiencia. Y lo mejor es que siendo el mismo de siempre ha sabido reinventarse, dar un giro de tuerca a su baile y ser capaz de ofrecer un argumento que va más allá de las fronteras del Sacromonte. 
En su haber un braceo maduro y delicado que se enfrenta a la furia de sus pies; un paradójico encuentro entre la dulzura y la rabia. 


Por otro lado, en su otra intervención en solitario rescató el homenaje a 'Manolete' y Mario Maya por alegrías que ya presentara en su espectáculo 'Yo mismo' y tiempo antes junto a Juan Andrés Maya en el mismo teatro. 
La menor de la saga, Alba Heredia, sigue la estela de sus mayores. Es joven y se encuentra en esa búsqueda de personalidad constante que la diferencie de cualquiera. Su paso por Sevilla fue notorio en la seguiriya, aunque la expresividad melodramática marca de la casa es innegable. A destacar la capacidad de desbrozar el baile con sus brazos y con bata de cola a pesar de no sacarle el partido que se merecía y todo ello empañado por lo ampuloso de sus gestos faciales. 
En contra de lo esperado fue ella la encargada de hacer un homenaje a Carmen Amaya, cuando se lo esperábamos a Karime. 
Con traje blanco y pantalón Alba quiso emular el genio de la del Somorrostro. Tarea árduo compleja al alcance de demasiados pocos. 

La tercera en discordia protagonista, (Karime Amaya) demostró la potencia de su físico y la procedencia genética. De amplios registros, se detuvo en la utilización de sus pies como recurso no sólo efectista sino como eje vertebrador del contenido escénico y corporal de la soleá por bulería. 
En el apartado musical, la guitarra de Luis Mariano y de Justo Fernández 'Tuto' apoyaron magistralmente tanto el baile como el cante de Manuel Tañé y Simón Román (al margen de las tonás que interpretaron) y la impecable percusión de 'Cheyenne' y 'El Moreno'.
 La fiesta del fin se terció por rumbas y la noche con la mejor compañía posible.





jueves, 1 de agosto de 2013

LOS VERANOS DEL CORRAL 2013


Tras sufrir recortes en su programación, el ciclo flamenco 'Los veranos del Corral' mantiene el nivel del flamenco estival granadino en lo más alto. Como cada año, la programación está cuidada y esto hace que, a pesar de la crisis, de la mucha o poca afluencia de público y/o del interés por ver flamenco, todo aquel que quiera y decida disfrutar de flamenco pueda tenerlo a la mano; y a precios populares, que diría aquel.
Tras dos semanas de actuaciones, damos cuenta de lo que pudimos ver, de lo que aconteció y de cómo lo vivimos desde nuestro punto de vista.

Comenzamos con Rafael Campallo. No es la primera vez que ha visitado las tablas del Corral y espero que no sea la última. Cuando nos visitó ya dimos cuenta de la sorprendente capacidad que tiene para transmitir. Posee una verticalidad en su baile de órdago, una fuerza comedida que utiliza a su antojo para dar sentido a cada paso, a cada sonido y cada braceo.
Con malagueña mostró credenciales. Sobrado. Estilísticamente soberbio y correcto en el montaje. Para que funcione un espectáculo no todo es el artista principal sino que la retaguardia hace de colchón elevador del artista para completar un gran espectáculo. Rafael se guió por la guitarra de Juan Campallo en la música. Y nos sorprendió con una rondeña muy cuidada musicalmente y en solitario. Para el taranto volvió Rafael a mostrar su fenotipo flamenco. Lineas verticales en su cuerpo, ejecutando un baile muy masculino al igual que hizo en alegrías con las que cerró la ronda bailaora. Entre medias, la voz de Jeromo Segura se 'marcó' una soleá trianera encontrándose a si mismo y dándolo todo. ¡Como sonó Jeromo! Y para completar el cuadro la percusión de Jose Carrasco, correcto, medido y encontrando su sitio en cada momento.
El martes nos perdimos la oportunidad de ver a Paloma Fantova pues acudimos al estreno de 'Duende' en los jardines del Generalife. 
Lee la reseña en www.Deflamenco.com

Como hemos visto en los últimos años, bailaoras niponas han formado parte del cartel de la muestra de baile granadina. Este año ha sido Eiko Takahashi. La estética nipona en el Corral siempre ha estado en el escenario, ya fuera en forma de catanas o de trajes típicos. Eiko obvió atuendos 'japos' para posicionarse en lo que realmente gusta: flamenco sin adornos. A esta bailaora sexagenaria no le pidan una técnica depurada ni un marcado carácter en el escenario, porque al margen de si lo tiene o no, su forma de representar lo que siente a través de la danza flamenca deja de lado todo lo demás. Ella se siente flamenca y se busca como flamenca que es. Y su 'yo' más flamenco está en sus manos, en sus muñecas. Da igual que no sorprenda con sus pies, con sus caderas, porque nos despista, nos distrae y nos baila con su muñecas. Por momentos uno se olvida de lo demás y se deja llevar por la frescura de sus movimientos. Y esto es tan válido como aquel o aquella que argumenta su baile taconeando sin parar cual metralleta. Para más Inri no se detiene en bailar un estilo de cante sin más. De la malagueña pasa a los tangos del Piyayo con leves adornos musicales de farruca entre medias. Y lo propio al terminar con soleá que se desvanece en alegrías. Y para dar sentido, la guitarra de Marcos Palometas junto al cante de Sergio 'El Colorao' que se encontró a gusto por levante y Manuel Heredia que se acordó de Perrate y de Fernanda de Utrera por bulerías. 

Llevo un tiempo afirmando que Iván Vargas necesita terminar de despegar y volar en solitario. La herencia en la sangre es fundamental para entender su baile. Juan Andrés Maya, su maestro y mentor le ha dado todo para ser lo que es. Pero ya le ha llegado el momento de despegar, de salir, de encontrar su estilo propio y de distanciarse de su maestro teniéndolo siempre cerca. A Juan Andrés le debe mucho, pues como gran maestro que es ha sabido aportarle sabiduría y conocimiento a su juventud. Y lo mejor de todo, es que parece que lo está encontrando. A pesar de las posibles críticas que puedan suscitar mis comentarios sobre este bailaor, creo que está llamado a ser uno de los grandes bailaores del futuro granadino. Y digo del futuro porque le queda una gran carrera por delante. Aunque en mi opinión, le pese a quién le pese, es el mejor bailaor joven del Sacromonte. 
Presentó una adaptación de su espectáculo 'Yo mismo'. El cante corrió a cargo del Galli y de Miguel Lavi, dos imprescindibles en el atrás. Luis Mariano a la sonanta es otro cantar. Si decía del baile de Iván, de la guitarra granadina afirmo que Luís Mariano está en una órbita difícil de seguir. 
El violín por seguiriya de David Moreira presagiaba que el instrumento iba a aportar lo necesario a lo largo del conjunto musical de la noche para dar otro aire al espectáculo. Pero el abuso y el protagonismo excesivo no son buenos. 
Ecos de trilla y romance para el desenlace por seguiriyas fugaces de Iván. Luís Mariano tocó en solitario por taranta hasta la llegada del sacromontano que recogió la estela musical y comenzó a desplegar su talento. Ciertamente alejado de su maestro, la personalidad de Vargas  se hace necesaria y es el filón que necesitaba para decir con su cuerpo 'este soy yo' aún a pesar de los guiños lógicos a su escuela. Bulerías con violín en tono coplero y cante por derecho de Juan Ángel Tirado, Miguel Lavi y Galli. 
El final fue un homenaje al maestro granadino Manolete. Ya le hemos visto estas alegrías aunque su arrolladora personalidad dibujan otro baile, otra estructura y otro concepto siendo lo mismo. Y esto es lo más interesante en Iván: su crecimiento. Quiso regalar unas rumbas finales para dejar buen sabor de boca (ya lo dejó desde que salió al principio) amén del agradecimiento eterno a amigos y familiares.
Para terminar la semana (realmente terminó con David Carmona y Patricia Guerrero, espectáculo al que no pude asistir) el baile del joven Alberto Sellés. 
Un torbellino de buenas ideas, de depurada técnica y de buenas maneras. Y si encima comparte escena con Javier Barón el éxito es una garantía.
El repertorio de Alberto se basó en seguiriya de inicio en las que demostró la fuerza que posee en los pies. Con Javier Barón, en la caña, demostró que está a la altura del maestro alcalareño (salvando las distancias) a pesar de su juventud. En un paso a dos, ambos se reunieron, se adivinaron y se encontraron. Admirable la capacidad del joven de seguir la estela de Javier Barón y de personalizar su baile. Por alegrías, con las que cerró la noche volvió a recuperar la fuerza expresiva que tiene su taconeo apoyado en un braceo recto y compacto. Javier nos sorprendió con bulería que cayeron rítmicamente en soléa. Para el aficionado y para cualquier asistente a un espectáculo, es un privilegio poder ver y admirar  la maestría de Barón. 
Las transiciones al baile sonaron con El Galli por malagueñas y abandolao, y por tangos destacándose la voz de Manuel Romero. La guitarra de Juan Campallo dirigió el acompañamiento además de interpretar taranta en solitario. 












miércoles, 15 de mayo de 2013

LUCÍA GUARNIDO SUMA Y SIGUE

La bailaora granadina afincada en Madrid Lucía Guarnido vuelve a su tierra para presentar su último espectáculo 'Suma y sigue'. Aunque ya lo había estrenado en Salobreña y Motril, lo trae a Granada capital para todos aquellos amantes del baile que quieran disfrutar de su baile. También pudimos ver este en Madrid y Barcelona, pero la suerte ha querido que se lo presente a la ciudad que le dio el bagaje profesional inicial en el baile flamenco. 



Será el próximo 19 de mayo en el teatro Isabel la Católica de Granada a las 20:00 h y contará con la colaboración especial de Adrián Santana. Además contará con la voz de Sergio Gómez 'El Colorao' y Alfredo Tejada, la guitarra de Luís Mariano y la percusión de Miguel Cheyenne.

Les dejo un resumen del espectáculo en el siguiente enlace.





La Cachucha. Primeras noticias.

  El Conciso, 13 de enero de 1813 El Conciso, 20 de enero de 1813 El redactor general, 20 de enero de 1813. El redactor general, 7 de febrer...