jueves, 28 de julio de 2016

LABORATORIO COREOGRÁFICO URBANO FLAMENCO. Los veranos del Corral 2016

Quedó inaugurada la XVIII muestra de flamenco de Granada 'Los veranos del Corral'. No me cabe duda que las propuestas venideras para las próximas tres semanas van a dar que hablar a la vista del estreno. Absténgase talibanes de lo jondo, puristas en declive y aficionados variopintos que no aceptan que la palabra evolución haga acto de presencia en el flamenco. En pleno siglo XXI, la vanguardia en el baile flamenco no es sino un reflejo de aquello que ya hacían La Mejorana, La Macarrona o Carmen Amaya hace décadas. Y no pocas. Renovarse o morir. Ese puede ser el slogan que articula el pensamiento del Laboratorio Coreográfico Urbano de Flamenco dirigido por Fuensanta La Moneta con el que se abrió la muestra.
Una mirada hacia el futuro, hacía nuevas tendencias por descubrir; eso es el laboratorio. Un lugar de encuentro, de investigación, de prácticas donde se generan nuevos conceptos coreográficos partiendo de la misma esencia del baile primitivo, ¿Por qué no?

(Imagen cedida por Joss Rodríguez)

El mismo nombre del primer montaje que presentan oficialmente en Granada (Ya pasaron por el festival de Jerez) da una visión de lo que iba a encontrarse  el espectador. 'Ritmos y juegos'. Ambos términos conjugados en escenas por momentos minimalistas, con escenificaciones y actuaciones teatrales de las cuatro bailaoras. Misma conjugación aplicable a la guitarra soberbia de Luís Mariano durante toda la noche; y enésima potencia aplicada a las manos de Miguel 'Cheyenne', emperador del compás granadino. Que manera de hacer fácil lo difícil. 
En cuanto al repertorio, el joven Tomás García principia con carcelera y toná dando paso a Aroa Palomo que mantiene el guión hasta que la guitarra en off nos evoca a Ramón Montoya por rondeñas.
Tomás afrontó malagueñas de Garrayito y Peñaranda recogiéndose por Morente.
La propuesta danzística es un summun de coreografías perfectamente definidas, abiertas a la imaginación, con un ideario que define a la perfección las intenciones de La Moneta en el trasfondo creativo.


(Imagen cedida por Joss Rodríguez)

Los tangos de Aroa y el soniquetazo de Cheyenne dejaron paso a la cabal de Tomás en la que Cristina remacho, Esperanza Moreno, Nelia García y Mari Villegas sorprendieron de nuevo con una estampa digna de un cuerpo de baile de primera categoría.
Como regalo de fin de fiesta, Raimundo Benítez, se enfundó la soleá por bulería como testigo final de una noche en la que la investigación ha reflejado que los frutos a recoger están madurando para venderse en cualquier mercado.








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