lunes, 24 de octubre de 2016

SERGIO EL COLORAO. 'COMO MI SANGRE'

En los tiempos que corren hay que saber adaptarse a los cambios, a las nuevas tendencias, a los nuevos gustos del público. Si no, está uno acabado. O al menos, no está en la 'onda'.
En el flamenco pasa esto, sí, pero existe un sector ciertamente crítico que parece no entender que evolucione al son de los tiempos. Y es que un sector de las nuevas generaciones de cantaores, conocedores de los entresijos del cante, están haciendo lo que hace cuarenta años ya hicieran Camarón de la Isla, Enrique Morente o Lebrijano: innovar y aportar nuevos diseños musicales al flamenco. Llegará un tiempo en que estos se conviertan en clásicos, como aquellos, por qué no.
En Granada uno de los eslabones entre el clasicismo cantaor de su familia y los nuevos gustos estético-musicales es Sergio Gómez 'El Colorao'. Hijo de Antonio, la apuesta que presentó en Isabel la Católica no se sale de la ortodoxia en líneas generales. Otrora, es que además apueste por composiciones que dentro del ámbito flamenco, tienen los añadidos musicales de instrumentos que para el flamenco no existieron hace décadas, salvo el saxofón del Negro Aquilino, allá en los años '30 del siglo pasado y poco más.
En el teatro Isabel la Católica, 'El Colorao' presentó su trabajo discográfico 'Como mi sangre'. Un título sugerente que en pocas palabras traduce sus vivencias expresadas a través de su garganta.
Lo que presentó, aparte de un disco, es un espectáculo de gran formato. La división clara en dos partes, una ortodoxa y otra modernamente flamenca.
Con un teatro abarrotado comenzó por granainas en homenaje a Chacón, amén de un primer cante ciertamente personal, alejado de cánones clásicos para recoger por el jerezano magistralmente junto a la guitarra de Jerónimo Maya que participó y secundó al cantaor en la parte clásica del recital.
La soleá, medida y arrastrada hacia atrás la pasea por Alcalá, Jerez, Triana y Lebrija, rematadas por bulerías.





Fotografía cedida por Gilberto González.


La noche estuvo cargada de grandes colaboraciones. Bien es verdad que a Sergio, no le hace falta rodearse de artistas en un escenario para, él sólo, llenar el espacio de la caja escénica con su cante, pero si aprovecha la ocasión para estar con buenos compañeros y artistas, más que mejor para un público deseoso de cante. Por eso, dio su sitio al patriarca de la familia a quién dejó el sitio por seguiriyas. No pudo ser mejor elección porque el eco de Antonio es de esos de los que quedan pocos, cargado de sabiduría y años en los escenarios.
No por menor edad artística demostró menos la que, personalmente, considero la cantaora más flamenca que tiene Granada en la actualidad: Marina Heredia. Por bulerías, se acordó de algunos cantaores de culto, como Gaspar de Utrera, quién parece que es ahora cuando se le está dando su sitio. Con lo que fue y ha sido. Bien por Marina.
José Cortés 'El Indio' puso pies y estampa al romance que interpretó el Colorao. La estética de este bailaor basada en desarrollar su argumento a través de sus pies validó, en esencia, los olvidos del resto del cuerpo. Efectista y ponderado. La guitarra increible de Jerónimo Maya puso el punto de inflexión entre cantes con un gusto exquisito entre lo antiguo y lo moderno, con guiños a Paco de Lucía y aportaciones personales.
A partir de aquí, Sergio cambió de tercio, para introducir un ambiente más moderno, sin alejarse de las raices flamencas, autentificando su cante con colaboraciones de lujo: Bernardo Parrilla al violín por tangos, Pepe Luís Carmona Habichuela con una vidalita marchenera muy personal; en esta versión se crece y decora los tercios con una estética flamenca encomiable.
Bulerías y homenaje a Enrique Morente con 'La leyenda del tiempo' por parte del Colorao que dejó paso al fin de fiesta por rumbas con letras propias que la familia ejecuta en las fiestas familiares.
El respaldo musical que el Colorao eligió para estar con él dejó claro que en Granada hay grandes artistas y mejores músicos: El Moreno y José de Mode a la percusión, guitarra de José Cortés El Pirata, Jonathan Santiago al piano, Victor Ojeda al trombón y Manuel Suárez al bajo. ¡Un acompañamiento de lujo!


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