martes, 7 de mayo de 2013

JOSE VALENCIA EN EL TEATRO ALHAMBRA

Ciclo 'Flamenco viene del sur'       Lunes 6/5/2013

Decía el anuncio de neumáticos que la potencia sin control no sirve de nada. Normalmente es así, pero la voz del cantaor lebrijano Jose Valencia rompe este slogan. Es y ha sido cantaor de 'atrás' durante media vida. Es y ha sido cantaor d'alante' durante otra media. Así que su vida es el cante. 
Su conocimiento del cante lo plasma cada vez que abre la boca. Ya sea cantándole a su amigo el bailaor Joaquín Grilo como a 'La Yerbabuena' con la que trabaja actualmente  o la mayoría de bailaores reconocidos del flamenco. La verdad es que en los últimos años no ha parado de trabajar y las compañías se lo rifan. Y no es para menos. Su conocimiento además de sus facultades lo hacen diferente. En no pocas ocasiones he compartido vivencias en festivales franceses con él y siempre se lo digo: 'Eres de los pocos artistas que no sólo estudian cante, sino que estudian la historia del flamenco en su vertiente teórica'. Por lo que hablar con él de flamenco se convierte en placer por partida doble. 
A Granada vino a presentar el que ha sido su primer trabajo discográfico 'Sólo flamenco'. Un título sugerente que reivindica la pérdida de raíz que está sufriendo el flamenco y en este caso el cante. 

Dejando de lado los pensamientos e intereses de algunos y de otros por la industria flamenca la realidad de Jose es el cante. Un cante potente, visceral, poderosamente fuerte y vibrante cuando ataca los tercios álgidos de los cantes. Algunos podrían pensar que en ocasiones parece que grita más que canta, pero ¿no es ese sentimiento de rabia, de dolor, de sufrimiento el que hay en el cante y el que hace que el cantaor exprese sus emociones con esos 'gritos'? La facultad de Jose no solo pasa por poder 'tirar' de garganta y de diafragma para enfrentarse al cante sino de saber colocar la voz en su sitio y de transmitir.
Con la guitarra de Salvador Gutiérrez, que a pesar de conocer y dominar el mástil no tuvo su noche, afrontó cantes por derecho. Arrancó con malagueña de La Trini en la versión del Cojo de Málaga, artista que tanto le gusta y del que también tomó prestada la levantica que haría más tarde para seguir con rondeña, también en la versión del Cojo y finalizar con fandango del Albaicín. 
Los tercios de soleá fueron redondos con aires maireneros y personalizando el cante. Y por levante volvió a recrearse con taranta y levantica del Cojo. 
Otros cantes como las alegrías conjugaron el sabor añejo de su voz con la musicalidad y modernidad del toque de Salvador en contra de los tientos que se volvieron antiguos tanto en cante como en toque. 
Esperábamos oirlo por seguiriyas y así fue. Después de llevar la voz hasta el límite en el resto de cantes, aún le quedaban fuerzas para romperse las vestiduras encarando los cantes de Tío Jose de Paula o rematando con la cabal del Serna, presumiendo de un caudal prodigioso de voz. 
Terminaría por bulerías con aires lebrijanos, ayudados en el compás por Manuel Valencia y Juan Diego Valencia, las mismas del disco, y de regalo un par de fandangos con ecos caracoleros. 
Para todo aquel que guste del cante por derecho le recomiendo que escuche a Jose Valencia. 


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