martes, 23 de abril de 2013

HAY CARRETE PARA RATO

Carrete de Málaga en el teatro Alhambra. 22/04/2013
Ciclo 'Flamenco viene del sur'

Es diferente. Es anárquico. Es personal. Es inquietante. Es atrevido. Es Carrete.
Cinco adjetivos y un sustantivo son suficientes para definir la estampa  de un bailaor que se ha hecho a sí mismo. Un bailaor que está libre de todo. Y cuando digo libre de todo es de todo. Pero es que no le hace falta nada. A sus edad y con su experiencia no necesita de artificios, técnicas, montajes coreográficos, puestas en escena ni ningún otro guión ni elemento que desvíen la atención de la palabra personalidad. Porque Carrete es personalidad. Pura y dura. Sin aditivos. Es la escuela de la vida. Es haberse hecho a si mismo sin más ánimo e intencionalidad que luchar para vivir. Y luchar como mejor sabe: bailando.
Carrete de Málaga, para quién no lo conozca es el retrato bailaor de una vida. A sus ... y tantos años (oficialmente nació en el 1941, aunque él reconoce que no sabe con certeza 'cuando vio la luz del alba') tiene la fortaleza física de un chaval de quince años. Y las ganas de bailar de uno de veinte. 
'Carrete en vivo' es el resultado del aprendizaje del bailaor malagueño a lo largo de su vida profesional en los tablaos malagueños y en sus apariciones por diferentes escenarios de medio mundo. 
A esto hay que sumarle que al teatro Alhambra vino más que bien acompañado. Rafael Rodríguez a la sonanta, impecable como siempre, con una fuerza en la mano derecha abrumadora y Juan José Amador y La Repompa al cante.

Principió el guitarrista con una zambra (Momento de calma) de aires morunos y gran solemnidad. 
La invitada de la noche fue la sevillana María Ángeles Gabaldón quién intentó estar a la altura y agradar en los tangos de Málaga, en primera instancia lentos, dando paso a un baile figurativo y reposado para posteriormente dar rienda suelta a su fluidez corporal en la aceleración del compás. Cumplió objetivos. 
Se intercalaron ambos bailaores para darse tiempo de reponer fuerzas por lo que la aparición de Carrete fue inminente y por alegrías. Sus formas anárquicas le hacen desentenderse y olvidarse de todo menos del compás que domina como si lo hubiera inventado, haciendo remates a su antojo y presidiendo el escenario con bastón y sombrero. Sus manos, uno de sus fuertes están desnudos de técnica pero el equilibrio entre cuerpo y extremidades es portentoso.
De nuevo Gabaldón argumentó por seguiriyas, correcta en las formas y con bata de cola negra, aunque no llegó la transmisión. 
Y taranto para el protagonista. Fue un paso a dos entre él y la silla, de la que dispuso para descansar, sentarse, bailar con ella, sacarla a paseo y bailarle. Que descansaba de pies, pues tiraba de sus manos para bailar sentado. Que descansaba de manos, tiraba de pies en tanto que sentado el soniquete de sus botas era encomiable. El remate por cartageneras en compás de bulerías anuló el 4x4 esperado que tampoco no hizo falta, pues con la aparición de Gabaldón en escena el paso a dos fueron varios remates y 'pataitas' por bulerías. 
Málaga puede presumir de tener una estrella que sigue brillando con luz propia  y a la que deberían de acercarse las estrellas jóvenes que quieran brillar como él.

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