viernes, 19 de abril de 2013

EL CALVARIO DE UN GENIO. Miguel Ángel Cortés

El pasado jueves tuvo lugar la presentación del tercer trabajo discográfico del guitarrista granadino Miguel Ángel Cortés en el teatro Isabel la Católica. Los allí presentes pudieron disfrutar de una sesión de flamenco magnífica. La trayectoria de Cortés es envidiable. Aunque es conocido por su faceta de acompañar al cante, su cara oculta, la de la creador y la de concertista no pasa desapercibida para la afición.
El concepto que define su forma de tocar lo aleja de evidencialismos para enmarcarse en una ruta distinta. Está a caballo entre el toque clásico y las nuevas tendencias, pero suena flamenco en cada nota. Cada vez más vemos como nuevos valores aprovechan los recursos armónicos que ofrece el mástil de la sonanta pero al final solo llenan un vaso vacío con notas musicales que se evaporan. Miguel Ángel es capaz de llenar una alberca con apenas un rasgueo y un picado.
La concepción de este disco sigue la senda que ya iniciara Morente con su 'Omega'. Nuevas tendencias, nuevos experimentos musicales, atrevimientos armónicos y sonoros que se alejan del flamenco estando dentro de él y que suenan, sin ninguna duda,  a clásico. 
El repertorio del músico es clásico aunque apuesta por la conjunción de toques en un mismo hilo argumental.
Así, la taranta con la que comienza se convierte en granaina provista de trémolos y deriva en lo que parece un zapateado que se pierde en una bulería. Deslumbra la facilidad con la que cambia de los tiempos libres a los de compás si apenas darnos cuenta. Su forma de jugar con el tiempo es sorprendente.
En la seguiriya con la 6º disminuida en RE apuesta por la novedad de la armonía y de las transportaciones. Difícil tarea la de tocar un toque tan clásico musicalmente pero tan moderno en lo que sale de sus cuerdas.
La soleá es solemne, clásicas en las formas, mientras que en la bulería que ejecutó posteriormente se atrevió a introducir detalles de la escuela jerezana  con guiños a Moraito e incluso detalles del maestro Manolo Sanlúcar. Todo esto sin perder la elegancia y el sello de su toque.
Para la segunda parte de su recital se acompañó de músicos de la talla del joven Niño Martín. Este veinteañero ya cosecha varios premios de guitarra (Certamen Internacional de guitarra de Ogíjares 'Manuel Cano') y apunta maneras. El díscipulo acompañó al granadino en un zapateado con aire a blues.
Seguidamente entraron al escenario Joselito Fernández que dirigió el compás al cajón y Macarena de la Torre al cante por bulerías.


Con una voz en off rescatada en el tiempo de los años de posguerra un locutor anuncia unos tangos de Graná que dejan sitio a la voz fémina y añeja que emite la radio para que aparezcan los primeros acordes morunos más señeros de la escuela granadina.
Sólo quedarían por escuchar soleá con el cante melismático de Macarena y ver el baile por bulerías anárquico y poco afortunado (en un espectáculo como este) de Joselito.
Las alegrías de nuevo con la 6º disminuida fueron el principio del fin, pues solo quedaría disfrutar del toque que da título al disco.
Calvario de un genio es la interpretación de Cortés en los últimos días de García Lorca antes de su trágica muerte. Una voz juvenil recitando el poema 'El lagarto está llorando' dejó paso a los tientos finales y al disfrute por tangos de nuevo de las dos guitarras.
Un gran disco y un proyecto nuevo en el que Miguel Ángel Cortés se muestra tal como es.



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