viernes, 28 de marzo de 2014

MORENTE+MORENTE.

Elegir un camino en el que uno se sienta cómodo no siempre es fácil, máxime cuando fruto del propio árbol genealógico el listón queda tan alto que asumir la herencia, en este caso, musical de Enrique Morente es un terreno pantanoso. El menor de los Morente, Jose Enrique, ha mamado la música antes de nacer y aunque no por ello deba tenerlo más fácil, si que es verdad que haber vivido junto al genio, haberse criado con él y haber aprendido de genialidades hace que su conocimiento musical, a priori, no sea el de los demás. 
Iniciar un carrera en solitario siempre es difícil y Jose enrique ha apostado por ello. Han pasado ya tres años de la muerte de Enrique y parece que su vástago comienza una senda cuya base es la del padre, en la misma dirección pero sin duda por otro camino. 
Desde Madrid se iniciaron diferentes homenajes a la figura del 'Ronco del Albaicín'. Las más grandes figuras del flamenco actual quisieron no perderse tal evento. Pero, ¿que pasa con Granada, con su tierra?-¿Porqué no se le ha hecho a dia de hoy el homenaje que se merece? No es intención de entrar en polémicas familiares, institucionales y políticas pero el flamenco se merece un reconocmiento al cantaor en su tierra.
Fuera de guiones que no entro a valorar ahora, el martes, dentro del ciclo 'Morente+Morente' una joven representación del flamenco granaino hizo su particular homenaje siendo artista principal su hijo Jose Enrique. 
Aunque anunciados solo tres artistas, (dos guitarras y cantaor) el cuadro vino a ampliarse significativamente. No era para menos. 
No todos los actuantes eran artistas, pero si amigos y/o familiares de los Morente. 
Con dos partes claramentes diferenciadas Jose Enrique fue más que atrevido al encarar la primera de ellas, aparentemente flamenca a partir la soleá. Cambios tonales de La a Mi sin pretexto en los diferentes estilos soleaeros con la dificultad que esto entraña, no sólo porque repercute en el cambio tonal y melódico de la voz sino en la dificultad de afrontar cantes como el de 'la Matrona' alterando el argumento melódico sin llegar a nada concreto. La malagueña 'Montes de Málaga' del disco 'Pablo de Málaga' con abandolao nos dejó ver las posibilidades cantaoras de Morente que no pudimos apreciar en la soleá. Estuvo acompañado por Rubén Campos, un guitarrista con amplios conocimientos y un gusto exquisito para el acompañamiento.


La noche comenzó a deparar sorpresas no anunciadas. La guitarra de Montoyita acompañó al menor de los Morente en Asesinato (Poeta en nueva York). Fue este el final de una primera parte que quiso estar más cerca del cante que de la canción y que a pesar de los intentos quedó deslucida y desfigurada.
Como intermedio a la segunda parte en la que se desgranaron temas de 'Omega' Antonio Carbonell con Montoyita interpretaron 'El pequeño reloj' que grabara Enrique con letra de León Felipe allá por 2003. Mejor resultado de este que en la seguiriya de a continuación. 
El sustancial cambio a mejor vino con la particular visión sonora de 'Omega' por parte de Jose Enrique. 
La firma es otra. El sello Morente apareció por derecho en cada uno de los argumentos musicales. Y no sólo temas del disco Omega, pues sonaron los 'tangos de la plaza'  (letra de Jose Bergamín) entre acto. 
El elenco artístico y orquestal puso, ahora si, el notable al concierto. Del Aleluya a los tangos Aunque era de noche o al Son soniquete son. Popo, polifacético bailaor y percusionista, en seguiriyas a ritmo de bulerías se marcó un rap cantado muy al estilo de Diego Carrasco. 
Se rodeó de buenos músicos el menor de la saga. La guitarra eléctrica de Paco Luque o la guitarra flamenca de Capulla y Rubén Campos entre otros, adornaron sobresalientemente la sesión.
La firma Morente se hizo aqui grande, inmensa como el patriarca, flamenca como su ciudad. Un terreno en el que Jose Enrique parece estar cómodo, más cerca del rock que del flamenco, no sólo en las formas estéticas y cantaoras sino en las musicales. ¿Será quizás este el camino que deba tomar para encontrar su camino en el mundo de la música? 
Como fin de fiesta, nos recordaron como abría y cerraba el maestro sus recitales: a golpe de palmas, compás y voces polifónicas gregorianas para entonar tonás en las voces de Antonio Carbonell y el protagonista.
La nota divertida la pusieron en el escenario los luthiers Francisco Manuel Díaz, Manuel López Bellido y Rafael Moreno 'El Barbas' quienes recordaron alguna vivencia con Enrique Morente.



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