martes, 4 de marzo de 2014

DE LA PLAZUELA. JESÚS MÉNDEZ. Teatro Alhambra

Ya desde el comienzo del recital la voz de Jesús Méndez nos avisó que no estaba al cien por cien. Un sonido nasal en el arranque de las alegrías dijo que su resfriado iba a acompañarnos toda la noche.  Es aquí donde se nota la profesionalidad del cantaor, la entrega a pesar de sus facultades y cómo dio el todo sin guardarse nada para el día siguiente. 
Unos días antes, pudimos escucharlo en Jerez acompañado por la guitarra de Antonio Rey en la presentación del disco de éste. 

'De la Plazuela' pretendió ser un homenaje al cante que ha mamado desde su juventud, a los cantes que allí se escuchan, a los estilos propios de un barrio señero en el que el flamenco suena en cada esquina, desde la Plazuela hasta la calle San Miguel, dejando atrás Cerrofuerte, Sol, Campana y haciendo parada en el Maypa. Y partiendo de esta seña de identidad, es imprescindible acordarse de los ecos que ha dado este barrio. De Los Agujetas en su juventud, Los Pacotes, Los Moneo, Los Carpio y un largo etc. Será por esto que este barrio es sin duda uno de los más flamencos del mundo, sino el que más. 
Jesús sólo se acordó de algunos de ellos. Pocos guiños a la escuela que ha tenido, a las vivencias que, a pesar de su juventud, ha tenido en los 'dichos' del barrio, en los casamientos y en las fiestas familiares. No hay que olvidar el sello 'Paquero' del que hace gala cada vez que puede del que también hubo escasez.  


El recital, de corte estrictamente clásico ahondó en las entrañas del clasicismo jondo. Comenzó, tras las alegrías por acordarse de  Chocolate en el taranto. Un taranto que pusiera en circulación a principios de siglo el entonces llamado 'Niño de la Matrona' y que décadas más tarde recuperara Chocolate.  
Aires netamente jerezanos en la bulería por soleá acordándose de Agujetas de Jerez, para pasar a los tangos. Si el primero es exclusivo de Jerez, el segundo poco o nada tuvo que ver con los que allí se canta. 
El impasse para descansar la voz vino a parar a las manos de Manuel Valencia, con un acertado toque por soleá con sexta disminuida en RE, y todo transportado al 4 para aprovechar el mástil al máximo. Toque solemne acompañado al compás por Manuel Salado y Diego Montoya.   
Fue en la seguiriya donde más expuso, donde intentó matar el toro, acordándose de Manuel Moneo o Antonio Mairena en las cabales atribuidas al Tuerto la Peña. 
Como es habitual en él, la ronda de fandangos se atrevió a hacerla frente al público, a boca llena y sin micro. ¿Quién haría esto con un catarro así? Jesús se lanzó al agua y nadó por los ecos de Pepe Pinto y Chocolate. Se peleó con el cante y se dejó las entrañas. Para muestra un botón (recomendamos la entrega del cantaor en el último fandango)

Pincha y escucha los FANDANGOS de Jesús Méndez


El fin de fiesta fue corto pero intenso. La Plazuela por bandera. Bulería corta como mandan los cánones jerezanos hasta que recogió el cante con cuplet (Cositas de ayer, La Salvaora) y terminar en la bahía rememorando a Pericón y Manolo Vargas. 
Ganas faltaron de escuchar a Méndez acordarse del Torta, de Tío Chalao por bulerías o Manuel Torre.

Pincha y escucha las BULERIAS de Jesús Méndez



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