sábado, 3 de junio de 2017

Un sueño de locura. David Carmona. 1/6/2017.

Granada es cuna de guitarristas, tierra flamenca donde las seis cuerdas han jugado a ser diosas de la música. Desde los luthiers que se han encargado de fabricar sueños de palosanto hasta los artistas que han convertido en melodías las primitivas maderas.
Uno de esos soñadores de música es David Carmona. Hoy por hoy, la mejor guitarra de concierto con que cuenta Granada. Pese a su juventud, su dilatada carrera, su experiencia al lado del maestro Manolo Sanlúcar y su capacidad para crear, ha convertido una locura de sueño en realidad. Un sueño de locura se ha sacado de la manga, de las manos, del alma, del corazón. Porque solo así se puede crear un disco que cuenta con todos los ingredientes para llegar  muy dentro de quien lo escucha. Se llama personalidad y poder de transmisión. Algo ten valorado como difícil de conseguir.
Carmona volvió a las tablas del teatro Isabel la Católica para presentar "Sueño de locura", su último trabajo discográfico. Cuidado al extremo, desde las colaboraciones hasta la puesta en escena, han sido básicas para que lo que se lleve quien tuvo ocasión de escucharlo, fuese un trocito de su visión del flamenco.

Bulerias, tarantas, soleá, Alegrías, fandangos de Huelva, canción por soleá, bulerias y tientos tangos.
No fue todo lo que hubo porque la escala del mixolidio, desconocida para la gran mayoría, tomó protagonismo en un toque que por momentos se apoyaba en la dominante de la taranta, o bien se armonizaba y alejaba de la cadencia propia de Levante.
Las colaboraciones con las que contó no sólo sumaron puntos en el argumento del concierto sino que fueron el acompañamiento justo para no quitarle protagonismo a Carmona y sí redondear un concierto exquisito. Carmen Molina fue quien estuvo a su lado en las alegrías, fandango de Huelva, soleá y tientos-tangos. José Enrique Morente, breve y personal se acordó de su padre por fandangos y la mayor de la saga, Estrella, también formó parte del recital con una personalidad envidiable.
La colaboración especial de La Moneta, en las bulerias de inicio y en los tangos finales fueron el colofón a un recital que bien merece estar en grandes formatos como el festival de la guitarra de Córdoba, la Bienal de Sevilla o el festival de Jerez.
Para acabar con el "cuadro", el soniquete soberbio de Los Mellis y José Cortés El Indio, fueron las gotas que colmaron un vaso lleno de flamencura.

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