viernes, 28 de junio de 2019

Corrección de errores de Juan Vergillos a la recensión del libro 'De Graná, Granainas'

 Estimado Juan Vergillos:

Me anima publicar este escrito en forma de contestación a su reseña sobre mi libro 'De Graná, granainas' varios errores de su parte que creo conveniente corregir, dado que usted afirma en la misma datos que nunca han salido de mi pluma ni aparecen reflejados en este libro lo que da al lector una visión inexacta de su escrito y por tanto del contenido del libro.

https://www.diariodesevilla.es/mapademusicas/Antonio-Conde-Granainas-Cante-Flamenco_0_1361864195.html

En primer lugar, usted afirma en su texto lo siguiente:

 La primera vez que encontramos una referencia literaria a la granaína o granadina es en las Escenas andaluzas (1847) de Estébanez Calderón, por lo que Antonio Conde data en esta época el nacimiento del estilo como cante flamenco, pese a que El Solitario nunca manejara el nombre de flamenco. (la negrita es mía y las que aparecerán también).

Le invito a que lea (o relea) la página 19 (Capítulo 3). En el primer párrafo escribo:
Sobre el origen del cante por granainas, entendido netamente como flamenco, nos tenemos que detener en la última década del siglo XIX , quizás unos años antes (...)
Así mismo explico en el 3er párrafo que Estébanez Calderón recoge el cante por granadinas junto a la rondeña aunque le da un valor inferior en dificultad. (Ni él ni yo le damos el carácter de cante flamenco)
Además, aclaro deliberadamente en el párrafo 4 (Pág 19) que "la Granadina, al menos la que se escuchaba entonces poco o nada tendrá que ver con el modelo de cante libre que es hoy un diamante de los cantes Ad libitum.

Como puede observar, me reafirmo en la circunstancia en la que le doy la categoría de cante no flamenco. Igualmente afirmo (pág 20): 
"Todo apunta a un posible fandango local cuyos arcos melódicos pudieran estar al alcance de cualquier aficionado...(..)
 En su texto afirma: 

 Conde señala que la literatura de finales del siglo XIX relaciona la granadina con otros fandangos bailables como la rondeña, la murciana y la malagueña y ofrece, tomándolos de Steingress, ejemplos de una granadina de baile interpretada por Petra Cámara (...)

¿No le parece contradictorio que yo afirme esto último (y todo lo anterior) y usted afirme que yo dato el nacimiento hacia 1847 y/o años consecutivos?- Hasta en cuatro ocasiones sentencio de manera categórica que no estamos ante un cante flamenco sino ante una música proveniente del folclore (fandango bailable). Es por esto que no se entiende que ponga en mi pluma la afirmación de que yo dato en 1847 (o en esa época) el nacimiento de la granaina como cante flamenco. Nada menos que en 40 años de diferencia ha errado usted. Ahí es nada.

En relación a las atribuciones personales que asigno a distintos cantaores en función de diferentes elementos y marcadores diferenciadores usted escribe:

"También en Marchena reconoce Conde cierta deuda con Chacón aunque por otro lado afirma que no responde a ninguno de los esquemas clásicos".

NO, no es una contradicción lo que digo. Lo que sí es una contradicción es que usted se agarre a una frase en solitario y no termine de leer el capítulo dedicado a este cante donde se aclara esa frase y queda latente qué es lo que se pretende esclarecer. Vaya a la página 73 y leerá: 
(...) A partir del cuarto verso las reminiscencias a la corta de Chacón son evidentes, aunque se estira el verso final ... (..) 
Esto aclara ( y se aclara en el libro) que a pesar de que en los primeros tercios esta media granaina no responde a ninguno de los esquemas clásicos es a partir del cuarto cuando aparecen similitudes a la de Chacón. 
La historia contada a medias no es la historia. Es su historia.

Como dato anecdótico sin importancia, incurre en el error de nombrar a Tía Marina Heredia (no aparece en el libro ni sé quien es) pero debo aclararle que se trata de Tía Marina Habichuela, (Carmona Fernández, de la saga de los Habichuela).

Otro de los graves errores en los que incurre y me atribuye es el siguiente:

(...) Afirma también Conde que el cante de La Peza está emparentado con los fandangos de Frasquito Yerbabuena. Recreaciones de esta granaína, al margen de la tradición chaconiana, son las llevadas a cabo por El Canario Chico, José Cepero y el Niño del Genil.

En esta ocasión le pido que vuelva a leer el libro. Más bien, que empiece a leerlo, pues me ha sido imposible, tras leerlo de nuevo y en un intento de otorgarle/me el beneficio de la duda (inexistente) encontrar en qué parte del libro escribo que el cante de La Peza, el de Frasquito y las recreaciones pertinentes del Canario Chico, Jose Cepero y el Niño del Genil son variaciones distintas al modelo chaconiano y son recreaciones del cante de África Vázquez. Esto me confirma sin ningún género de dudas, que tampoco ha escuchado el cd que acompaña al libro en el que se puede apreciar que estos tres estilos (Canario, Cepero y Niño Genil) son distintos entre sí y poco o nada tienen que ver entre ellos, (Salvo Cepero y el del Genil que tienen ciertas semejanzas) sobre todo el del Canario que es quizás el único que sí se acerca a la granaina larga o lo que venimos a llamar también fandango de Granada. 

De la de Cepero explico: "En su haber queda la creación de un modelo de granaina alejada de la estructura musical que desarrollara Chacón, muy cercana a la granaina del Cojo de Málaga...(...) 

Como puede apreciar, la distancio de Chacón pero en ningún caso la acerco ni nombro a África ni a su cante. Incluso aclaro en renglones posteriores que establece como base primigenia el modelo de Chacón aunque se aleja de los cambios melódicos de ésta para personalizarlos. 

En el caso del estilo del Niño del Genil escribo (pág 56):

Para el caso que nos ocupa el cantaor pontanés (...) parece basarse en el fandango del Cojo de Málaga a partir del cuarto tercio.

Como observará, no existe dato ni confirmación que acerque el cante de África al del Niño del Genil, como usted me atribuye.

En definitiva, la sensación que me llevo tras leer su recensión del libro, algo que por supuesto agradezco haya hecho y haya publicado, es que no lo ha leído en profundidad o bien no ha entendido el contenido. Ya le pasó con su reseña sobre mi primer libro, el de Cepero, pero por prudencia preferí dejarlo pasar. En este caso no. 
Le invito a que escuche los cantes por granainas que aparecen en el cd adjunto y disfrute del cante flamenco y los cantes inéditos (son varios) que aparecen en él que dan total consistencia a las teorías y atribuciones que se plasman en el libro.

Un cordial saludo


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