viernes, 17 de marzo de 2017

AL TRASLUZ. LUCÍA GUARNIDO. Teatro Alhambra. 13/3/2017


'Al trasluz' es una obra que juega de principio a fin con el efecto luminotécnico desde que aparece en escena Lucía Guarnido bailando una guajira. Durante la mayor parte del espectáculo la luz juega un papel principal en todo cuando alumbra. Desde los cenitales que dan intensidad a los cantes en solitario hasta la brillantez que se refleja en su bata de cola cuando baila granainas y termina con minera.
No cabe duda que existe una intención en ese uso. Sin embargo, abusar de lo oscuro puede no ser bueno si lo que se quiere mostrar es un buen baile como el de Lucía. Porque, aún al trasluz, la madurez artística rebosa en ella. El enriquecimiento escénico es bueno cuando acompaña al artista principal pero no debemos de olvidar que la transmisión depende del artista, no de los efectos paralelos. Aún así, si ese es el argumento colateral de esta nueva obra de la bailaora granaina, bienvenido sea.
Granada cuenta con artistas de primer nivel, en todas sus disciplinas. Será por eso, que algunos de ellos son los 'elegidos' por la mayoría para componer el cuadro musical que acompaña a l@s bailaor@s. Salvo excepciones, vemos que cuatro-cinco artistas se reparten el atrás de la mayoría de los espectáculos flamencos que solemos ver en Granada. Sergio 'El Colorao' y Alfredo Tejada en el cante, Luís Mariano, el 'omnipresnete Luís Mariano', y la percusión de El Moreno son bazas ganadoras en cualquier ring flamenco. Y Lucía lo sabe.
Así, comenzó con guajira, dulce como la melaza y roneante en su figura. Granainas con bata de cola blanca que dieron paso a la Elegía a Ramón Sijé de Miguel Hernández y a la minera
De la misma guisa se presentó por tangos, con recorrido desde Málaga hasta Triana parando en el Albaicín. Fue un punto de inflexión en el argumento de la velada. Contoneos continuos de cadera, dibujos corporales sinuosos y bellos de estampa. Recordó a las viejas gitanas trianeras en sus casas de vecinos con aquellos delantales que nunca quitaban de sus cinturas.
Fue generosa en el escenario pues acompañó la magistral interpretación de Ester Crisol tomando prestada las letras de 'La llorona' de Chavela Vargas. Finalizó por soleá que derivó a romances y bulerías de remate final.
Entre transiciones, Luís Mariano guió musicalmente al elenco junto a las voces de Tejada y El Colorao y la percusión del Moreno, que apostaron por cantes de trilla, alegrías y cantiñas y pregones (de los caramelos para Alfredo y del uvero para Sergio).












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