martes, 10 de febrero de 2015

La Moneta, paso a paso

No cabía esperar otra cosa que no fuera un espectáculo tremendamente conceptual, cargado de modernidad y donde todo es posible. ¿Y flamenco?- de principio a fin. Al espectador que conoce el trabajo en el que anda inmerso La Moneta y su laboratorio coreográfico urbano flamenco no le sorprendería ver minutos antes de empezar a los miembros de este caminar por el patio de butacas, cual espectadores buscando una butaca para sentarse sin llegar a su objetivo. Fueron ellos quienes subiendo al escenario por la escalerilla principal dieron el pistoletazo de salida de 'Paso a paso'. Laboratorio es un experimento flamenco de corte vanguardista con unas intenciones claras. Sus miembros coreografiaron la toná del joven Tomás García, un cantaor muy joven con un gran conocimiento y una prometedora carrera. 
El registro de La Moneta en este espectáculo contiene elementos innovadores. Su farruca, heredera de la que viéramos en el mismo escenario en junio del año pasado es más pausada, transcurre sigilosa por el escenario, se convierte en una búsqueda de lo íntimo. Analizar la guitarra sublime de Luís Mariano daría para escribir un artículo sólo sobre su toque. Esa búsqueda de la intimidad la expuso en apenas dos metros cuadrados bailando la malagueña del Mellizo que la cantó Mati López. Es otra Moneta la que vimos, extremadamente intensa, rebuscada, con el genio de siempre, flamenca por los cuatro costados, aparentemente alejada de si misma pero dentro de si. 
 Cambió de registro al bailar al servicio de la guitarra de Luís Mariano y la percusión de Chema del Estad recordando a Morente y a su 'Estrella'. Y es que 'Paso a paso' también fue un homenaje cromático al Morente creador. 
Tres voces completaron el elenco artístico cantaor. Voces dispares pero a cuál más flamenca.


Miguel Lavi se acordó del Negro en el romance de Bernardo el Carpio. Juan Ángel Tirado y Mati hicieron lo propio al recorrer el barrio de Triana en la tanda de soleares que le cantaron a Javier Latorre y La Moneta. No recuerdo un paso a dos más completo y más enduendado que el de estos dos. La elegancia de Javier, la verticalidad de su cuerpo, el uso de sus brazos son el decálogo del siglo XXI de cómo bailar 'en hombre'. Vicente Escudero ya dejó el camino abierto para que viniera Javier a recoger el testigo y engrandecer  el baile flamenco. La Moneta con bata de cola, hizo lo propio en femenino. 
Invitado de lujo fue Paco Luque que puso el punto eléctrico y rockero al cante de Tomás que volvió a honrar la memoria de Enrique Morente. Que cuidado hay que tener para hacer las cosas de Morente sin caer en lo ridículo. Tomás acertó de pleno. Siendo tan joven le auguro una brillante carrera. De nuevo el laboratorio a modo de cuerpo de baile y con mantones crearon un espectáculo visual preciosista al que se sumó La Moneta al modo de las viejas sacromontanas cuyos contoneos roneantes deben ser un axioma en este baile. No cabe otra cosa. 
Juan Ángel Tirado, hoy por hoy el mejor cantaor de Granada, se acordó de 'Chocolate de Granada' en la malagueña que acabó con rondeña y fandango de Frasquito Yerbabuena. 
La Moneta más flamenca la vimos en los tientos-tangos. Su sello personal, el lenguaje que habla cuando baila describe un contenido no apto para neófitos. 
La nota discordante apareció en la repetición del baile por soleá de La Moneta. La anterior fue con Javier, pero ¿porqué repetir estilo?- 
El final, a modo de jaleos extremeños, puso de manifiesto que esta bailaora es una todo terreno capaz de dominar el escenario suene lo que suene y haya quién haya. 

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