miércoles, 25 de febrero de 2015

DIEGO DE MORÓN & PEPE HABICHUELA.

He de reconocer que es la primera vez que veía y escuchaba a Diego de Morón en directo. La casualidad hizo que hace unas semanas me regalaran el libro de Don Porhen en el que narra sus vivencias durante los años en que regentó la finca Espartero. Trasladarse con aquellas letras al Morón de 1965-1973, evocar un tipo de flamenco del que apenas queda un reducto efímero que acabará desapareciendo fue sorprendente y la casualidad hace que la memoria vuelva a aquellos años al escuchar el eco, por que no se puede hablar de toque, sino de eco, de Diego del Gastor en las manos de su sobrino. Un eslabón directo, sin interferencias ni aditivos en la cadena transmisora del conocimiento, en el eco de unas manos poco sólidas que transmiten y recuerdan con su sonido a las juergas de antaño. 
Diego lo dio todo. Su minúscula figura se hizo grande en el escenario. ¿A quién importa una salida de compás a tiempo o destiempo, o un silencio sonoro cuando se establece una conexión entre el ayer y el hoy?



Diego vino sólo, escudado por su guitarra con un repertorio propio del toque moronense, de la herencia transmitida. Pepe torres le acompañó al compás en los toques festeros. Bulerías, soleá, alegrías (más lento y con más gusto no se pueden tocar) rondeña y de nuevo bulerías. El toque, el de su maestro, aunque con guiños a otras escuelas. La rondeña comenzó con la intro de Ramón Montoya a la que añadió de su cosecha. En las bulerías otro guiño a la escuela jerezana con acertada falseta de Javier Molina escondida entre sus manos.Y bulerías moronenses de principio a fin.
Pepe Habichuela es otro cantar. ni mejor ni peor. Técnicamente está sobresaliente. Su repertorio basado en soleá, taranta, tientos, seguiriyas y alegrías, además de un fin de fiesta por bulerías no dejó indiferente.





Con la percusión de Juan Carmona, su toque se encuentra entre el clasicismo de los años 60-70 y la armonía propia de los nuevos conceptos musicales renovadores de la guitarra flamenca. Armonías del futuro con sonido del ayer. Pepe está en uno de sus mejores momentos como solista, que no como concertista. Su mano derecha es personal, fuera de toda similitud con ninguna escuela. Porque la suya es propia, es la de Los habichuela. La de Granada.
Y un teatro lleno y un público entregado, que pocas veces se ve en este teatro y con flamenco; menos con guitarra. Parece que la afición vuelve a Granada tras un tiempo en stand by


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