domingo, 23 de junio de 2013

OBITUARIO AL NIÑO DE LAS ALMENDRAS

Jose Ferrer 'El Niño de las almendras' nos dejó el pasado viernes. Fruto de una larga enfermedad que empeoró hace apenas unos meses y que le ha ganado la batalla. Aunque la mejor batalla a la que se ha enfrentado 'papa' como le decían los aficionados y amigos y de la que ha salido victorioso es la flamenca. No ha sido prolijo en dejar una herencia discográfica abundante, pero tampoco le ha hecho falta. La mejor herencia que nos lega es una palabra y su bondad. José ha sido de esos personajes flamencos que irradiaba sabiduría, personalidad y buen humor. Siempre estaba sonriendo y dándose a cualquier persona que le invitara a charlar. Así era. Hace ya algunos años tuve la oportunidad de entrevistarle para una investigación que yo estaba realizando y aunque nunca se publicó la entrevista, el pozo del saber que tenía este hombre en la cabeza era magnánimo. Amigo de los grandes maestros del cante del siglo XX, no presumía de ello. Fue un gran aficionado.




En los últimos años se le podía escuchar en un conocido local de la carrera del Darro y era todo un personaje. Elegantemente vestido, siempre de traje, con sus zapatos negros y blancos, muy al estilo Al Capone, se dejaba la voz cantándole al baile y desatando pasiones entre los aficionados que iban a escucharlo. Ayer mismo leí un comentario de mi amigo y bailaor Victor Castro acerca de él y de su forma de cantar; de quebrar los tercios a sus antojo, de no terminar el cante por soleá. Así era él. Anárquico cantaor. Personal.
Tuvo una peña flamenca en pleno barrio del Albaicín donde acogía a cualquier persona que allí se presentara como si fuera un amigo de toda la vida. Hoy mismo leo, en palabras de Josele de la Rosa, que han faltado muchos flamencos a su entierro en el cementerio de San José. Estoy seguro de que los que han subido no ha sido por falta de ganas o por no admirarlo lo suficiente. Lo entrañable de su figura ha hecho que no tenga enemigos. Estoy seguro. 
Echando un vistazo a su discografía leo en su blog que, según David Sorroche grabó por primera vez en 1951 con la casa Alhambra en el hotel 'Alhambra Palace' en una colección de antología de título 'Cantaores de Jaén y Granada'. Como pasa en no pocas ocasiones las fechas están equivocadas. EN 1951 la casa discográfica Alhambra no funcionaba como tal. Empezó a grabar placas de pizarra en 1955. Los dos cantes que rescatamos del Niño de las Almendras preceden de una placa grabada en 1956 con la guitarra de Miguel El Santo. Ya a finales del XX grabó otros cantes y apareció su voz en el cd 'Entre el ciprés y el jazmín'. 

No es intención hablar de su trayectoria flamenca, pues está en su mayoría publicado en internet. Tan sólo un obituario breve sobre su figura y su persona, pues como cantaor sobran las palabras. Lo mejor es escucharle. 
Descanse en paz






1 comentario:

  1. Tuvimos el placer de conocerle y tratarle y en lo que indica este artículo le define muy acertadamente. Descanse en paz.

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