jueves, 21 de febrero de 2019

Nueva factoría del cante: La Yiya, Alicia Morales y El Boleco


Nueva factoría del cante: La Yiya, El Boleco, Alicia Morales.

Pudiera parecernos que algunos de los firmantes del título salieran con ventaja al escenario sobre el resto en cuanto a repercusión cantaora en estos últimos años, pero sin duda, el flamenco, que no es matemático, cambia las cartas de la baraja y concede el As a quien, al menos, así lo merece en citas puntuales. En el ciclo Flamenco viene del Sur se presentó este trío, fruto de la imaginación de quienes tuvieron a bien presentar un proyecto tan interesante y que saliera a la luz para poder entender en un solo recital, cuantas y diversas maneras hay de concebir el cante y cuan veleta puede ser la diosa fortuna del cante.


La Yiya, El Boleco y Alicia Morales. Tres estéticas expresivas en sus formas de concebir el cante, de generar jondura y de manifestar que el cante no cabe en el papel. Acompañando al toque dos guitarras de una candidez espléndida que arroparon magníficamente al trío: Antonio García que lo hizo con La Yiya y El Boleco y David Caro con Alicia.
En estos tiempos, en que la igualdad y el feminismo en lo flamenco han resurgido de una forma casi feroz, tenemos la prueba indeleble de que la mujer en el cante siempre ha tenido un rol imprescindible. Así se vivió en las tablas del teatro Alhambra. De poco sirvió que aficionados de La Puebla acompañaran y jalearan al joven cantaor Boleco cuando se manifestó por tonás, como precedente del cante por trilla y temporeras de Morales con pregón y remate por bulerías de La Yiya. Las mujeres triunfaron sobradamente.


La Yiya incluyó en su repertorio tientos y seguiriyas con metal de voz entre lo timbrado y lo rasgado que la hace sonar flamenca hasta respirando.
El Boleco, a pesar de sonar a cante de nuestros ancestros, a cante primitivo, a ecos de ultratumba no acabó de encontrarse y ni por seguiriyas ni por fandangos logró alcanzar una cota de profundidad cantaora que hiciera conmovernos. Cierta desgana en su actitud en el escenario lo delataron, o más bien pudo deberse a falta de profesionalización en el escenario; perdón tiene y perdón se le concede por su acusada juventud.


Sin embargo, en las antípodas estuvo Alicia; jugaba en casa y presentó algunos de los cantes que están incluidos en su primer trabajo discográfico. Un disco muy cuidado, con una investigación del cante granadino extensa que se notó en el escenario. Cantó Media granaina (de cuño propio y de Morente) y soleá. En ellos, se aprecia por un lado la valentía de querer personalizar los cantes y hacerlos suyos, como así mostró en el primero y por otro, el riesgo que supone modular la voz hasta cotas ajenas a los modelos matrices para (re)-convertir los estilos. Este extremo invita a una doble lectura: la de valorar que se respete el cante tal y como fue desarrollado por sus creadores o bien la de minusvalorarlo por querer reinterpretar versiones ya estructuradas y alejarse profusamente de cánones preestablecidos. El primero de ellos, convierte el flamenco en una música estática; el segundo en lo contrario.


En el fin de fiesta, por tangos, cada artista 'barrió' para casa; La Yiya hacia La Niña de los Peines, por tanto Sevilla, Alicia que conoce bien el paño,hacia Graná y El Boleco apenas sacó la escoba.
Queda dar la enhorabuena al sello discográfico que, contra viento y marea, apuesta por artistas de corte clásico como éstos y mantiene impoluta la visión de lo que es el cante por derecho. La Droguería music, que así se llama, es quien ha tenido a bien grabar a estos artistas en disco y confiar en sus posibilidades. 
Esta nueva factoría del cante dará que hablar.

Imágenes cedidas por ©Joss Rodríguez.


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