lunes, 9 de julio de 2018

La Caña flamenca. Sara Sánchez, Kiki Morente, David de Jacoba. 7/7/18.

Veníamos anunciando estos días atrás el ciclo 'La Caña Flamenca' sospechando que apuntaba muy alto. La costa tropical fue pionera en la provincia granadina con sus festivales veraniegos nacidos a finales de los años '60. Si el Lucero del Alba (Salobreña) abrió la veda de este tipo de formatos y ha seguido vivo hasta ahora (esperemos que muchos más) acaba de nacer un ciclo flamenco que se aleja del formato tradicional de una noche hasta altas horas de la madrugada, para acomodarse y aclimatarse a los nuevos tiempos y las nuevas y mejores formas de ofrecer espectáculos de calidad. No es nuevo el hecho de incluir una oferta cultural dentro de estos ciclos; vemos como en la zona occidental andaluza ya hay festivales desde hace décadas que han optado por hacer visible otras formas de entender y crear flamenco: conferencias, presentaciones de libros, charlas, debates, etc. 
'La Caña' ha sido sensible a esto y aunque en esta primera edición ha sido tímida (Una charla amena entre Alberto García Reyes y Manuel Curao sobre el flamenco en Granada, con la actuación de Jaime el Parrón y Miguel Ochando) ya sabemos que para la próxima edición van a apostar fuerte por la alternancia entre lo musical y lo cultural.

Entre las muchas virtudes de este ciclo están las de incluir a diferentes sectores profesionales del ocio y el turismo granadino que han dado forma al ciclo y en la que todos salen ganando. Autobuses gratis desde Granada, ofertas y packs de entradas para los diferentes eventos, paquetes culturales con rutas por Granada (gentileza de la empresa Followme)...



La puesta de largo de este ciclo citó a cientos de aficionados en la fábrica del Pilar en Motril. Lleno absoluto en la explanada de la fábrica. El programa anunciaba 'La noche joven' con una triple actuación. Para abrir la noche, el baile de Sara Sánchez, una muy jovencísima bailaora motrileña que apunta maneras y está llamada a ser una gran bailaora. En su precocidad se aprecian las influencias de Farruquito y la fuerza del baile sacromontano a partes iguales. Quiso agradar y llevarse el gato al agua; jugaba en casa y con el viento a favor. Por alegrías (con letras de Rafael Alberti) y por soleá mostró credenciales. Muy expresiva en los pies y en los brazos con arranques de genio en los remates de la soleá que pronto terció a tanda de bulerías. 




Bien es verdad que en su tremenda juventud pesa aún la inexperiencia del escenario y el dominio preciso de la escena pero en esa misma juventud que la guía hay un diamante que pulir que nos va a dar gratas sorpresas en pocos años. La dirección musical corrió a cargo de Jose Antonio Rico, guitarrista también motrileño y gran compositor. El resto del elenco lo compusieron a las palmas y coros Diego el Pescaito, Inma Rico y Chema Sánchez. Como cantaores Ángeles Toledano y Sergio el Colorao, la percusión de Julián Heredia, las guitarras de Jesús Majuelos y Miguel Ángel Martín y La Maya (violinista). 


Kiki Morente con la guitarra de David Carmona cambiaron el tercio. Del hijo de Morente es apreciable el sello tan creativo y personal de su padre, utilizado por Kiki casi como único argumento cantaor y del que en ocasiones parecía abusar; Aunque es inevitable renegar de esa magnífica y genial impronta que Enrique aportaba a cada cante; justo por eso Kiki debe encontrarse y acabar con los años por tener un sello propio sin despegarse ni alejarse necesariamente de la herencia recibida. Ahí tenemos a su hermana mayor, Estrella, que ha sabido relativizar todo lo aprendido de su padre y hacerse a sí misma. En cualquier caso, Kiki afronta el cante desde el prisma del siglo XXI y va haciendo suyo el cante. En otras palabras, es un millenial del flamenco. 



En un guiño al ciclo flamenco, empezó cantando la Caña en las formas de su padre y con la mirada puesta en Rafael Romero y tamizada por el 'Crisol' que su padre dedicó a Garcia Lorca (Yo vuelvo por mis alas, dejadme volver) para rematar con el fandango del Albaicin. Por seguiriyas flojeó ya que no acabó de acertar en los modos propios de encauzar este estilo. Sin embargo, los tientos y los tangos los domina con naturalidad. Se explayó tanto en los tientos de inicio, en los que se acordó de Gaspar de Utrera y Manolo Vargas (Hágame el favor rey moro) y repasó la amplia gama de estilos granadinos y alguno extremeño. La guitarra de David Carmona, soberbia de principio a fin, sostuvo musicalmente el recital y por momentos tomó protagonismo absoluto. 



Cerró la noche joven el cante de David de Jacoba junto a la guitarra de su hermano Carlos. Su eco, adornado de tintes camaroneros, suena a almíbar. Como sonaba el de la Isla. Carlos empezó en solitario con toque de levante y David cantó posteriormente por soleá, tarantas, bulerías, seguiriyas y tangos. Son de la tierra y un caluroso público los recibió y los llevó en volandas toda la noche. 
Nos quedó el sabor agridulce del fin de fiesta en el que participaron todos los artistas de la noche salvo Kiki Morente. La improvisación no tuvo el efecto deseado pero aún así, el cómputo de la noche fue notable.






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