sábado, 7 de septiembre de 2013

MANUEL ÁVILA EN DIRECTO EN 1960

                                                                                                                                            A Juan Pinilla


Sin lugar a dudas, Manuel Ávila ha sido uno de los grandes cantaores que ha dado la provincia de Granada en el siglo XX. Ganador del concurso de La Unión y premio Lámpara Minera entre otros muchos galardones, es a día de hoy uno de los referentes del cante granadino. No me equivoco si nombro los tres grandes cantaores que han sido y siguen maestros de los y las cantaoras granadinas. Sin tener en cuenta el orden, Enrique Morente, Manuel Ávila y Cobitos son los tres grandes referentes. 
La herencia cantaora de Cobitos en su forma de interpretar la granaina o la solea en los modos de Ramón el Ollero son fundamentales para entender a este cantaor pues la singularidad con la que las interpretaba son dignas de estudio. De Morente daría para varios artículos, por lo que lo dejaremos para otra ocasión, puesto que, a quién dedicamos esta entrada es al maestro Manuel Ávila. El gran aficionado jerezano Diego Alba y Villagrán ya nos ponía en su Archivo del Cante Andaluz grabaciones de Manuel. Era y es envidiable la musicalidad de su voz. 
Para conocer la figura de Manuel Ávila deberíamos acudir al cantaor Juan Pinilla, también Premio Lámpara Minera y admirador de los cantes del maestro de Montefrío.  El año pasado se cumplió el centenario de su nacimiento, al que se le dedicaron conferencias, recitales etc. 
Recogemos algunos apuntes publicados en diversos medios sobre la figura de Manuel Ávila:

Texto extraido de la Peña flamenca 'La Plateria'


Manuel Ávila Rodríguez nació en Montefrío, provincia de Granada, el 2 de septiembre de 1912, fue un cantaor con delirio por el cante, su afición era enorme, no paraba de buscar ocasiones para el cante. Era una enciclopedia viviente, una reliquia del cante en Granada. El paladar y la voz de Manolo eran exquisitos y cuando estaba con amigos, no paraba de hablar, cuando ya estaba cantando alguna de las muchas variedades de malagueñas que hacía, o algún cante de levante.
Se crió entre su casa y la casa de su tía, dos puertas más abajo, con la que pasaba largos ratos para escucharla cantar la malagueña del canario. Cantaban también su padre y los hermanos de este. De niño, con ellos se iba a la era, no solo para ayudarles sino para aprender cante. Pronto empezaría cantando en alguna boda. También asistía a los espectáculos que ofrecían las compañías que por su pueblo pasaban, La niña de los Peines, Pepe Pinto, Valderrama y el Níño de la Huerta, del que aprendió sus cantes. Dícen que, después cuando cantaron juntos, el Niño de la Huerta se quejaba, diciendo que Manuel era ocho años más joven y por eso cantaba mejor.
En 1949, 1950 y 1951 queda finalista del concurso "Fiesta en el Aire". Ese mismo año, obtiene el segundo premio, en el concurso celebrado en la Plaza de Toros de Granada. Desde entonces, se suceden los premios, el de Jerez de 1962, el de Fuengirola de 1963, gana también el concurso "Salto a la fama", el premio nacional de granaínas en el concurso de Córdoba, en Cabra gana tres años seguidos, en Priego, en Tomelloso, en Málaga cantando por serranas, en Barcelona consigue tres primeros premios y sobre todo en el concurso de Cantes de las Minas de la Unión, donde consigue primeros premios en 1982 y en 1983, cuando consigue la apreciada Lámpara Minera.
Era un estudioso del cante, meticuloso y escrupoloso a la hora de cantar. No quería "rebujar" el cante y repetía las terminaciomes de los tercios, solo en su casa o por la noche, hasta que los hacía como eran. Cantaba bien los cantes de su tierra, fue uno de los transmisores de la temporera de Montefrío:
Dios te guarde Frasquito
que buenas están las papas
regüertas con los tomates
y en teniendo mucha pringue
¡que bien pasan el gaznate!
Vivió un tiempo en Barcelona, donde quedó su familia, regresando el sólo a su pueblo. Vivió para el cante aunque no de el. Fue carnicero en su pueblo. Grabó, con Joselero, el disco "Viejo Caudal Flamenco", a beneficio de la ITEAF. También los cantes de Levante, con que ganó la Lámpara Minera, en una antología de ganadores de La Unión. En 1984 le pusieron un marcapasos y ese mismo año le hicieron un homenaje en Montefrío, que duró casi toda una noche, de cantaores y artistas que actuaron en el mismo. En 1993, moría con 81 años.


Juan Pinilla también dedicó un artículo muy interesante del cantaor en el diario Granada Hoy: 



Los cien años de Manuel Ávila


Este 2012 es el año del centenario del nacimiento de Manuel Ávila Rodríguez, oriundo de Montefrío, cantaor flamenco de largo historial artístico repleto de galardones y un no menos copioso calendario de anécdotas que lo convirtieron en el entrañable personaje que fue durante sus más de ochenta años de vida y que se puede descifrar en los numerosos escritos que han glosado más tarde críticos o aficionados al flamenco que lo conocieron. 

Manuel Ávila entusiasmó nuestra joven afiliación por el flamenco cuando el cante aún encerraba tantos ocultos misterios para nosotros. A la mente se nos viene la figura de un señor delgado, de ropas elegantes y mal combinadas, posiblemente fruto de su despiste colosal, otro de los rasgos personales que más anécdotas le valieron. Señor delgado, entrado en años, cantando sin cesar desde el alba hasta entrada la madrugada, un cante tras otro, mientras sujeta los machos que embridan la bestia, mientras recoge ramales de los olivos hasta dejarlos impecables, al son de temporeras, malagueñas de la Trini o cualquier cante que acudiese a su fértil imaginario flamenco. 

Nació en Montefrío en 1912 en una familia de aficionados al flamenco apodados Los Cargaos, y por ello a veces recibió el sobrenombre de El cargaíllo. Emparentado con el cante clásico desde su niñez, podemos observar un perfil artístico con dos épocas bien diferenciadas: la época chaconera y la época mairenista. En sus comienzos, Manuel Ávila disfrutó de las compañías de cante flamenco que pasaban por la entonces remota ciudad de Montefrío. Al encontrarse tan mal las comunicaciones, muchos de los cantaores flamencos que pasaban por este municipio se quedaban a pernoctar y ello provocaba veladas prolongadas en la noche donde las figuras y los aficionados locales alternaban el cante. Cuentan que en una ocasión, el mismo Niño de la Huerta se sintió herido de orgullo por la bravura y majestuosidad con que Manuel Ávila había acometido el cante. 

Chacón y Cayetano Muriel fueron las principales influencias que se pueden apreciar en sus primeros cantes, testimonios de los que a penas hay documentos sonoros pues Manuel Ávila, de profesión carnicero, no dio el salto al cante hasta casi el medio siglo de vida y fue precisamente en el concurso radiofónico Salto a la fama de RNE en 1966, donde quedó finalista, y a raíz de ahí se enfrascó en un periodo concursero del que salió más que airoso: Premio Nacional por Seguiriyas en Jerez de la Frontera, Premio Nacional en el Concurso Nacional de Córdoba, Yunque de Badalona (Barcelona) y hasta veinte primeros premios en el Festival del Cante de las Minas de la Unión, entre ellos, la Lámpara Minera en 1983, con 71 años. Los galardones enumerados son la tercera parte de los que llegó a cosechar, y por ellos ostenta el título de cantaor más premiado de la provincia de Granada en la historia del flamenco granadino. En este caso, no importa la cantidad, si no además, la calidad de los concursos que ganó: RNE, Córdoba, La Unión, Barcelona. 

En 1972 participó en el concurso que conmemoraba el cincuentenario del famoso Concurso de Cante Jondo de Granada en 1922, organizado, entre otros, por Manuel de Falla y García Lorca. Manuel Ávila consiguió el tercer premio, superado por Diego Clavel (actual figura del cante, que consiguió el segundo) y Calixto Sánchez (actual figura del cante, que consiguió el primer premio). 

Su participación en festivales flamencos por toda la geografía le llevó a compartir escenario con Juanito Valderrama, Antonio Mairena (por quien iría profesando admiración hasta advertir influencias de su cante en el último periodo de su vida), Jacinto Almadén, Canalejas de Puerto Real, Camarón, Fosforito o José Menese. 

Sus grabaciones discográficas son escasas en solitario, donde podemos encontrar, junto a la insigne guitarra de Manolo Sanlúcar, Raíces del cante, y un disco inédito que sufragó su paisano montefrieño, el poeta José Ávila García, afincado en Madrid, donde aparece la dirección musical del mismo Pepe de la Matrona y la guitarra de Vargas Araceli. De este último solo existe una copia en poder del poeta. Posteriormente, Manuel Ávila participó en antologías de cante de todo tipo: cantes mineros, cantes por malagueñas, serranas, y así, hasta llegar a su última grabación discográfica, con el sello Veteranos del Cante Granadino, colección del área de Cultura de la Diputación de Granada, y dirigida por Juan Bédmar. La grabación se realizó poco tiempo antes de la muerte de Manuel Ávila, y aun así conserva un sabor impecable. Le acompaña la brillante guitarra de Miguel Ochando. 

En Montefrío existe una peña flamenca que lleva su nombre, fundada en 1980. En Barcelona, donde emigró en los años 60 de forma intermitente, ya que iba y venía para probar suerte con el cante, viven sus hijos y nietos, y allí existen numerosas tertulias flamencas donde lo valoran y donde han publicado discos recopilatorios y libros sobre la figura artística de este montefrieño ilustre que este año hubiera cumplido 100. 

Manuel Ávila es uno de los cantaores flamencos más prolíficos del siglo XX. Fue conocido por toda la geografía flamenca, respetado por los 'entendidos' del arte y por las jóvenes generaciones que veían en él un referente. Para muchos, fue un bohemio del arte, una persona a la que no le interesaba el dinero, si no el arte en sí, la investigación, el cuidado y la delicadeza por la conservación de las formas clásicas del cante, y sobre todo, la tertulia íntima, el cuarto de los cabales que surgía tras cualquier actuación y donde se podía dar el verdadero rito del cante flamenco, ese que protagonizan sus aficionados. 

El palacio de los Condes de Gabia acogió el viernes por la tarde una mesa redonda donde flamencólogos como Francisco Hidalgo, llegado desde Barcelona, Francisco Paredes, del Festival de Las Minas de La Unión, Antonio Lastra y Antonio Gallegos, de Granada, el cantaor Paco Moyano, y el guitarrista Francisco Manuel versaron sobre su vida artística y las numerosas anécdotas que protagonizó el cantaor montefrieño a lo lago de su dilatada trayectoria, en un clima emotivo de afición y respeto por esta figura del cante. Montefrío fue el escenario del homenaje que se celebró hace unos días y donde se pudieron degustar las reflexiones y el cante. Las jornadas se llevaron a cabo en el Museo del Olivo, próximo a la entrada de Montefrío, y culminaron con el cante del maestro Manolo Osuna, compañero infatigable de Manuel Ávila en los años 70 y 80, y una de las últimas reliquias del cante flamenco existente
.




Aunque el interés  de esta entrada no se centra en adjuntar artículos sobre el maestro, si consideramos procedente publicar estos apuntes para ahora si, publicar unas grabaciones que hemos rescatado del archivo de Granadaiflamenco y queremos compartir con nuestros amigos. Posiblemente sea la primera vez que muchos aficionados escuchen estos cantes de Manuel Ávila  pues se trata de unas grabaciones en directo, recogidas con uno de aquellos artefactos de cintas de gran tamaño. Los cantes en cuestión se grabaron en 1960 en la que se encontraban varios aficionados extranjeros. Después de charlar con Juan Pinilla nos advierte que estas grabaciones si son conocidas en Montefrío por los aficionados locales, aunque es posible que por el resto no lo sean por lo que desde aquí le damos difusión

Comienza la grabación con unas palabras en inglés de uno de los aficionados, probablemente el dueño del magnetofón introduciendo y versando sobre la figura de Manuel Ávila (no las subimos pues entendemos que lo que interesan son los cantes inéditos de Manuel)

La primera grabación son seguiriyas en los modos de Manuel Torre (las que grabara en 1929 con la guitarra Miguel Borrull). Manuel Ávila interpreta las mismas letras que ya hiciera el jerezano. Subimos también la grabación de M. Torre y de otros cantaores para facilitar al aficionado los matices de unos y otros cantes.  Manuel Ávila admiraba soberanamente el cante de Manuel Torre. 

Escucha a Manuel Ávila por Seguiriyas

Escucha a Manuel Torre por seguiriyas

El siguiente cante que recogemos es una malagueña del Mellizo. 

Parece que Ávila toma como referencia el cante del Niño de la Isla. Este cantaor grabó en 1910 con la guitarra de Ramón Montoya esta malagueña con igual letra.

Escucha a Manuel Ávila por malagueñas

Escucha a Niño de la Isla por malagueñas

Por último escuchamos a Manuel Ávila recogiendo los cantes de Manuel Torre, esta vez por soleá. No acierta del todo Ávila en la interpretación de la soleá de Alcalá en la versión de Manuel Torre pues alarga los tercios en contra del cante hablado y recogido del jerezano. 
Sin embargo en el cante de Triana con el que finaliza la soleá se recrea en el estilo atribuido a Jose Lorente. En su versión personal se acerca a una versión de este cante que grabara Pepe de la Matrona en 1954 con la guitarra de Perico del Lunar padre. 

Escucha a Manuel Torre por soleá

Escucha a Pepe de la Matrona por soleá

(Continuará...)


















2 comentarios:

  1. Muchas gracias porque soy un ferviente admirador de Manuel Ávila a quien tuve la suerte de conocer. ¿Se sabe el nombre del guitarrista?

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  2. Hola Andrés: por desgracia no se sabe nada del guitarrista, al menos yo. Es posible que lo sepa Juan Pinilla con el que hablé ayer de estas grabaciones pero no caí en preguntarle. Hablaré con él hoy a ver si lo sabe. Aprecio en el guitarrista muchos matices del toque de Diego del Gastor en algunos pasajes musicales.
    Saludos

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