miércoles, 13 de octubre de 2021

PANSEQUITO. ISRAEL FERNANDEZ. CICLO 'FLAMENCO VIENE DEL SUR' 2021

 Los efectos de la pandemia han calado hondo, que no jondo, en el flamenco. Sin analizar el problema en profundidad, pues no cabe en esta reseña, la alteración de las fechas en este ciclo ha sido evidente. Si bien en ediciones anteriores el total de las actuaciones se realizaban con carácter ordinario entre febrero y mayo, el Instituto Andaluz de Flamenco, que es de quien depende este ciclo ha alterado las fechas para concentrar todas las sesiones flamencas en apenas tres semanas. No se pierde en cantidad pero se concentran lo que a priori no afecta a otros ciclos ni eventos programados en la ciudad. 

La cita de este 2021 se abrió con el cante de Pansequito y la guitarra de José de Pura. El tándem se presenta equilibrado: un cantaor clásico acompañado de un toque que destila el mismo aroma, con destellos mínimos de notas de vanguardia. Panseco es el autoheredero de un repertorio clásico que popularizó él mismo  en los años 70 y que lo lanzó al estrellato flamenco siendo cabecera de decenas de festivales. Sus letras, muchas de ellas del cancionero creador de Paco Cepero siguen vigentes en la actualidad. No hay más que acudir a cantaores como Rancapino chico o Antonio Reyes para darse cuenta. Por otro lado, su voz potente, metálica, viva, ya no es lo que era, pero rezuma en ella el eco de quien ha saboreado el cante, de quien lo conoce y de quien lo ejecuta con la perfección de quien ha convivido con el duende. Gastado por el tiempo, mantiene la esencia de antaño, sobre cuando se acuerda de sus inicios y nos confirma que el sello personal de un cantaor es lo que realmente vale. 


Comenzó el recital por alegrías y soleá, añadiendo coplas de seguiriyas en la cuadratura octosilábica de la misma. A saber: Hospitalizo en Cái, a mano derecha, allí tenía mi mare, la camita hecha. También se acordó de Fosforito para dar paso al taranto y a la taranta a la que José de Pura aliñó con falsetas de Ramón Montoya. De cómo se habla el taranto y los cantes de levante nos puede enseñar mucho Panseco, ya que es costumbre en los últimos años acometerlos en estas formas.  Bulerías y fandangos (Antonio de la Calzá y del Rubio) acotaron su repertorio que vino con regalo de otra ronda de fandangos a modo de coda final. 

La siguiente noche, véase, el sábado, Israel Fernández, el cantaor de moda acudió al teatro Alhambra con la jerezanísima guitarra de Diego del Morao. Fue aparecer en el escenario y ya arrancó una sonora ovación. Había predisposición a escucharlo y además se encontró a gusto el protagonista porque se entregó y dio la talla con creces. Con la sonanta en medio tono menos, empezó con media granaina y granaina, soleá, con aires de Cádiz y Alcalá; Tientos-tangos con el acompañamiento del compás de Marchitos Carpio y del Pirulo asomándose a Extremadura en los tangos finales.  Taranta de Pedro el Morato y levantica precedieron a las bulerías rescatadas de Camarón de la Isla y de La Niña de los Peines, entre otros. Tanda de fandangos del Rubio y del Gloria para finalizar un repertorio redondo que se engrandeció con el soniquete de Diego del Morao y las faldetas que son ya un reconocimiento al toque del siglo XXI. 

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