martes, 31 de julio de 2018

Eva Yerbabuena. La Caña flamenca. Almuñécar. 29.07.2018


Posiblemente sea aventurado por mi parte decir que tras la cuarta gala de esta primera edición de La Caña Flamenca ya se ha consolidado un ciclo que promete mantenerse en el candelero durante muchos años. Me decía Ángel Gijón tras la actuación de Eva la Yerbabuena que les estaba costando la misma vida llevar a cabo este ciclo y que ya veríamos si el año que viene pueden mantener la estructura como este año (obviamente el componente económico y las ayudas públicas hacer depender este hecho). Sin embargo, una rápida lectura a cómo está yendo, a la respuesta del público, a la profesionalidad de los artistas y en general a todo el entramado que está formando parte de este ciclo nos hace ver que la consolidación de eventos flamencos en la costa tropical es necesaria desde hace mucho tiempo y por fin se ha dado el paso para que exista. 

Cambió el lugar de celebración la cuarta gala flamenca. Nos trasladamos a la localidad de Almuñécar, concretamente al Parque del Majuelo, un lugar de excepción para ver flamenco. Incluso un espectáculo de baile, pues estamos acostumbrados a que se hagan en recintos cerrados, esto es, teatros. 

La granadina (Ogijares) Eva la Yerbabuena vistió de largo la noche. Una noche que brilló por su sola presencia a la que sumó la imprescindible guitarra de Paco Jarana y el cante de Juan José Amador, Miguel Ortega y José Valencia, que vino in extremis al estar indispuesto Enrique el Extremeño (más percusión).



                                                                 ©Lacañaflamenca.

 Pudimos apreciar en este espectáculo el santo y seña de una bailaora que se ha forjado a sí misma, que ha cumplido con los cánones del siglo XXI y ha creado una estética tan personal como imperecedera. Sin perderse en las tendencias, Eva rebusca en lo más profundo de su ser y exprime su alma cuando baila. Porque la transmisión en el flamenco no sólo se da en el cante, (que no me oigan los puristas) y el duende no sólo es cosa de voces, sino de flamenco. 

De las mayores virtudes de Eva, entre las muchas que tiene, está la de investigar. Es su naturaleza. Es su forma de vivir y expresarse. Y en la investigación está la verdad, guste más o menos, pero está. Por eso el baile de Eva es verdad. Sin más. 

Por seguiriyas, por murciana y taranta y por soleá validó un concepto tan personal como contemporáneo. Remató por bulerías incluyendo algunos cuplés (Sin firmar un documento, Se nos rompió el amor) en las que José Valencia soportó el peso final del cante. El triunvirato cantaor no pudo estar más fino y ajustado al baile. Impecables en la ronda de tonás. Y la guitarra de Jarana, siempre guardiana del baile de Eva compuso un cuadro musical soberbio. Es una lástima que la guitarra de Paco no esté más valorada de lo que ya está por estar a la sombra del baile porque no son sólo sus composiciones sino que desprende de sus manos una personalidad tan diferente al resto que habría que tirarle de las orejas y decirle que debe buscar salidas a todo lo que hace, que no sean escudar a Eva (por supuesto sin desmerecer un ápice el baile de Eva). Lo demostró por bulerías, en solitario, acompañado de percusión.

 En Eva hubo de todo. Desde una renovación de su soleá antológica (si Fernanda de Utrera fue la reina de la soleá en el cante, deberíamos llamar a Eva ya la reina del baile por soleá), algún remate con connotaciones de Trinidad Huertas 'La Cuenca', guiños manuales propios de Mario Maya... pero ante todo la enjundia clásica de una bailaora que sabe aunar lo antiguo y lo moderno armando una danza que trasciende las fronteras de lo estrictamente flamenco. 


domingo, 15 de julio de 2018

LomboXBambino. "Lombino". Motril. 13-7-18.

La segunda velada del ciclo La Caña Flamenca fue todo un éxito de público. Motril se está demostrando así misma que la necesidad de tener flamenco en la costa era una prioridad desde hace tiempo y la mejor forma de manifestarse es llenar los espacios que lo programan. No fue una noche de flamenco al uso, esto es, cante, baile o toque. 

La cuestión se centraría en delimitar si lo que presentó Manuel Lombo es flamenco o no. Porque cuando él ha cantado por derecho lo ha defendido y bien. Su registro, o al menos, al que nos tiene acostumbrado, no se acerca a la ortodoxia de un recital de cante, sino que va más allá y se acoge indistintamente a la canción ligera, a la copla o a lo flamenco sin tener que demostrar si pertenece a un ámbito musical concreto.

                                                            ©Paulino Martínez Moré.

En la fábrica del Pilar presentó su último disco 'Lombo X Bambino'. Miguel Vargas (Bambino) este sí que era un flamenco de arriba a abajo; hizo de la rumba y de la bulería una marca propia ajena a cualquier otro sello distintivo. Y en esas se atrevió Lombo y acertó.

Un espectáculo medido, estudiado, que gustó conforme pasaban los minutos. Comenzó de menos a más. Soy lo prohibido, con algunos problemas técnicos en el sonido, fue el comienzo. Con una estética muy actual, traje rayado y chaleco fue dando forma a la mayoría de los éxitos de Bambino. Miedo, Voy a perder la cabeza por tu amor, Se me va, Mi amigo, No me des guerra, El poeta lloró, La luz de tus ojos grises, Procuro olvidarte, Háblame, Corazón loco, Mi amor es mío.. Un repertorio más que extenso que se largó mas de una hora y media. 

Pronto se soltó la melena y sacó el actor que lleva dentro, cargado de poses, de miradas y de gestos muy a lo Raphael aunque con marcado carácter flamenco. Musicalmente todo sonó a Gambino. La magistral guitarra de Pedro Sierra, que fue encargado de la dirección musical, junto a la de Víctor Rosa, los coros de Laura Marchena y Cristina Tovar, el piano de Fernando Romero, la percusión de Óscar Robles y las palmas de Torombo sonaron a Utrera. 


Lombo supo reivindicar la figura de un artista que supo rentabilizar la rumba y los boleros por bulerías con las que Manuel consiguió un público entregado que acabó de rendirse cuando el sevillano bajó del escenario y cantó a canela entre las filas de butacas. 


lunes, 9 de julio de 2018

La Caña flamenca. Sara Sánchez, Kiki Morente, David de Jacoba. 7/7/18.

Veníamos anunciando estos días atrás el ciclo 'La Caña Flamenca' sospechando que apuntaba muy alto. La costa tropical fue pionera en la provincia granadina con sus festivales veraniegos nacidos a finales de los años '60. Si el Lucero del Alba (Salobreña) abrió la veda de este tipo de formatos y ha seguido vivo hasta ahora (esperemos que muchos más) acaba de nacer un ciclo flamenco que se aleja del formato tradicional de una noche hasta altas horas de la madrugada, para acomodarse y aclimatarse a los nuevos tiempos y las nuevas y mejores formas de ofrecer espectáculos de calidad. No es nuevo el hecho de incluir una oferta cultural dentro de estos ciclos; vemos como en la zona occidental andaluza ya hay festivales desde hace décadas que han optado por hacer visible otras formas de entender y crear flamenco: conferencias, presentaciones de libros, charlas, debates, etc. 
'La Caña' ha sido sensible a esto y aunque en esta primera edición ha sido tímida (Una charla amena entre Alberto García Reyes y Manuel Curao sobre el flamenco en Granada, con la actuación de Jaime el Parrón y Miguel Ochando) ya sabemos que para la próxima edición van a apostar fuerte por la alternancia entre lo musical y lo cultural.

Entre las muchas virtudes de este ciclo están las de incluir a diferentes sectores profesionales del ocio y el turismo granadino que han dado forma al ciclo y en la que todos salen ganando. Autobuses gratis desde Granada, ofertas y packs de entradas para los diferentes eventos, paquetes culturales con rutas por Granada (gentileza de la empresa Followme)...



La puesta de largo de este ciclo citó a cientos de aficionados en la fábrica del Pilar en Motril. Lleno absoluto en la explanada de la fábrica. El programa anunciaba 'La noche joven' con una triple actuación. Para abrir la noche, el baile de Sara Sánchez, una muy jovencísima bailaora motrileña que apunta maneras y está llamada a ser una gran bailaora. En su precocidad se aprecian las influencias de Farruquito y la fuerza del baile sacromontano a partes iguales. Quiso agradar y llevarse el gato al agua; jugaba en casa y con el viento a favor. Por alegrías (con letras de Rafael Alberti) y por soleá mostró credenciales. Muy expresiva en los pies y en los brazos con arranques de genio en los remates de la soleá que pronto terció a tanda de bulerías. 




Bien es verdad que en su tremenda juventud pesa aún la inexperiencia del escenario y el dominio preciso de la escena pero en esa misma juventud que la guía hay un diamante que pulir que nos va a dar gratas sorpresas en pocos años. La dirección musical corrió a cargo de Jose Antonio Rico, guitarrista también motrileño y gran compositor. El resto del elenco lo compusieron a las palmas y coros Diego el Pescaito, Inma Rico y Chema Sánchez. Como cantaores Ángeles Toledano y Sergio el Colorao, la percusión de Julián Heredia, las guitarras de Jesús Majuelos y Miguel Ángel Martín y La Maya (violinista). 


Kiki Morente con la guitarra de David Carmona cambiaron el tercio. Del hijo de Morente es apreciable el sello tan creativo y personal de su padre, utilizado por Kiki casi como único argumento cantaor y del que en ocasiones parecía abusar; Aunque es inevitable renegar de esa magnífica y genial impronta que Enrique aportaba a cada cante; justo por eso Kiki debe encontrarse y acabar con los años por tener un sello propio sin despegarse ni alejarse necesariamente de la herencia recibida. Ahí tenemos a su hermana mayor, Estrella, que ha sabido relativizar todo lo aprendido de su padre y hacerse a sí misma. En cualquier caso, Kiki afronta el cante desde el prisma del siglo XXI y va haciendo suyo el cante. En otras palabras, es un millenial del flamenco. 



En un guiño al ciclo flamenco, empezó cantando la Caña en las formas de su padre y con la mirada puesta en Rafael Romero y tamizada por el 'Crisol' que su padre dedicó a Garcia Lorca (Yo vuelvo por mis alas, dejadme volver) para rematar con el fandango del Albaicin. Por seguiriyas flojeó ya que no acabó de acertar en los modos propios de encauzar este estilo. Sin embargo, los tientos y los tangos los domina con naturalidad. Se explayó tanto en los tientos de inicio, en los que se acordó de Gaspar de Utrera y Manolo Vargas (Hágame el favor rey moro) y repasó la amplia gama de estilos granadinos y alguno extremeño. La guitarra de David Carmona, soberbia de principio a fin, sostuvo musicalmente el recital y por momentos tomó protagonismo absoluto. 



Cerró la noche joven el cante de David de Jacoba junto a la guitarra de su hermano Carlos. Su eco, adornado de tintes camaroneros, suena a almíbar. Como sonaba el de la Isla. Carlos empezó en solitario con toque de levante y David cantó posteriormente por soleá, tarantas, bulerías, seguiriyas y tangos. Son de la tierra y un caluroso público los recibió y los llevó en volandas toda la noche. 
Nos quedó el sabor agridulce del fin de fiesta en el que participaron todos los artistas de la noche salvo Kiki Morente. La improvisación no tuvo el efecto deseado pero aún así, el cómputo de la noche fue notable.






martes, 3 de julio de 2018

LA CASA DEL ARTE FLAMENCO Y EL PALACIO DE LOS OLVIDADOS.

Un nuevo emplazamiento jondo ha nacido en Granada, ciudad flamenca por excelencia. De los muchos espacios escénicos con que cuenta la ciudad, El Palacio de Los Olvidados, decorado con un gusto exquisito tanto en lo patrimonial como en lo artístico nace (en lo flamenco) con afán de continuidad para dar mayor calidad si cabe al flamenco granadino. Es una alegría saber que hay empresarios que cuidan al máximo los detalles para que el flamenco alcance cotas de calidad en espacios como un tablao. El Palacio de Los Olvidados es un palacete en el que actualmente se encuentra la exposición sobre la Inquisición y la cultura sefardí. El origen del nombre viene por el escudo que presidía la fachada del mismo que tuvo que ser borrado por la familia que antaño lo habitaba para poder reconvertirse al cristianismo.
En su patio interior, una decoración minimalista flamenca que recoge un escenario y el espacio suficiente para que unos pocos privilegiados puedan disfrutar de una programación cuidada al máximo de cante, baile y toque. 
Además de éste, hay otro espacio en Granada que merece la pena visitar. Su programación y los artistas que pasan por sus tablas son de primera división, (deportivamente hablando); de Champions League: La Moneta, Choro, Gema Moneo, Rosario Toledo, Carmen Ledesma, Luisa Palicio, Amador Rojas y un largo etc. Artistas que suelen estar en los grandes teatros y citas flamencas mundiales (Bienal de Sevilla, Festival de Jerez, Mont de Marsan, Nîmes...) forman parte del elenco de La Casa del Arte Flamenco. 
Desde Granadaiflamenco recomendamos, sin duda, visitar el flamenco que nos ofrecen ambos lugares. 



CHANO DOMINGUEZ/MARTIRIO. Teatro Alhambra. 23/05/2024.

 Cuando se juntan dos titanes es difícil precisar cuál de los dos nos llevan al cenit, al éxtasis. Chano Domínguez y Martirio se conocieron ...