martes, 20 de febrero de 2018

'Quejío'. Salvador Távora. Teatro Alhambra. 17/02/2018

Han pasado 46 años desde que se estrenara una obra teatro-flamenca reivindicativa que pudo ser y fue. Fue allá por 1972 cuando Salvador Távora se arriesgó y en un alegato contra la injusticia social arremetió contra los terratenientes, contra el poder en favor del ciudadano de a pie, del obrero, del trabajador del campo, en definitiva, de la clase trabajadora, clase media baja que luchaba por vivir en un marco de conciencia social que empezaba a despertar en vísperas de la muerte de Franco. 


Al igual que esta reposición que sigue igual o más vigente que en aquellos años, ya sea por la situación de Cataluña o por el propio estado del país, Távora, presente en la caja escénica del teatro Alhambra ha desenterrado 'Quejío', espectáculo que marcó un antes y un después en la escena teatral-flamenca andaluza. 
Con apenas elementos escénicos, unas luces/velas de candil, un bidón cargado de piedras con cuerdas atadas a los cantaores, simulando el lastre de la supremacía y jerarquía del patrón y poco más, para mostrar la realidad de los años '70. El grito como elemento natural del cante asociado a la vida y servidumbre del pueblo parte como elemento sostenedor de la trama. Lineal, trágica desde el inicio a la par que potente y tensa en las interpretaciones de los actores. 




Tres cantaores, dos principales (Florencio Rolán y Manuel Márquez de Villamanrique) y uno secundario (Manuel Vera 'Quincalla') dan forma a este montaje en el que la propia figura de Mónica de Juan, mera estampa de adorno, representaba a la perfección el papel de la mujer en la sociedad de aquellos años. Como protagonista del baile, Jaime Martín; a la guitarra Jaime Burgos y a la flauta Juan Romero. 

El abordaje de cantes como la toná, la trilla, el taranto, la burlería, alborea, la seguiriya (mantuvo el orden musical durante la mitad de la obra) y la petenera delatan la credibilidad y el dramatismo latente. Una cuidada selección apenas empañada por momentos de sobreactuación cuyas intenciones se enfocaban a expresar la rabia del pueblo. 

jueves, 15 de febrero de 2018

El Pele. Niño Seve, Jesús Gómez y José Moreno. Ciclo Flamenco viene del sur 2018. 12/02/2018. Teatro Alhambra.



A la salida del teatro hubo quien dijo que cuando El Pele se muera ya no quedará nadie. Cuestión de gustos y de afición. Exagerado me parece el comentario pero bien es verdad que hoy por hoy el cordobés es uno de los firmes estandartes que sostienen el cante por derecho. Y no sólo eso sino que en su voz hay verdad, hay afición, hay vivencias y hay fatigas. Complejo reunir tantos elementos a la par para conseguir dar un recital antológico. Inolvidable. Por muchos motivos. Fue otra primera vez, sin ser la primera vez. No será la última. En el mismo teatro. Hace tres años ya visitó el mismo lugar aunque con menos fortuna. Sin embargo, el lunes el viento soplaba a su favor y movió velas hasta conseguir desatar la furia de un eco incomparable de inicio a fin. 


El cantaor abrió el ciclo 'Flamenco viene del sur 2018' acompañado por las guitarras de Niño Seve, Jesús Gómez y el compás de José Moreno. 
Apoyado en una silla, de pie, una estética muy de antaño, que nos recordaba a Vallejo cuando actuaba con Niño Ricardo, empezó con zambra caracolera. Una de sus fuentes principales, si no la mayor. Con la voz metida hacia dentro repasó varias de las más conocidas coplas del gaditano. De maestro a maestro, pocos de su generación son tan  atrevidos de 'entrometerse' en las creaciones de un coetáneo y resolver el cante con tanto carisma. Se acordó del Ronco del Albaicin en un recitado y una toná con reminiscencias musicales de la nana flamenca para cuadrar la 'soleá del Pele'. A solas con Niño Seve, viajó de Jerez a Alcalá y Triana. De Morente también se acordó cuando resolvió la seguiriya. 
Malagueñas de Chacón, Fandangos de Juan Breva, Alegrias (de nuevo se acuerda de Morente y de Rafael Alberti), fandangos chocolateros, de Macandé y de Huelva y para rematar rebujo de bulerías en las que incluye granainas, vidalitas y guajiras. Como bis, las bulerías 'Jinete de negra capa' que ya grabara con Vicente Amigo en 1990 (Poetas de esquinas blancas, Pasión discos). Si ya pudimos apreciar multitud de giros musicales en la guitarra de Niño Seve que nos trasladaban a Vicente, en la bulería mimetizó las falsetas, los remates y el 'aire' íntegro de Amigo. Una delicia. 
No tuvo un espacio visible la segunda guitarra, que quedó oscurecida, sin intención; fue más figurativa en lo presencial que en lo musical. Un lástima. 


En el Pele encontramos las inquietudes de un cantaor que, preocupado por el cante, ha sabido crear una estética personal, singular, ajena a cualquier otro misterio jondo del cante. Si el cordobés hubiese pertenecido a otra generación, por ejemplo, a la de la ópera flamenca o anteriores, estaríamos hablando de un creador en el cante por soleá. Sirva esto como un mínimo ejemplo de una personalidad que en el siglo XXI cuesta admitir para con las creaciones, y aún nos amarramos en decir que El Pele personaliza otros estilos. Por mucho menos, a otros se les adeudan estilos particulares del cante. ¿Será cuando ya no esté cuando se le terminen de reconocer los méritos?- Esperemos que no porque aún hablando ya de la soleá del Pele, cuesta dar por válida en algunos sectores su magnifica aportación a este cante. 



CHANO DOMINGUEZ/MARTIRIO. Teatro Alhambra. 23/05/2024.

 Cuando se juntan dos titanes es difícil precisar cuál de los dos nos llevan al cenit, al éxtasis. Chano Domínguez y Martirio se conocieron ...