jueves, 14 de octubre de 2021

ARCANGEL. CICLO 'FLAMENCO VIENE DEL SUR' 2021.

 No es habitual ver a un cantaor de primer orden y de primera línea cantando 'atrás'. Sin embargo, se agradece porque nos hace dejar claro que los orígenes, en la mayoría de los casos han de pasar por los escalones menos mediáticos para alcanzar la fama. El mismísimo Antonio Mairena estuvo varios años cantando 'atrás' hasta que cogió tablas y dio el salto a cantaor de oficio. Al alado Arcángel, como a la mayoría de artistas les ha pasado lo mismo y es que siempre se ha dicho que es obligatorio pasar por el 'atrás' para conocer los entresijos del cante, curtirse en el compás y conocer de verdad el cante flamenco.


La pasada noche, Arcángel fue el protagonista de su propio espectáculo, en el que incluyó varios pasajes de baile, lo que le permitió rememorar su pasado y al público apreciar que aún siendo ya quien es, se echa la mano a la cabeza y construye un espectáculo en el que el baile es el protagonista a partes iguales con su cante. 

Un paso a dos entre Alberto Sellés y Macarena López, breve, intenso y equilibrado da la vez para que Arcángel con las guitarras de Francis Gómez y Benito Bernal se acuerden del maestro Enrique Morente en la fantástica versión que hiciera de la leyenda del tiempo de García Lorca en forma de tientos.


A partir de las formas lucentinas del fandango de Dolores de la Huerta, recorre un camino que lo lleva a otro fandango de corte lucentino 'En criticar y murmurar' y a abordar más cuerpos de fandangos con letras prestadas de las cantiñas (Están puestas en balanza, descorazones a un tiempo...) que se convierten en tangos.

Seguiriyas con la guitarra del onubense Francis Gómez rememorando a Manuel Torres, a Tío José de Paula y rematando con Curro Durse. 

El paso al baile lo da Alberto Sellés que se enfrenta a la caña en solitario. Figuras rectas, cuerpo vertical y braceo masculino; toda una declaración de intenciones y de buen gusto. 

La transición cantaora viene de la mano de la taranta de Arcángel en los modos de Pedro el Morato rematado con la cartagenera del Rojo el Alpargatero y una renovación de otras muy bien escogidas. 


De nuevo, el baile en la figura femenina de Macarena López con pañuelo rojo al cuello que a su vez da juego para la estética del baile y el contoneo propio de la guajira con traje blanco. 

Toná del protagonista, solo de ambas guitarras por bulerías en compás lento, fandangos de Huelva al cante y cantiñas en un paso a dos magníficas. Tanto Sellés como López se fundieron en una coreografía de gran calado, complejidad y afinidad soberbia. 


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