Mercé 2.x. Las nuevas tecnologías han incluido en nuestro acervo lingüístico una cantidad ingente de términos del siglo XXI que debemos incluir en nuestras conversaciones, en nuestro vocabulario, si queremos estar al día. Por eso lo de 2.x. El 2.0 y sus actualizaciones se quedan cortas en el espectáculo del cantaor jerezano que cerró el conjunto de actuaciones estivales en los jardines del Generalife en el ciclo de Lorca. Como colofón del verano José Mercé y su grupo presentó en Granada un sentido homenaje a uno de los mejores letristas y compositores de nuestro país, y más allá. Por su nombre, Manuel Alejandro, puede no ser conocido entre neófitos, pero basta escuchar cualquiera de sus composiciones para darnos cuenta de que sus obras han inundado nuestras vidas musicales. Y quiso Mercé rescatar las más conocidas, aflamencarlas y regalarlas a un público diverso, ávido de cantar, participar y predispuesto a regalar aplausos merecidos.
Trajo dos guitarras jóvenes y jerezanas, la de Manuel Cerpa y Álvaro Moreno. Las palmas y coros corrieron a cargo de Chicharito, Jorge Bautista, Victor Carrasco, Mercedes García, Laura Marchena y la percusión de David el Gasolina. La dirección musical corrió a cargo del pianista Alex Romero.
Jerez tiene fama de aflamencar todo lo que toca y así Mercé no podía ser menos. Por ello, las canciones que eligió estuvieron repletas de flamenquería, de la rápida, muy viva, pero condensadas del eco del heredero de una de las estirpes, si no la más, prolija y larga de artistas jerezanos. En carne viva,Yo soy aquel, Te estoy queriendo tanto, Procuro olvidarte, Se nos rompió el amor, Se muere por mí mi niña, Soy rebelde, Medley, Al alba, Aire y Voy a perder la cabeza por tu amor fueron los elegidos.
¿Quién no revive y recuerda a Raphael, a Rocío Jurado, a Adela la Chaqueta, a Cecilia, o a tantos otros que popularizaron con sus voces estos temas?
Mercé inyectó dosis de jondura veloz en todas ellas. Y digo veloz porque ahora que las tecnologías van por el 5.0. Mercé se ha quedado en el 2.x. Ese que aparece en wasap para acelerar los audios que a uno le mandan. Porque José cantó así. No sé si se perdió esencia en muchas de esas canciones pero, alejadas de las interpretadas por los artistas mencionados, quedó la sensación de celeridad innecesaria y arrolladora que privó de poder disfrutar del quejío que tiene el cantaor jerezano. Casi hablaba las canciones para poder ir al ritmo que marcaban sus músicos. Curioso fue que usara un pronter o una pantalla a pie de escenario para apuntar las letras, que además le falló y le delató, no sabemos si por refrescar las letras o por falta de interiorización. En cualquier caso, dio el Do de pecho. Y subió el nivel cuando se enfrentó a los cantes por derecho, soleá, seguiriyas y fandangos. Lo mejor de la noche y de un Mercé venido arriba, disfrutón. Hubo tiempo además para que sus músicos fueran protagonistas en unos tangos muy musicales y acelerados de nuevo. Destacar el piano de Romero que supo insuflar con sus manos las notas precisas para que las canciones sonaran a brillantes en lo musical.
Hasta tres bis programados hubo. Claro, el público entregado, cantando, de pie, coreando a petición de José, tuvo que provocar que pudiéramos escuchar sus temas más destacados, Al Alba y Aire, con los que el Generalife se vino abajo en un clamor de multitudes adorando al maestro del cante. Y a pie de escenario y sin micros, regaló una tanda de bulerías cortas antes de cerrar el telón con Voy a perder la cabeza por tu amor, que recordamos de aquella versión inmejorable de Adela la Chaqueta y que Mercé se llevó a los altares. Remató acordándose también de Luis de la Pica.
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