miércoles, 27 de noviembre de 2013

PANAERO DE MONTEFRIO

Uno de esos artistas granadinos que no han trascendido en el mundo del flamenco es el 'Panaero de Montefrio'. Un artista cuya trayectoria no va más allá del ámbito local, de su pueblo y los alrededores.
Cristobal Trujillo Garrido, natural de Montefrio, es un artista poco conocido. Nació el 1930 y su vida profesional se extiende a las localidades cercanas a la suya. Actuaciones en los pueblos de alrededores o en la campiña cordobesa son su principal credencial. 
En su haber cuenta con un disco publicado en los que no faltan los cantes clásicos: malagueñas, caña, fandango de Lucena, jabera,soleá, debla, serrana,polo, petenera nanas, o granainas.
Por otro lado también grabó un casette compartido con Manuel Ávila en 1984 con Fonorus  (Cantes puros del flamenco)
La guitarra acompañante es la de Miguel Ochando (etiquetado como Ochondo en el discopor error tipográfico) y grabado en los estudios Sonisur de Montilla (Córdoba).

 En la bella ciudad de Montefrío, rodeada de barvías tierras de secao y olivares, nace Cristóbal, de la familia de los mollas, el día 20 de diciembre de 1930. Toda su familia es gente del campo, atareada en las faenas agrícolas, durante las cuales se canturreaban tanto los padres como sus primos. Acude a la escuela hasta la edad de 9 ó 10 años en la que tiene que incorporarse a las labores de la tiera.
El hambre y la curiosidad infantil, junto con el trasiego de soldados de la guerra, le hacen acudir a sus acampadas para lavar los platos y cantarles a cambio de comer en su rancho. En esas correrías le acompañan sus amigos Rábano, Maguta, Velázquez, el Condeso...
En la radio y en las tournés que pronto hicieron su aparición solía escuchar a Pepe Pinto, Vallejo, Niño de la Huerta, Palanca, Niña de los Peines etc. Para verlos, se colaba o hacía recados para que lo dejaran pasar.


Él considera que el cante es una cosa importante, que en él se encierra casi todo y que los jóvenes de ahora deberían prestarle mayor atención. Nunca ha participado en concursos con la excepción del de Córdoba de 1956 al que acudió en compañía de su paisano Manolo Ávila. Nunca había cantado con guitarra y, al escucharlo, el Niño Ricardo le dijo: "¿Pero cómo vienes tú sin haber ensayado?" Para ir, el alcalde entregaba, a quien se lo solicitaba, un papel en el que señalaba su situación económica para que la organización del concurso pagara los gastos a los más necesitados. Con sus despistes característicos, Manolo no hizo la solicitud de ayuda y, cuando pusieron la lista de los que tenían que cobrar, no hacía más que preguntar a Cristóbal si él no estaba en la lista y si iba a salir su nombre. Cuando le dijeron que no cobraría porque en su papel decía que tenía una casa, contestó:: "eso, ahora voy y le pego bocaos a la casa".

En su juventud, hizo Cristóbal una gira con Paco el de Montefrío por toda la campiña cordobesa, por los pueblos de Priego, Carcabuey, Rute,....

Se casó Cristóbal a la edad de 37 años y tiene 3 hijos. Se siente más a si mismo cuando canta la caña o la serrana, aunque también se da buen apaño con los fandangos de Lucena y otros cantes.

Se dedicaba a la fabricación y venta de pan, de ahí su nombre artístico, que repartía tanto en Montefrío como en los demás pueblos de la comarca.

En la actualidad está aquejado de una enfermedad que no le impide hacer cuando la ocasión lo requiere, unos cantes y contar decenas de anécdotas.

Fuente: http://www.forummontefrio.es/forum/index.php?topic=1233.0



Escuchemos al 'Panaero de Montefrio' por malagueñas del Mellizo, fandangos del 'Gloria' y granaina-malagueña de Cepero en versión personal. 

Pincha aquí para escuchar al PANAERO DE MONTEFRIO
(Gentileza Rafael Hidalgo)





lunes, 25 de noviembre de 2013

LATIDOS DEL AGUA. RESUMEN FOTOGRÁFICO

No es algo que solamos hacer en este blog, pero les dejamos un breve resumen visual del espectáculo de Patricia Guerrero 'Latidos del agua'.












domingo, 24 de noviembre de 2013

LATIDOS DEL AGUA. CIA PATRICIA GUERRERO

'Latidos del agua' es la metáfora de la vida que riega al Albaicín y los rincones de la Alhambra, la sangre que alimenta un barrio, la música que circula por las venas de Granada. 
Patricia Guerrero se ha atrevido a volar en solitario con una ópera prima milimétricamente estudiada, sentida y abordada desde la más pura esencia albaiciniera. A su corta edad ya puede presumir no sólo de los grandes premios en su carrera sino de ser capaz de dirigir un guión escénico y coreográfico muy interesante. 

Para ello tomó prestadas las creaciones de Ángel Barrios, de su vida de juventud en la taberna del Polinario, de su afición a la música y de su admiración por Granada. 
El guión de este espectáculo aborda de un lado, el clasicismo musical del compositor granadino en el que Patricia ha fundamentado una idea personal en torno al sentimiento de bailar algo nuevo para ella. Por otro el centralismo flamenco dirige su función vital y corporal. 
Dos partes bien diferenciadas, inconexas entre sí, pero con ambientes similares, fue la tónica general.  Tras atreverse a cantar la protagonista, algo desconocido para  los aficioandos, el Trío Albéniz (Jose Luís Recuerda-bandurria, Ismael Ramos-laud y Jose Armillas-guitarra) desgranó diferentes piezas de Barrios. 'Danza árabe', 'Albaicinera' o 'El Zacatín' fueron coreografiadas por la bailaora de aspecto árabe en sus ropajes y danzas. Alejandro Cruz Benavides al piano, por bulerías, con trémolos balsámicos en sus manos, dirigió notas al aire que dulcificó la figura de Guerrero en tanto que ésta se perdía entre las notas. Hasta aquí una primera parte bien estructurada de corte clásico. Pero la falta de conexión con lo flamenco fue notorio. A pesar de la intención y de que el agua corría sin cesar en la fuente trasera, puesta a tal efecto, la partición adoleció de un enlace argumental claro. 

Lo flamenco, por otro lado, no tuvo fisuras. Es un terreno donde la granadina se crece, al igual que sus músicos, ya fueren Luís Mariano a la guitarra, El Galli que a pesar de su voz rozada capeó el temporal o las pulcras manos de Miguel Cheyenne que tanto con el pandero como con el cajón adornaron la composición musical del grupo. Echamos de menos el baile de Patricia por tangos de Graná, que se quedaron en cante. En contraposición el regalo vino en la seguiriya dramática al baile acompañada, amén de la guitarra, del hilo musical de agua de la fuente. En su haber lineas rectas, sobriedad nítida en cada braceo y pulcritud corporal. El piano por guajiras y la voz del Galli fueron la ida y vuelta del espectáculo. Sin embargo, en las bulerías fue donde me sorprendió. Alejada del aire festero propio de este cante, en el baile supo contenerse y darse de forma precisa, sin abusar de la 'burleria' pero tejiendo un repertorio sensual sublime. 

Para acabar con el cuadro, la voz melismática de Arcángel, con el que lleva trabajando un par de años ayudó a redondear el 'totum' escénico. Puede que restara protagonismo, por ser un cantaor del nivel que es, pero no así, ella se 'enfrentó' a su cante en forma de zambra y de peteneras con bata de cola. 
Y en llegando al fin de fiesta, Ángel Barrios se despidió sonando Daphnis el Cloé y custodiado por el latido del agua.  






jueves, 21 de noviembre de 2013

LA TEMPORERA DE ROGELIO DE MONTEFRIO

En los últimos años estamos viendo como los repertorios de muchos cantaores están cambiando. Principiar un recital con una toná o martinete era usual en muchos de ellos/as. Pero en estos últimos años, entonar temporeras o cantes de trilla son una de las elecciones de estos cantaores. Fernando de la Morena ha sido uno de los que desde hace años ha rescatado estos cantes como parte de su repertorio. 
Realmente son cantes en desuso. No sabría decir hasta qué punto son cantes flamencos o no. Sin duda, su origen es folclórico por lo que su cercanía con el cante flamenco es evidente. Todos los cantes relacionados con el campo, ya sean, trillas, temporeras, pajaronas, cantes de siembra, de arrieros, de escarda, de gañanías etc tienen elementos comunes. Es posible que si quisiéramos agruparlo de alguna manera deberíamos hablar de tonadas campesinas. Tonadas pues el arco melódico que las secunda, en su práctica totalidad se asemeja a éstas. 
Hablemos de temporeras
¿De cuando datan estos cantes?- Teniendo en cuenta su origen folclórico y su procedencia campesina podríamos estar hablando de siglos. 
Agustín Gómez dijo de ellas que son 'cantes intermedios entre las trilleras y las tarantas'.
Domingo Manfredi opinaba que se adaptaban 'al ritmo del compás de la yunta de los mulos arando'.
(Definición del Drae: Yunta: Par de bueyes, mulas u otros animales que sirven en la labor del campo o en los acarreos).
 Difícil cuestión esta la de adivinar el compás de la yunta, pues dependiendo de la velocidad del arado así seria el compás. Por otro lado, y siendo cantes con analogías a las tonadas, carecientes de compás, poco sentido tiene estas palabras. 
Al respecto recogemos las interesantes afirmaciones de Paco Vargas en un interesante artículo sobre las tonadas campesinas apuntando lo que afirmaba Jose Carlos de Luna:
"Las temporeras más primitivas, que las escuchó en Lucena (Córdoba) se caracterizaban porque eran cantadas por un grupo de gañanes que guardando turno, cada uno cantaba un verso distinto. Siendo el desarrollo del cante así: iniciaba un gañán la copla cantando un verso y, al rematarlo, otro la recogía con un ¡Voy! turnándose entre ellos hasta que el último gritaba: ¡Fuera! y acababa la estrofa y el canto. Él mismo, en versión algo estrambótica calificó a la temporera de cante sin dolor ni estilo propio, mixto entre las trilleras y la taranta"

Teniendo en cuenta las diferentes teorías, no sólo de su origen, sino de sus características musicales y melódicas, todas ellas guardan entre sí un halo de cante primitivo con cierto aire romanceado. 
La provincia de Granada tiene en su haber un repertorio de estos cantes poco conocidos pero que todavía hay cantaores con afán de que no se olviden y que no se pierdan en el tiempo. Por suerte, internet nos da la posibilidad de disfrutar de estos cantes, algunos de ellos auténticas reliquias, que de no ser por aficionados que grabaron con sus cámaras arcaicas estos cantes no tendríamos apenas documentación. 
Sin lugar a dudas, son las temporeras de Montefrio las más conocidas y de las que disponemos más grabaciones. Haber más, haylas, pero están casi desaparecidas y el tiempo hará que se pierdan. 
Si de Montefrío tenemos las más conocidas, son Manuel Ávila y Juan Pinilla dos de los más importantes transmisores de estos cantes.  Pero retrocediendo en el tiempo hay que hablar de Rogelio Peña Moreno. Cantaor aficionado donde los haya, legó estos cantes a generaciones venideras. Una de las muestras más conocidas son las grabadas en el disco 'Mosaico de cantes granadinos' editado a raíz del XI Congreso de Actividades Flamencas (Granada 1983). 

De otro lado rescatamos dos modalidades de temporeras que el propio Rogelio grabó en una actuación en directo: 


Pincha para escuchar la TEMPORERA DE ROGELIO (MONTEFRIO)

Y echa luz a la vega
enciende niña el candil
y echa la luz a la vega
que vino los hortelanos
ya tenemos luna nueva


Pincha para escuchar la TEMPORERA DE ROGELIO (MONTEFRÍO)

Dios te guarde Tio Frasquito
que buenas están las papas
revuertas con los tomates
y en teniendo mucha pringue
que bien, pásame el gaznate

Como ya hemos anticipado, Manuel Ávila y Juan Pinilla han sido, entre otros, dos de los cantaores que han mantenido la tradición de rescatar estos cánticos de labor. Pero no han sido los únicos. El último cantaor al que hemos escuchado esta música ha sido al cantaor Sergio Gómez 'El Colorao'. A su manera, como él mismo anunció cantó una temporera recogida del repertorio de Rogelio.
Este es el cántico que entonó la semana pasada en el Palacio de los Condes de Gabia:

Pincha para escuchar la TEMPORERA DE SERGIO GÓMEZ 'EL COLORAO'

..............
aperaor que mis mulas son nuevas
y me duelen más
echa la luz a la vega
y enciende niña el candil
y echa la luz a la vega
que digan los hortelanos
ya tenemos luna nueva
ya tenemos luna nueva

Por último  recogemos lo que podría ser la primera grabación de un cante de estas características. Fechada en 1912 y bajo el título de 'Diligencia de Cartagena a Murcia' (Odeón X-41.279) entona coplas habladas y cánticos pareados además de arrear a las mulas de la diligencia.

Pincha para escuchar a ARANA. 'DILIGENCIA DE CARTAGENA A MURCIA'







sábado, 19 de octubre de 2013

MANUEL ÁVILA EN DIRECTO 1960 (II)

Para finalizar con Manuel Ávila por ahora, os dejamos el resto de grabaciones en directo rescatadas del archivo. 
Cantaor de amplio repertorio, tenía predilección por los cantes libres y es ahí donde destacaba, aunque como hemos escuchado,  en la seguiriya se encontraba muy a gusto y dejó el pabellón bien alto. 
Las grabaciones que les traemos a continuación forman del resto de la grabación casera. Según nos informó Juan Pinilla la guitarra pudiera ser la de Melchor de Marchena. 


Cante grande denominados por algunos el que interpreta aquí. Comienza con soleá apolá atribuida a Juan Breva (que grabara en 1910 con R. Montoya) que remata con soleá apolá atribuida al Fillo y continua con estilos trianeros tras el corte. 

A continuación se acuerda de D Antonio Chacón en la cartagenera. 


Por último se acuerda de nuevo de Juan Breva con abandolaos.



                                                           Manuel Ávila con Sabicas





lunes, 16 de septiembre de 2013

HONORES A LUÍS SOLER (II)

A Luís Soler



Cuentan los días y se agotan, por otro lado para reunir las firmas y apoyar al investigador Luís Soler Guevara para que le den la Medalla de Andalucía. Creo que el flamenco se lo merece no sólo ya por la intachable trayectoria de Luís sino porque el flamenco lo necesita. Tras ser Patrimonio inmaterial de la Humanidad poco o nada ha cambiado en pro del flamenco. ¿Que hace falta para que se dignifique como se merece este arte, esta profesión y esta pasión de tantos aficionados?- ¿Que pidamos la Medalla de Andalucía a alguien a quién considero particularmente se la merece con creces? Pensaría de igual forma si no fuera mi amigo Luís. 
Bien es verdad que desde que se inició esta campaña una parte de la afición se ha volcado en apoyar la iniciativa. Desde la misma página http://amigosdeluissoler.blogspot.com.es/ hasta el blog de otro gran investigador de Cádiz http://cdizflamencoflamencosdecdiz.blogspot.com.es/2013/04/luis-soler-guevara-solicitud-de-la.html y otros medios digitales o escritos. 
Aún así, no me ha parecido que haya habido un movimiento excepcionalmente grande para publicitar tal evento y la consiguiente recogida de firmas. 
Como somos los flamencos. Basta que alguno de ellos pueda conseguir algo importante, no ya para sí, sino para todos, y se apagan las velas y se esconden las manos. 
Les voy a contar un par de anécdotas. 
Hace un tiempo, charlando distendidamente con una aficionado mairenista le hablé de la importancia de los trabajos de los Soler (tío y sobrino) sobre la figura y la discografía de Antonio Mairena. Este aficionado conoce los libros (verde y negro) escritos por ambos, pero reconoce que no los había leido. Me presté a dejárselos, pues me parecía de recibo que un mairenista reconocido conociese que se dice de su 'cantaor'. 
No sólo se negó sino que vino a decir que a él nadie le dice como canta nadie, y menos un 'flamencólogo'. De nada sirvió explicarle que en estos libros no te dicen como canta Mairena sino que analizan su obra y dan datos más que interesantes sobre su vida y obra. Tras seguir charlando con él, a conciencia le saqué el tema 'Caracol', y la respuesta fue la esperada:'Ese no sabía cantá'- Desvirtuó el flamenco con sus chalauras de coplas y zambras'. 
Era previsible que un mairenista de estas características no hable bien de Caracol. Estos son los MALOS AFICIONADOS AL FLAMENCO, le pese a quién le pese. Se lo hice saber y poco más y me da con un garrote, diciendo que los jóvenes no sabíamos de esto. Puede que lleve razón, la experiencia es un grado, pero amigo, la ignorancia son dos. 
La otra anécdota me parece casi más graciosa. Les cuento.
Hago por conocer a un mairenista aférrimo que defiende que Antonio es el mejor cantaor de los todos los tiempos y que es el único, ni Camarón, ni Manuel torre, ni Chacón, ni nadie en la historia. Este 'señor' o 'talibán', también puso 'a caldo' a Caracol. Era de esperar. Se me ocurrió la idea de ponerle una grabación que llevaba en mi teléfono para que me diera su opinión, no sin antes hablar de Mairena y particularmente de 'los fandangos naturales o personales en la figura de Antonio Mairena'. Como conocedor de su obra dijo que a pesar de haber grabado pocos, reconocía que era un gran cantaor de fandangos y que  sabía que Mairena en fiestas y reuniones podía estar cantando por fandangos más de media hora. De hecho hay grabaciones. 
En esto que le puse la grabación casera que tenía en mi móvil. Eran dos fandangos de corte caracolero. Antes de terminar el segundo criticó tanto el cante como el cantaor, diciendo que esos fandangos eran del Almendro, que Caracol no había creado nada y que el cantaor hasta desafinaba. Le insté a que los escuchara de nuevo y me dijera si reconocía al cantaor. Aunque vi en él dudas por momentos, me confirmó que la voz le era familiar pero que no sabía quién era. 'Pues es Antonio Mairena, cantando por Caracol'- le dije. Se echó las manos a la cabeza como si hubiera dicho una aberración. Los puse un par de veces más y no fue capaz de reconocer que era el maestro de Los Alcores. Ahí es ná. 
¿Hasta donde llega la afición y donde la devoción?     
La respuesta la tienen, señores, en la obra de Los Soler sobre Antonio Mairena. Eso es afición. Lo de este 'señor' devoción.



Creo que en la recta final de recogida de firmas para lograr que este entrañable ser se lleva la Medalla y por tanto se la demos todos al 'Flamenco' es preciso que hagamos un poquito más por conseguirlo.
 Luego criticarán que si Luís es mairenista que si es malagueño, algecireño etc etc. A ver aficionados, que no la estamos pidiendo solo para Lúis, que a él no le hace falta, que la estamos pidiendo para todos nosotros. Me imagino la 'guasa' pueda haber en ciertos mentideros localistas por que no es de Jerez, Sevilla, Granada...
Cuando escribí la anterior entrada sobre Luís, me escribió un mensaje una amiga aficionada y me preguntó que si Luís era mi maestro en esto del flamenco. Le contesté que por supuesto que sí, en la misma medida que los son otras personas cercanas, de Jerez, Sevilla, Huelva o Granada, de aficionados, investigadores, periodistas etc que se dedican a hacer que esto funcione. 
No quiero extenderme más, pues tan sólo quiero que se siga en la intención y esfuerzo final de seguir con la recogida de firmas para que le den la Medalla de Andalucía al flamenco, y de paso a un aficionado al que admiro como persona y como aficionado. No me cuesta reconocerlo, al igual que admiro a otros investigadores y grandes entendidos en esto. Pero hoy le toca a Luís. 

Aquí les dejo un enlace para seguir con la recogida de firmas.


y de paso la entrevista que le hizo Fernando Olmeda hace escasos días en Nueva tribuna



(al hablar de Mairenistas, lo hago en todo caso desde el respeto a todos aquellos que gustan de su cante, yo el primero, y no encasillo a los aficionados que son admiradores de este gran cantaor, quede claro, pero en el caso de estos dos 'señores' reflejo que no solo son mairenistas sino malos aficionados)


sábado, 7 de septiembre de 2013

MANUEL ÁVILA EN DIRECTO EN 1960

                                                                                                                                            A Juan Pinilla


Sin lugar a dudas, Manuel Ávila ha sido uno de los grandes cantaores que ha dado la provincia de Granada en el siglo XX. Ganador del concurso de La Unión y premio Lámpara Minera entre otros muchos galardones, es a día de hoy uno de los referentes del cante granadino. No me equivoco si nombro los tres grandes cantaores que han sido y siguen maestros de los y las cantaoras granadinas. Sin tener en cuenta el orden, Enrique Morente, Manuel Ávila y Cobitos son los tres grandes referentes. 
La herencia cantaora de Cobitos en su forma de interpretar la granaina o la solea en los modos de Ramón el Ollero son fundamentales para entender a este cantaor pues la singularidad con la que las interpretaba son dignas de estudio. De Morente daría para varios artículos, por lo que lo dejaremos para otra ocasión, puesto que, a quién dedicamos esta entrada es al maestro Manuel Ávila. El gran aficionado jerezano Diego Alba y Villagrán ya nos ponía en su Archivo del Cante Andaluz grabaciones de Manuel. Era y es envidiable la musicalidad de su voz. 
Para conocer la figura de Manuel Ávila deberíamos acudir al cantaor Juan Pinilla, también Premio Lámpara Minera y admirador de los cantes del maestro de Montefrío.  El año pasado se cumplió el centenario de su nacimiento, al que se le dedicaron conferencias, recitales etc. 
Recogemos algunos apuntes publicados en diversos medios sobre la figura de Manuel Ávila:

Texto extraido de la Peña flamenca 'La Plateria'


Manuel Ávila Rodríguez nació en Montefrío, provincia de Granada, el 2 de septiembre de 1912, fue un cantaor con delirio por el cante, su afición era enorme, no paraba de buscar ocasiones para el cante. Era una enciclopedia viviente, una reliquia del cante en Granada. El paladar y la voz de Manolo eran exquisitos y cuando estaba con amigos, no paraba de hablar, cuando ya estaba cantando alguna de las muchas variedades de malagueñas que hacía, o algún cante de levante.
Se crió entre su casa y la casa de su tía, dos puertas más abajo, con la que pasaba largos ratos para escucharla cantar la malagueña del canario. Cantaban también su padre y los hermanos de este. De niño, con ellos se iba a la era, no solo para ayudarles sino para aprender cante. Pronto empezaría cantando en alguna boda. También asistía a los espectáculos que ofrecían las compañías que por su pueblo pasaban, La niña de los Peines, Pepe Pinto, Valderrama y el Níño de la Huerta, del que aprendió sus cantes. Dícen que, después cuando cantaron juntos, el Niño de la Huerta se quejaba, diciendo que Manuel era ocho años más joven y por eso cantaba mejor.
En 1949, 1950 y 1951 queda finalista del concurso "Fiesta en el Aire". Ese mismo año, obtiene el segundo premio, en el concurso celebrado en la Plaza de Toros de Granada. Desde entonces, se suceden los premios, el de Jerez de 1962, el de Fuengirola de 1963, gana también el concurso "Salto a la fama", el premio nacional de granaínas en el concurso de Córdoba, en Cabra gana tres años seguidos, en Priego, en Tomelloso, en Málaga cantando por serranas, en Barcelona consigue tres primeros premios y sobre todo en el concurso de Cantes de las Minas de la Unión, donde consigue primeros premios en 1982 y en 1983, cuando consigue la apreciada Lámpara Minera.
Era un estudioso del cante, meticuloso y escrupoloso a la hora de cantar. No quería "rebujar" el cante y repetía las terminaciomes de los tercios, solo en su casa o por la noche, hasta que los hacía como eran. Cantaba bien los cantes de su tierra, fue uno de los transmisores de la temporera de Montefrío:
Dios te guarde Frasquito
que buenas están las papas
regüertas con los tomates
y en teniendo mucha pringue
¡que bien pasan el gaznate!
Vivió un tiempo en Barcelona, donde quedó su familia, regresando el sólo a su pueblo. Vivió para el cante aunque no de el. Fue carnicero en su pueblo. Grabó, con Joselero, el disco "Viejo Caudal Flamenco", a beneficio de la ITEAF. También los cantes de Levante, con que ganó la Lámpara Minera, en una antología de ganadores de La Unión. En 1984 le pusieron un marcapasos y ese mismo año le hicieron un homenaje en Montefrío, que duró casi toda una noche, de cantaores y artistas que actuaron en el mismo. En 1993, moría con 81 años.


Juan Pinilla también dedicó un artículo muy interesante del cantaor en el diario Granada Hoy: 



Los cien años de Manuel Ávila


Este 2012 es el año del centenario del nacimiento de Manuel Ávila Rodríguez, oriundo de Montefrío, cantaor flamenco de largo historial artístico repleto de galardones y un no menos copioso calendario de anécdotas que lo convirtieron en el entrañable personaje que fue durante sus más de ochenta años de vida y que se puede descifrar en los numerosos escritos que han glosado más tarde críticos o aficionados al flamenco que lo conocieron. 

Manuel Ávila entusiasmó nuestra joven afiliación por el flamenco cuando el cante aún encerraba tantos ocultos misterios para nosotros. A la mente se nos viene la figura de un señor delgado, de ropas elegantes y mal combinadas, posiblemente fruto de su despiste colosal, otro de los rasgos personales que más anécdotas le valieron. Señor delgado, entrado en años, cantando sin cesar desde el alba hasta entrada la madrugada, un cante tras otro, mientras sujeta los machos que embridan la bestia, mientras recoge ramales de los olivos hasta dejarlos impecables, al son de temporeras, malagueñas de la Trini o cualquier cante que acudiese a su fértil imaginario flamenco. 

Nació en Montefrío en 1912 en una familia de aficionados al flamenco apodados Los Cargaos, y por ello a veces recibió el sobrenombre de El cargaíllo. Emparentado con el cante clásico desde su niñez, podemos observar un perfil artístico con dos épocas bien diferenciadas: la época chaconera y la época mairenista. En sus comienzos, Manuel Ávila disfrutó de las compañías de cante flamenco que pasaban por la entonces remota ciudad de Montefrío. Al encontrarse tan mal las comunicaciones, muchos de los cantaores flamencos que pasaban por este municipio se quedaban a pernoctar y ello provocaba veladas prolongadas en la noche donde las figuras y los aficionados locales alternaban el cante. Cuentan que en una ocasión, el mismo Niño de la Huerta se sintió herido de orgullo por la bravura y majestuosidad con que Manuel Ávila había acometido el cante. 

Chacón y Cayetano Muriel fueron las principales influencias que se pueden apreciar en sus primeros cantes, testimonios de los que a penas hay documentos sonoros pues Manuel Ávila, de profesión carnicero, no dio el salto al cante hasta casi el medio siglo de vida y fue precisamente en el concurso radiofónico Salto a la fama de RNE en 1966, donde quedó finalista, y a raíz de ahí se enfrascó en un periodo concursero del que salió más que airoso: Premio Nacional por Seguiriyas en Jerez de la Frontera, Premio Nacional en el Concurso Nacional de Córdoba, Yunque de Badalona (Barcelona) y hasta veinte primeros premios en el Festival del Cante de las Minas de la Unión, entre ellos, la Lámpara Minera en 1983, con 71 años. Los galardones enumerados son la tercera parte de los que llegó a cosechar, y por ellos ostenta el título de cantaor más premiado de la provincia de Granada en la historia del flamenco granadino. En este caso, no importa la cantidad, si no además, la calidad de los concursos que ganó: RNE, Córdoba, La Unión, Barcelona. 

En 1972 participó en el concurso que conmemoraba el cincuentenario del famoso Concurso de Cante Jondo de Granada en 1922, organizado, entre otros, por Manuel de Falla y García Lorca. Manuel Ávila consiguió el tercer premio, superado por Diego Clavel (actual figura del cante, que consiguió el segundo) y Calixto Sánchez (actual figura del cante, que consiguió el primer premio). 

Su participación en festivales flamencos por toda la geografía le llevó a compartir escenario con Juanito Valderrama, Antonio Mairena (por quien iría profesando admiración hasta advertir influencias de su cante en el último periodo de su vida), Jacinto Almadén, Canalejas de Puerto Real, Camarón, Fosforito o José Menese. 

Sus grabaciones discográficas son escasas en solitario, donde podemos encontrar, junto a la insigne guitarra de Manolo Sanlúcar, Raíces del cante, y un disco inédito que sufragó su paisano montefrieño, el poeta José Ávila García, afincado en Madrid, donde aparece la dirección musical del mismo Pepe de la Matrona y la guitarra de Vargas Araceli. De este último solo existe una copia en poder del poeta. Posteriormente, Manuel Ávila participó en antologías de cante de todo tipo: cantes mineros, cantes por malagueñas, serranas, y así, hasta llegar a su última grabación discográfica, con el sello Veteranos del Cante Granadino, colección del área de Cultura de la Diputación de Granada, y dirigida por Juan Bédmar. La grabación se realizó poco tiempo antes de la muerte de Manuel Ávila, y aun así conserva un sabor impecable. Le acompaña la brillante guitarra de Miguel Ochando. 

En Montefrío existe una peña flamenca que lleva su nombre, fundada en 1980. En Barcelona, donde emigró en los años 60 de forma intermitente, ya que iba y venía para probar suerte con el cante, viven sus hijos y nietos, y allí existen numerosas tertulias flamencas donde lo valoran y donde han publicado discos recopilatorios y libros sobre la figura artística de este montefrieño ilustre que este año hubiera cumplido 100. 

Manuel Ávila es uno de los cantaores flamencos más prolíficos del siglo XX. Fue conocido por toda la geografía flamenca, respetado por los 'entendidos' del arte y por las jóvenes generaciones que veían en él un referente. Para muchos, fue un bohemio del arte, una persona a la que no le interesaba el dinero, si no el arte en sí, la investigación, el cuidado y la delicadeza por la conservación de las formas clásicas del cante, y sobre todo, la tertulia íntima, el cuarto de los cabales que surgía tras cualquier actuación y donde se podía dar el verdadero rito del cante flamenco, ese que protagonizan sus aficionados. 

El palacio de los Condes de Gabia acogió el viernes por la tarde una mesa redonda donde flamencólogos como Francisco Hidalgo, llegado desde Barcelona, Francisco Paredes, del Festival de Las Minas de La Unión, Antonio Lastra y Antonio Gallegos, de Granada, el cantaor Paco Moyano, y el guitarrista Francisco Manuel versaron sobre su vida artística y las numerosas anécdotas que protagonizó el cantaor montefrieño a lo lago de su dilatada trayectoria, en un clima emotivo de afición y respeto por esta figura del cante. Montefrío fue el escenario del homenaje que se celebró hace unos días y donde se pudieron degustar las reflexiones y el cante. Las jornadas se llevaron a cabo en el Museo del Olivo, próximo a la entrada de Montefrío, y culminaron con el cante del maestro Manolo Osuna, compañero infatigable de Manuel Ávila en los años 70 y 80, y una de las últimas reliquias del cante flamenco existente
.




Aunque el interés  de esta entrada no se centra en adjuntar artículos sobre el maestro, si consideramos procedente publicar estos apuntes para ahora si, publicar unas grabaciones que hemos rescatado del archivo de Granadaiflamenco y queremos compartir con nuestros amigos. Posiblemente sea la primera vez que muchos aficionados escuchen estos cantes de Manuel Ávila  pues se trata de unas grabaciones en directo, recogidas con uno de aquellos artefactos de cintas de gran tamaño. Los cantes en cuestión se grabaron en 1960 en la que se encontraban varios aficionados extranjeros. Después de charlar con Juan Pinilla nos advierte que estas grabaciones si son conocidas en Montefrío por los aficionados locales, aunque es posible que por el resto no lo sean por lo que desde aquí le damos difusión

Comienza la grabación con unas palabras en inglés de uno de los aficionados, probablemente el dueño del magnetofón introduciendo y versando sobre la figura de Manuel Ávila (no las subimos pues entendemos que lo que interesan son los cantes inéditos de Manuel)

La primera grabación son seguiriyas en los modos de Manuel Torre (las que grabara en 1929 con la guitarra Miguel Borrull). Manuel Ávila interpreta las mismas letras que ya hiciera el jerezano. Subimos también la grabación de M. Torre y de otros cantaores para facilitar al aficionado los matices de unos y otros cantes.  Manuel Ávila admiraba soberanamente el cante de Manuel Torre. 

Escucha a Manuel Ávila por Seguiriyas

Escucha a Manuel Torre por seguiriyas

El siguiente cante que recogemos es una malagueña del Mellizo. 

Parece que Ávila toma como referencia el cante del Niño de la Isla. Este cantaor grabó en 1910 con la guitarra de Ramón Montoya esta malagueña con igual letra.

Escucha a Manuel Ávila por malagueñas

Escucha a Niño de la Isla por malagueñas

Por último escuchamos a Manuel Ávila recogiendo los cantes de Manuel Torre, esta vez por soleá. No acierta del todo Ávila en la interpretación de la soleá de Alcalá en la versión de Manuel Torre pues alarga los tercios en contra del cante hablado y recogido del jerezano. 
Sin embargo en el cante de Triana con el que finaliza la soleá se recrea en el estilo atribuido a Jose Lorente. En su versión personal se acerca a una versión de este cante que grabara Pepe de la Matrona en 1954 con la guitarra de Perico del Lunar padre. 

Escucha a Manuel Torre por soleá

Escucha a Pepe de la Matrona por soleá

(Continuará...)


















CURRITO DE LA GEROMA EN GRANADA

  El Defensor de Granada, 15 de junio de 1929