De primera división es la oferta cultural flamenca que ofrecen este año 'Los Encuentros Flamencos de Granada' en el teatro Isabel la Católica. Cuatro espectáculos a los que hay que añadir un quinto que se llevará a cabo en el auditorio Manuel de Falla en el que actuará Dorantes, El Pele y Farruquito como artista invitado.
Sin embargo, el grosso de los Encuentros se realizará en el teatro de la plaza de la fuente de las batallas. Tres artistas granadinos, (La Moneta, Manuel Liñán, Alba heredia) en lo más alto de sus carreras, con propuestas más que interesantes y dentro de la vanguardia jonda del flamenco, seleccionadas para, de seguro, triunfar.
Por último, el genial guitarrista sevillano Rafael Riqueni dará un recital al que es imprescindible acudir. Se sea o no aficionado.
Este es el cartel de la muestra, con precios populares, que se solía decir antaño. Imposible no resistirse a acudir a algunos/s de ellos.
lunes, 30 de noviembre de 2015
viernes, 20 de noviembre de 2015
ALFREDO TEJADA. 'DIRECTO'. Teatro Alhambra. 17/11/2015
Años hacía que un artista flamenco granadino no llenaba al completo el teatro Alhambra. Y lleno en todos los sentidos. Estoy convencido de que Alfredo Tejada no tuvo que regalar entradas para llenar este local de aficionados y amigos con ganas de cante por derecho. Lo que sí regaló fue un derroche de flamenquería soberbio. Y no sólo por su conocimiento, ni por su capacidad de encarar los cantes con una personalidad aberrante y rica en matices, de las que se echa de menos en pleno siglo XXI. Cantaores/as, guitarrístas, bailaor@s, aficionad@s, peñistas, luthiers y amigos rellenaron las apenas 280 butacas del Alhambra para llevarse a casa una velada repleta de cante-cante.
A un cantaor se le exige mucho, y es su obligación darlo todo; en eso consta el cante. Si no, retirada.
Tejada se encuentra en esa edad en la que la voz está madura, hecha, redonda. Decía el guitarrísta Justo de Badajoz (Hijo de Manolo de Badajoz) que la voz de un cantaor está madura a partir de los 40 años. En Alfredo seguramente antes, pero es ahora cuando la unión del saber y la experiencia forman un tándem perfecto que deriva en un cantaor completo.
Aunque la duración del acto se acercó a las dos horas, es gratificante cuando apenas te das cuenta porque manda el ensimismamiento de lo jondo sobre todo lo demás.
El inicio, preceptivo en situaciones así, (atentado de París) comenzó con un minuto de silencio por las muertes en la Sala Bataclan. Tras el inciso, por malagueñas principió Alfredo. Cualquiera diría que se ha acordado de las malagueñas del 'Loli'; pero no. Y aunque el tempo fue similar, el Mellizo afloró cambiando el tercio y alejándose años luz de la versión jerezana, para rematar en los modos de Pérez de Guzmán.
A lo largo de la noche, la tónica fue similar. Tejada jugaba con los tiempos en los tercios, en los remates, en los ayeos. Y no es fácil. Se puede incurrir en el error fatal de alargar sin una finalidad ajustada ni argumentada que haga que se pierda en la calidad y se desvirtúe el cante. No es fácil tirar atrás del cante sin caer en el efectismo. Alfredo se supo situar en el punto que une jondura y personalidad.
Los tientos, con detalles sonoros de Paco de Lucía en las manos de Patrocinio hijo rescataron formas de Manuel Torre, del Mellizo o de Chacón; repertorio clásico tanto en las formas como en la literatura hecha quejío. Fue en la soleá donde empezó a sentirse pleno. Abre la boca y el recuerdo a Caracol y al Pele asoman antes de la primera letra. De seguido, se acuerda del Lebrijano y su tierra, de sus formas cantaoras, pero eso sí, haciendo propio el cante. Prima la personalidad versus mimetismo. Qué fácil y qué difícil a la vez. Tanto es así, que hasta metió una letra propia de tonás por soleá (Por cumplir con Dios y con el mundo/yo no te hablo cuando te encuentro/).
La alegría, las alegrías las trajo La Lupi. Porque no se puede bailar con más gracia que ella. Técnicamente brillante, sobresalen en su figura unas formas personales inigualables. No parece mantener la estructura propia del baile y, sin embargo, es fiel a sí misma y a los cánones más fidedignos. Bulerías gaditanas que retornan a las alegrías y cantiñas de Alfredo, que dan rienda suelta a la malagueña.
Alfredo púsose serio para encarar la malagueña del Cojo de Malaga y la de Chacón. Fandango de Lucena y Juan Breva, acto seguido y seguiriya. El mejor Alfredo lo encontramos aquí. Expuso hasta el límite, paseándose por la cuerda floja del cante, apurando y yendo hasta el extremo. Y es que si no es así, mejor que no se haga. Arriesgar es apuesta ganadora y Tejada se llevó el bote. Sin duda.
Repetitivo nos pareció la bulería por soleá, tras haber escuchado ya la soleá y el juguetillo de las bulerías en el baile de La Lupi. Prescindible. Sin embargo, agradecida. Su particular fin de fiesta fue en forma de cuplé; la archiconocida letra que popularizara Antonio Machín y Fernanda de Utrera acercaría a 'lo flamenco' Alfredo la adornó con giros personales, como así hizo toda la noche. Evocación también a la más grande, Rocío Jurado y pataitas por bulerías de Cheyenne, El Moreno y José Cortés El Indio.
Tres palmeros y percusionistas con un gusto exquisito en el acompañamiento a compás. La guitarra de Patrocinio hijo, moderna y antigua a la par acabaron de dibujar un recital cargado de pinceladas que bien merece estar expuesto en las mejores galerías del flamenco. Sin olvidar la magistralidad de Curro de María en su intervención.
Alfredo Tejada por soleá:
La alegría, las alegrías las trajo La Lupi. Porque no se puede bailar con más gracia que ella. Técnicamente brillante, sobresalen en su figura unas formas personales inigualables. No parece mantener la estructura propia del baile y, sin embargo, es fiel a sí misma y a los cánones más fidedignos. Bulerías gaditanas que retornan a las alegrías y cantiñas de Alfredo, que dan rienda suelta a la malagueña.
Alfredo púsose serio para encarar la malagueña del Cojo de Malaga y la de Chacón. Fandango de Lucena y Juan Breva, acto seguido y seguiriya. El mejor Alfredo lo encontramos aquí. Expuso hasta el límite, paseándose por la cuerda floja del cante, apurando y yendo hasta el extremo. Y es que si no es así, mejor que no se haga. Arriesgar es apuesta ganadora y Tejada se llevó el bote. Sin duda.
Repetitivo nos pareció la bulería por soleá, tras haber escuchado ya la soleá y el juguetillo de las bulerías en el baile de La Lupi. Prescindible. Sin embargo, agradecida. Su particular fin de fiesta fue en forma de cuplé; la archiconocida letra que popularizara Antonio Machín y Fernanda de Utrera acercaría a 'lo flamenco' Alfredo la adornó con giros personales, como así hizo toda la noche. Evocación también a la más grande, Rocío Jurado y pataitas por bulerías de Cheyenne, El Moreno y José Cortés El Indio.
Tres palmeros y percusionistas con un gusto exquisito en el acompañamiento a compás. La guitarra de Patrocinio hijo, moderna y antigua a la par acabaron de dibujar un recital cargado de pinceladas que bien merece estar expuesto en las mejores galerías del flamenco. Sin olvidar la magistralidad de Curro de María en su intervención.
Alfredo Tejada por soleá:
miércoles, 22 de julio de 2015
AMARGO POETA, AMARGO NUEVA YORK
El éxito de un espectáculo estriba en que la suma de todos sus elementos hagan de él una obra que llegue al público. Éstos, deben tener con independencia, un argumento sólido que consiga que los nexos entre ellos se acoplen y nos encontremos un resultado apto. Estoy convencido de que Rafael Amargo ha puesto todo de su parte para conseguirlo. Su reestreno de 'Poeta en Nueva York' ha contado con esa adición de elementos escenógráficos, visuales, efectistas y coreográficos. Pero le faltó lo más importante. Faltó él. Faltó durante toda la noche. Y digo esto porque viendo los primeros veinte minutos de la obra ya lo hemos visto todo en él y no ofrece nada nuevo a partir de aquí.
Afrontar dar forma al complejo entramado poético de la estancia de Lorca en Nueva York y Cuba, expresado a través de sus poemas no es tarea fácil. Amargo ya lo hizo en 2002. Y vuelve con esta revisión actualizada. No cabe duda que las colaboraciones de voces en off, fantásticos recitados de la obra lorquiana, dieron peso al guión y ofrecieron la posibilidad de entender el espíritu del poeta en el Generalife.
El eco escondido de Rafael Amargo, Marisa Paredes o Cayetana Guillén Cuervo nos sitúan en un imaginario visual dramático, lúgubre; poesía escénica muy lograda que no siempre anticipa lo venidero.
Sin duda, el tratamiento escénico, las proyecciones y la gestión de luces estuvieron sobresalientes, aunque en algunos pasajes pecaron de plomizas. Cabe destacar la ausencia de una escenografía móvil, esto es, materiales que aporten y dibujen lo que se quiera expresar. Porque para eso ya están los artistas. No hicieron falta porque el elenco de bailaores/as convencieron en las coreografías grupales.
Además de ser necesario en espectáculos de estas dimensiones, el cuerpo de baile fue lo único flamenco porque Rafael, en lo que a flamenco se refiere, ni estuvo ni se le esperaba. No entiendo la manía de querer ser estrella por encima de bailaor, y no lo digo por su trayectoria televisiva; no vaya a confurdirse el lector. Sus poses son repetitivas, su estampa con pierna estirada y rodilla flexionada cuál torero lanza capote al morlaco estuvieron en cada pasaje y en cada salida al escenario. Y cuando se abusa del mismo recurso, se pierde en sí mismo. Rafael tiene recursos que van más allá de esto. No acabo de entender por qué no los utiliza. Sus pies son envidiables, (cuando los utiliza), su figura da mucho juego, sus brazos bailan solos sin necesidad de nada más. ¿Por qué entonces se repite tanto?
Ciñéndonos al guión temporal, tras la 'fábula y rueda de los tres magos' recitada por Juan Estelrich, Miguel Cazorla, Carlos Fernández y Joan Vázquez aparece una boda gitana. ¿Una boda gitana?-¿ En el Nueva York de Lorca?- Para más inri se lleva casi veinte minutos de la noche.
El poema 'La Aurora', recitado por Cecilia Sarli y Cristina Baeza se convierte en una petenera con baile femenino. Ahora sí da gusto ver bailar y recordar al maestro Morente aunque sea en nuestra mente. Aunque alejada de su versión, el tratamiento musical fue magnífico.
Le sigue el cuerpo de baile con bastones, descompasado por momentos.
Uno de los aspectos musicales que me gustaron fue la colaboración de Edith Salazar con su piano y su voz. Responsable de la música original junto a Eduardo Cortés, puso el toque 'neoyorquino'. Una voz que bien podría venir del Harlem más profundo; Amargo le da la réplica, pero vuelve a ser el del inicio, sin nada nuevo que aportar.
Y es que fue en los espacios musicales ajenos al flamenco donde la obra funcionó. Una bailarina en una caja de música fue casi lo más impactante de la noche en cuanto a escenificación.
Prescindibles, por otro lado, chicas desnudas por el escenario. Me cuesta entender que entrara en los planes o en la mente de Lorca que alguno de sus poemas pudieran generar una situación así. Sí, tengo en cuenta que es una visión personal de Rafael sobre su obra. Y justo por eso no lo entiendo.
Por contra si tienen cabida imaginarios musicales con aires de Jazz, música cercana al cabaret o aires medievales cercanos a las sardanas y a lo cortesano en las danzas, sones blusseros... En ellos si están los versos lorquianos, su visión pésima y abstracta de sus meses en la ciudad de los rascacielos. La 'oda a Walt Withman o 'la vuelta a la ciudad' reflejan los pensamientos y la visceralidad del poeta en esta parte de la obra. En los actos no flamencos Edith Salazar triunfó con su visión pianística del 'Pequeño vals vienés'. Así da gusto estar sentado el tiempo que haga falta para ir a cualquier musical.
En el apartado estrictamente flamenco, el poco que hubo, me quedo con varios detalles que salvaron la noche. Manuel Segovia bordó su interpretación, al igual que como dije, las coreografías grupales que mantuvieron el nivel que le faltaba a la parte no flamenca. Incluso Rafael estuvo bien cuando hizo continuos guiños a unos de sus maestros: Mario Maya. Sus manos nos regalaron su recuerdo. Los cantes de trilla y tonás también ayudaron a engrandecer los limitados pasajes jondos. Porque por desgracia, en la seguiriya de Rafael se repitió la misma escena. Varios poses bien estudiados pero vacíos de transmisión. Si la boda gitana no entra de ninguna manera en la posible traducción flamenca de estos poemas, menos aún los tangos del Petaco, tanguillos muy flamencos donde de nuevo el total de artistas asume la responsabilidad de intentar salvar una obra tan poco flamenca como buena musicalmente hablando.
Y ahora sí, lo más imperdonable de todo es no aprovechar la nómina de artistas flamencos. Y es obligación nombrarlos a todos porque sólo ellos salvaron lo insalvable: Estíbaliz Barroso, Eva Boucherite, Antonio Correderas, Vanesa Gálvez, Cristina Gómez, Lucía Garrido, Sandra Hita, Yolanda Jiménez, Frida Madeo, Joaquín Mulero, Yolanda Rodríguez, Loli Sabariego, Juan Carlos Quesada, Miguel Vallés, Fran Vílchez, Olga Llorente, Luís Ortega y Adrián Sánchez. Ellos si fueron los verdaderos protagonistas del baile.
Y más imperdonable aún no dejar sitio para los cantaores y guitarrístas. ¡Qué desaprovechado estuvo una figura como Toni Maya! El juego que hubiera dado. Al menos María la Coneja tuvo su momento en los tanguillos con todo el arte y la guasa propia de una artista de su calibre. Las voces de Maite Maya y Carmina Cortés también quedaron a la sombra con el metal de voz tan interesante que manejan ambas. Que flamencas son. Las guitarras de Eduardo Cortés y Diego Franco se encontraron en igual situación. Vaya mi reconocimiento para ellos también, al igual que para Mónica Fuentefría al violín.
Y es que revisando la obra de un punto de vista ajeno al flamenco es tan válida como cualquier musical de Broadway. Amargo ha sabido crear un espectáculo de gran calidad. Si, pero no para presentarlo en un espacio como el Generalife. En cualquier teatro mundial esta obra funciona a la perfección, pero siempre y cuando no se venda como un espectáculo flamenco, porque no lo es. Es un musical y de calidad. Repito. Téngase en cuenta que esta reseña sobre la obra se enfoca necesariamente desde un punto de vista flamenco, pues el Generalife y el crédito que se da a las diferentes compañías que han pasado por sus tablas en los últimos años deben ser flamencos.
*(Foto: www.eldiario.es)
*(Foto: www.eldiario.es)
lunes, 13 de julio de 2015
PROGRAMACIÓN LOS VERANOS DEL CORRAL 2015
Y si hace una semana les adelantábamos información y el programa del Festival Carmen de las Cuevas les informamos de otra cita ineludible del flamenco granadino: 'Los Veranos del Corral'. Con una programación extensa y de una gran calidad, las noches estivales de Granada están repletas del mejor flamenco.
viernes, 3 de julio de 2015
5º FESTIVAL CARMEN DE LAS CUEVAS
Si cada verano Granada es un hervidero flamenco en la que pueden encontrar una variadísima oferta cultural flamenca, este 2015 está que se sale. Dos grandes eventos se consolidan como los exponentes estivales de mayor calado. Hoy les hablamos de uno de ellos. Comenzó siendo un festival aparentemente de medio pequeño-medio formato pero tras cinco años apostando por la calidad y manteniéndose, el cartel de este año aúna a cuatro artistas granadinos cuya calidad y profesionalidad artística están al nivel del flamenco en mayúsculas.
A esta oferta músico-cultural añadimos los cursos de baile que, de forma paralela, se realizan en el Carmen de las Cuevas. Y de nuevo, otros cuatro artistas de proyección internacional serán los docentes encargados de ello. Isabel Bayón, Jesús Carmona, Patricia Guerrero y Manuel Betanzos.
¡¡El que no aprende a bailar es porque no quiere!!
domingo, 24 de mayo de 2015
Varuma Teatro 'N/s/Nc. Teatro Alhambra. Granada
De las diferentes disciplinas y perspectivas desde las que se trabaja el flamenco, la teatral es la menos conocida. En los últimos años, la didáctica y el teatro han ido de la mano para enseñar a los mas pequeños el flamenco. Sin embargo existen otros modelos; y no son todos utilizados para llevar al aprendizaje del cante, baile o toque. El disfrute del arte aplicado a la representación sin mas pretensión que pasarlo bien y hacer pasarlo bien es lo que pretende la compañía teatral 'Varuma teatro'.
De antemano el propio título de la obra precede las intenciones de este espectáculo. No buscan plasmar enseñanzas del flamenco. De antemano porque el formato de desarrollo de la obra lo impide en todas sus dimensiones salvo en el baile y en ocasiones en el cante.
Lo primero que apreciamos es que lo musical está en la linea del teatro-clow. Ni una guitarra. Sólo la noria sonantera que hace las veces de rueda-adorno ausente de bordones y primas. El acordeón es el elemento que sustenta la música de la obra, acompañado por la trompeta y la batería.
La obra en si invita a dejarse llevar por las emociones que producen ver a Yasaray Rodríguez taconear dentro de un armario y llevar el peso visual y flamenco de la obra. Un clima sugerente que permite dejar al espectador la libertar de asumir el flamenco en sus propios términos y entenderlo sin la inquina de la metodología constructivista propia de un aprendizaje musical. De este modo las definiciones musicales están exentas de cuadraturas miméticas; eso si, el baile es medido, flamenco y definido de principio a fin. En esto no han escamitado en gastos.
La dramaturgia es muy necesaria en este tipo de formatos teatrales y de ellos se encargan Jorge Barroso, Rosa de Algeciras (cante) y los músicos Rafael Campos, Antonio Campos y Rafael Rivera (Cuarteto Maravilla). Simplista pero efectiva a lo largo del minutaje. Del mismo modo la escenografía está a la altura del espectáculo. Proyecciones virtuales sobre un armario sorprenden por la creatividad a la hora de diseñarlas.
En definitiva, un espectáculo armónico, en el que el baile flamenco es el motor de la obra.
miércoles, 8 de abril de 2015
ANTONIO CUEVAS 'EL PIKI' EN LA PEÑA EL TARANTO DE ALMERIA
Si hay en Granada un cantaor de esos que llaman de 'culto' (y no me refiero a los cánticos religiosos) ese es Antonio Cuevas Pérez 'El Piki'. Nació en 1945. Y nació siendo flamenco. Porque el cante del 'Piki' no era el cante de un cantaor normal. Ya en su juventud le apodaban algunos aficionados 'el abuelo' por su predilección por los cantes y cantaores antiguos.
Su desafortunada trayectoria pasó por una muerte temprana en circunstancias aún no aclaradas. Su cadáver apareció en una cuneta en el primer tramo de la carretera de Madrid a Barcelona, en un lugar próximo a donde entonces hacían vida nocturna en las ventas cercanas en las que se celebraban reuniones de cante. El Piki trabajaba en esos momentos en el tablao madrileño Café de Chinitas. La investigación dejó claro que había muerto a mano airada, quizás atropellado por un vehículo a motor, pero se pudo averiguar quién o quienes habían sido los responsables de ella.
A día de hoy, y fruto entre otras circunstancias, esa muerte contribuyó a que en palabras de Pepe Guardia sea 'el cantaor más llorado, más cantado, más homenajeado de cuantos cantaores ha dado Granada'. Su padre era dueño de una taberna en el Albaicín y en ella siendo niño y adolescente el ensayaba y cantaba. Es curioso que en la familia no hubiera antecedentes cantaores directos.
Ya profesional trabajó en la obra de Jose Heredia Maya 'Camelamos naquerar' con Mario Maya y en 'Ceremonia'.
Molina Fajardo escribió: 'El Piki, que ya ha hecho varias giras por el extranjero va siempre a más en su arte valentísimo de total entrega y posiblemente alcanzará destacado puesto. Hasta ahora sus actuaciones se siguen con sorpresa y si como, al parecer no se comercializa, puede ser uno de los grandes cantaores del futuro...'
Sin lugar a dudas El Piki podría haber sido 'El Torta' de Granada. Pero se le apareció la muerte.
Su discografía es particularmente escueta. Salvo el homenaje a Blas Infante y otro disco, no tenemos constancia de que grabara mucho más.
Sin embargo si tenemos varios archivos sonoros de directos. Traemos aquí una grabación realizada allá por 1976 aprox. en la peña El Taranto de la vecina Almería. Le tocó un joven Paco Cortés que contaba con apenas 20 años.
El recital que allí dio fue antológico. Nada menos que hasta doce cantes. A saber: malagueñas y fandango del Albaicín, alegrías, farruca, caña, fandangos, garrotín, tarantos, bamberas, tientos y tangos, granainas, seguiriyas y marianas.
Hoy les traemos aquí una pequeña parte de aquella actuación.
Que la disfruten.
El Piki por MALAGUEÑAS Y FANDANGO DEL ALBAICÍN
El Piki por TIENTOS-TANGOS
El Piki por GRANAINAS
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